Negocios

Espacios de ‘coworking’ toman nuevo aire luego de baja ocupación en pandemia

‘Coworks’ confían en que el teletrabajo o una modalidad híbrida serán la nueva norma tras la emergencia sanitaria

Los espacios de coworking en Costa Rica viven un resurgimiento tras casi dos años en que la ocupación menguó por la pandemia, lo que detuvo una tendencia que venía en crecimiento desde antes de la emergencia sanitaria.

Este tipo de establecimientos permiten que profesionales y empresas compartan un mismo lugar de trabajo, tanto físico como virtual.

Nuevas inversiones de tamaños amplios están llegando al país, reforzando la apuesta para empresas medianas y grandes, pero también formatos más pequeños, enfocados en emprendedores o nómadas digitales, tienen perspectivas positivas para este año.

La tendencia va ahora más allá de solo ofrecer un escritorio u oficina, sino que se complementa con servicios y facilidades para los trabajadores, con la esperanza de que el futuro del trabajo será híbrido, más flexible y con mayor movilidad.

Aunque no se sabe el número exacto de coworks que hay en el país, se calcula que son entre 20 y 25. La Nación contactó a seis marcas para conocer sus experiencias con la pandemia, sus características y las expectativas con miras al futuro.

La transnacional WeWork es la protagonista de la última gran inversión en espacios de coworking. La empresa abrirá este mes de abril su segunda sede en Costa Rica, localizada en Escazú, con lo que sumará 2.000 oficinas. El primer edificio de WeWork está ubicado en Plaza Real Cariari y abrió en febrero del 2020, un mes antes de la llegada de la pandemia al territorio nacional.

La crisis por covid-19 significó un momento para detenerse y redefinir el mensaje de la compañía, que se ancla ahora en un modo híbrido de trabajo. Tras un 2020 de menor dinamismo, en el 2021 llegaron a un nivel de ocupación del 68%, según Karen Scarpetta, general manager de WeWork.

La compañía se enfoca en organizaciones de mayor tamaño, a las que acompaña en el proceso de adaptación. Con la nueva ubicación en Escazú lanzarán un producto denominado all access, con lo que los trabajadores podrán usar cualquiera de las dos sedes, sin restricción.

Los precios de los espacios están disponibles a pedido, según su sitio web.

En agosto del 2020 apareció en el país Venture X, en el centro comercial City Mall (Alajuela), otra marca internacional de coworking. Al iniciar operaciones en plena pandemia, la ocupación se mantuvo baja, entre un 10% y un 15%. Fue hasta mediados del 2021 cuando la situación mejoró, dijo Alejandro Acón, director de Venture X.

La empresa ofrece lugares para una diversidad de clientes: emprendedores, profesionales liberales y empresas. Cuenta con más de 1.200 metros cuadrados (m²) de construcción, con 50 oficinas y un total de 190 puestos. Sus instalaciones serán parte de una ciudad de negocios que está planificada para la segunda etapa de City Mall.

En el sitio web no aparecen precios, pero se pueden pedir cotizaciones por ese medio.

Dentro de la Gran Área Metropolitana (GAM) también existen formatos más reducidos. Uno de ellos es Gracias Cowork, que cuenta con tres localidades en barrios josefinos: Escalante, Dent y La California, cada uno con capacidad para unas 50 personas.

Durante la pandemia, la marca se enfocó en mantenerse a flote y consolidar alianzas. El comportamiento de la ocupación iba en sintonía con las olas de la pandemia, según explicó Federico Halsband, propietario de la empresa.

“Tuvimos altos y bajos. El más alto fue enero del 2021, y el más bajo fue después de la tercera ola, en abril del año pasado. Fue una montaña rusa. Entre cada ola fue un renacer”, comentó Halsband.

El modelo de Gracias Cowork se enfoca en atender la demanda del centro de San José y alrededores, donde se ubican pequeñas y medianas empresas (pymes), emprendedores y empresas de tecnología y comunicación.

Gracias Cowork ofrece tres membresías: el pase diario por $20; el “casual”, con oportunidad de cinco pases diarios al mes, por $50, y la membresía “frecuente” que permite hacer uso de las instalaciones todos los días de la semana por $150 mensuales. Además, hay planes especiales para pymes.

Fuera de la GAM también han florecido espacios de coworking, especialmente en los puntos más turísticos del país.

La cadena de hoteles Selina ofrece coworks en sus 10 establecimientos, en sitios como Santa Teresa (Cóbano, Puntarenas), Tamarindo (Santa Cruz), Puerto Viejo (Talamanca) o La Fortuna (Alajuela), con capacidad para entre 20 y 50 personas, de acuerdo con la demanda de cada lugar.

Su público objetivo son los nómadas digitales, aunque también reciben turismo local que necesita trabajar durante su estadía. La experiencia acumulada antes de la pandemia les sirvió para percibir un menor impacto.

“Estábamos preparados para atender este mercado. Ya trabajábamos de forma digital, entonces ya teníamos el producto diseñado”, afirmó Ronald Briceño, director de Destinos.

Para Briceño, más que un renacer del coworking, nació la sensación de que el trabajo remoto puede ser eficiente, al tiempo que mejora la calidad de vida del trabajador.

El uso del espacio en esa cadena puede ser por día, semana o mes. Los precios van desde los $10, por el uso diario, hasta un promedio de $150 por mes.

Por otro lado, en julio del 2020 abrió sus puertas GuanaWork, en Liberia. El espacio tuvo poca demanda al inicio, pues coincidió con la primera ola de la pandemia. El crecimiento de clientes se empezó a notar a finales del 2021 y, actualmente, alcanza una ocupación del 85%.

Para Ariana Ruiz, directora comercial, el mercado vive un renacer del coworking impulsado por el teletrabajo o el trabajo híbrido, que se fortaleció con la pandemia.

GuanaWork, ubicado en el parque logístico Solarium, es el único espacio en Liberia con esas características. Recibe a emprendimientos, pymes y también trabajadores de compañías que han llegado a esa ciudad en los últimos años.

La empresa ofrece diferentes opciones que van desde el pase de cuatro horas, por $13; el pase diario, por $25, hasta el espacio mensual, por $395, según su sitio web.

Otro espacio, pero en la costa del Caribe, es Puerto & Co, ubicado en Puerto Viejo. La pandemia “fue una etapa dura”, según expresó Tiare Piumetti, manager del local, pues con las cuarentenas la demanda del espacio bajó. Paulatinamente, el lugar ha recibido a más clientes, principalmente nómadas digitales y viajeros.

“No ha habido un crecimiento masivo; sin embargo, se ve que es diferente a hace dos años”, dijo Piumetti.

Puerto & Co combina un área de restaurante con el coworking, y ofrece oficinas grandes, medianas y pequeñas y un espacio abierto. Sus precios son de $15 por día, $40 por la semana o $150 por mes.

Más que la oficina

Las empresas de coworking ofrecen a sus clientes una serie de servicios que van más allá del propio espacio, con el fin de convertir el trabajar en una experiencia.

Para Acón, de VentureX, la apuesta es generar comunidad. Por eso, la empresa ofrece charlas de temas económicos, fiscales, entre otros, así como espacios comunes “amenos” con actividades.

Gracias Cowork, por su parte, busca ser un punto medio entre oficina y casa, y conectar a una comunidad de emprendedores. Además, la empresa está en busca de alianzas con interesados en construir otros espacios de coworking.

WeWork busca colocar al trabajador en el centro de su estrategia y tiene su foco principal en la apertura de Escazú. La empresa resalta su diversidad de espacios, zonas comunes, asesorías, así como su nuevo producto all access.

Selina pone a disposición su ambiente como su principal diferenciación. El uso de instalaciones, clases de surf, restaurante y la conexión con otros viajeros son las principales características que se suman al cowork. Además, agregaron un escritorio en las habitaciones privadas para aquellas personas que no desean compartir espacio con otros.

Mientras tanto, Puerto & Co y GuanaWork tienen planes de expansión a futuro, pero todavía están a la espera del comportamiento de este año para definir una ruta.

Todas las empresas consultadas confían en que el trabajo híbrido se mantendrá a futuro tras la pandemia. Más flexibilidad y más posibilidades de empleo remoto desde la playa u otros sitios es lo que esperan para los años venideros, una necesidad que el coworking busca atender.

Francisco Ruiz León

Francisco Ruiz León

Periodista de la sección de Economía y Política de El Financiero. Bachiller en Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo por la Universidad de Costa Rica.

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