
París. La guerra en Medio Oriente provocará un menor crecimiento y una mayor inflación en el mundo en 2026, por sus efectos en el encarecimiento de la energía y los fertilizantes, indicó este miércoles la OCDE.
En su último informe, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos rebajó sus proyecciones de marzo, pero establece dos hipótesis vista la “incierta” evolución del conflicto y sus efectos.
El crecimiento pasará del 3,4% en 2025 al 2,8% del PIB en 2026 si las perturbaciones son “limitadas” en el tiempo, pero la desaceleración podría ser mayor este año, hasta el 2,1%, si se prolongan hasta 2027. En marzo, había proyectado un 2,9%.
“El choque energético derivado del conflicto en Oriente Medio es real y grave. Está generando un aumento de los costos y de la incertidumbre para los hogares y las empresas en todo el mundo”, dijo el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, al presentar el informe titulado “bajo presión”.
Efectos duraderos
La guerra lanzada el 28 de febrero contra Irán por Estados Unidos e Israel ha sacudido la economía mundial, máxime por el bloqueo que ha hecho Teherán del estrecho de Ormuz, clave para el transporte marítimo de hidrocarburos.
Tras alcanzar un frágil cese el fuego el 8 de abril, las negociaciones indirectas para poner fin a la guerra entre Washington y la república islámica se encuentran estancadas desde hace semanas.
Pero “los efectos económicos de este conflicto probablemente se sentirán durante bastante tiempo, incluso después de que termine”, apunta el informe, que señala la reparación de las infraestructuras dañadas y de las vías de transporte.
Muy dependientes de las importaciones procedentes de Oriente Medio, las economías asiáticas se cuentan entre las más afectadas, al igual que los países en desarrollo y los del Golfo.
“Pero el impacto se sentirá en todas partes, debido a las interconexiones en las cadenas de suministro mundiales y a la integración de los mercados energéticos globales”, subraya la organización intergubernamental con sede en París.
Y si las perturbaciones se prolongan, algunas economías podrían caer incluso en “recesión”, advierte.
Perspectiva a salida negociada
Sin embargo, la OCDE prioriza la perspectiva de una salida negociada al conflicto, con perturbaciones limitadas. En este contexto, proyecta un crecimiento de la economía estadounidense del 2% en 2026.
China crecería por su parte un 4,5% este año, a un ritmo menor que India (6,3%). La expansión de la economía de la zona euro sería del 0,8%, con España (2,2%) por delante de Alemania y Francia, ambas con un 0,7%.
El informe revisa al alza su previsión de expansión para Brasil en 2026 (1,6%, +0,1 respecto a marzo), mientras que deja sin cambios la de Argentina, en un 2,8%, y rebaja la de México al 1,3% (-0,5).
En este escenario, la organización estima que la inflación anual en el grupo de economías del G20 debería progresar del 3,4% en 2025 al 4% en 2026, antes de desacelerar al 3,1% en 2027 a medida que los precios de la energía y de la alimentación se moderen.
Sin embargo, dada la incertidumbre, recomienda limitar en el tiempo las medidas de apoyo a los hogares y empresas y no generalizarlas para contener su impacto en los presupuestos nacionales y en caso de que se necesiten medidas de estímulo “adicionales”.
Reducir la dependencia
La OCDE llama a los países a reducir su dependencia de las importaciones de hidrocarburos y a diversificar sus fuentes de energía, factores que, en palabras del economista jefe, Stefano Scarpetta, permitieron a España “resistir esta crisis energética quizás mejor que otros países europeos”.
“Ampliar la capacidad nuclear, incluso mediante pequeños reactores modulares, puede proporcionar energía fiable y con bajas emisiones que complemente a las renovables y cubra el aumento de la demanda derivada de las tecnologías digitales”, subrayó Cormann.
La organización también insta a los bancos centrales a mantenerse “vigilantes”, ya que considera “necesario” un ajuste de la política monetaria “si se observan indicios de una generalización de las presiones sobre los precios (...) o señales de una moderación importante del crecimiento”.
Porque en un escenario de falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán, la escasez de suministro no sólo impactaría en el sector agrícola y en los precios de los alimentos, sino también “en determinados sectores de crecimiento de la economía mundial, como la IA”, alerta.
