Marvin Barquero. 21 febrero
La belleza escénica de Yoko Termales, en Miravalles, es un gran atractivo para los turistas, especialmente nacionales, que llegan a la zona. Los empresarios se esfuerzan en demostrar a los visitantes que no hay emergencia sanitaria y que las aguas termales se pueden seguir usando si se cumplen las recomendaciones. Foto: Cortesía de Yoko Termales
La belleza escénica de Yoko Termales, en Miravalles, es un gran atractivo para los turistas, especialmente nacionales, que llegan a la zona. Los empresarios se esfuerzan en demostrar a los visitantes que no hay emergencia sanitaria y que las aguas termales se pueden seguir usando si se cumplen las recomendaciones. Foto: Cortesía de Yoko Termales

El sector de empresas turísticas que ofrece aguas termales, especialmente en Miravalles, Guanacaste, y en Orosi, Cartago, sufre una fuerte caída en la visitación, desde el 8 de enero pasado, en algunos casos superior al 90%, lo cual obligó a despedir al menos a 30 personas en esas zonas.

La complicada situación se presenta por el temor suscitado entre los turistas, en este momento nacionales, aunque comienza a tener implicación internacional, por el uso de piscinas, ante dos casos de infantes afectados por una ameba (la Naegleria fowleri) que está presente en las aguas termales.

Las zonas más afectadas, hasta ahora, son Miravalles y Orosi, mientras que la región de Fortuna, San Carlos, se ha logrado mantener en visitación porque recibe en su mayoría turistas del exterior. El efecto se da, en especial, en el turismo costarricense.

Ante el impacto de las informaciones de los dos casos, los empresarios del sector turismo se reunieron, el miércoles pasado, con el ministro de Salud, Daniel Salas, y un equipo de ese despacho.

Los empresarios pretendían dos objetivos: participar en las formulación de nueva regulaciones para piscinas con aguas calientes y paliar de alguna manera el impacto de las informaciones.

“A la gente se le llenó de temor con las publicaciones y ahora está esperando lo que diga la autoridad competente; así que el mensaje debe ser fuerte de parte del Ministerio”, dijo Rándal Martínez, administrador del Balneario de Aguas Minerales de Orosi.

El Ministerio dejó claro luego del encuentro con los empresarios de que no hay ni emergencia ni una alerta por la presencia de esa ameba, comúnmente presente en esas aguas. Mientras, los empresarios recordaron a la población que utilizando las prácticas adecuadas es posible utilizar las piscinas y que los casos en los cuales se ingiere son muy escasos y esporádicos.

La directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), Shirley Calvo, señaló que se trata de la presencia natural de la ameba, no inducida por malas practicas de manejo de las piscinas y que, como reconoce Salud, es de poca incidencia si se realizan las práctica recomendadas.

Impacto

Karla Arias Zamora, de la familia propietaria de Yoko Termales, en Miravalles, explicó que a partir del 8 de enero, cuando se dio la noticia del primer caso de afectación con la ameba, comenzaron a sentir el impacto. “Tenemos más de un mes con esta situación; a este 20 de febrero, la visitación se nos cayó más del 90%”, agregó.

La empresaria explicó que un sábado de (pago de) quincena era común recibir en Yoko Termales par el uso de piscinas a entre 100 y 120 personas. El sábado del fin de semana pasado (15 de febrero) no se registró ninguna persona para el uso de las piscinas. “Ya son semanas con el mismo patrón, ya sea lejos o cerca de la quincena”, señaló.

“Tenemos más de un mes con esta situación; a este 20 de febrero, la visitación se nos cayó más del 90%”. Karla Arias. Propietaria de Yoko Termales

Esta situación llevó a esta empresa familiar de Miravalles a despedir personal, aunque Arias no dio números de su negocio. “En el encuentro con el Ministro, los empresarios de Miravalles (nueve tienen aguas termales) hicimos un recuento rápido y concluimos que hay ya 22 despidos en la zona. Y aquí no hay fuentes de trabajo; lo único que había era la planta geotérmica del ICE (Instituto Costarricense de Electricidad), que terminó su vida útil, cerró y liberó personal”.

Del lado de Orosi, Martínez declaró que un domingo en condiciones normales en el balneario recibían entre 400 y 500 personas. Ahora, enfatizó, apenas llegan entre 50 y 70 personas.

“De entrada, bajamos el personal en ocho personas. Además, dependiendo de los ingresos de este próximo fin de semana, deberemos tomar nuevas medidas”, dijo el empresario.

Coincidió con Arias en que al tratarse de empresas pequeñas y familiares probablemente se quedará la familia haciendo prácticamente toda las labores. “Ya no estaré solo en la recepción; tendré que acudir a limpiar habitaciones y hacer otras labores en el mismo tiempo”, explicó Arias, pues Yoko Termales también tiene sitio de hospedaje.

El vicepresidente de la Cámara de Turismo de Tilarán, Tadeo Morales, aseguró que en la zona de La Fortuna, San Carlos, donde hay unos 12 centros de aguas termales, entre balnearios y hoteles, el impacto todavía no es tan fuerte.

La zona de La Fortuna se ha logrado sostener más porque la mayoría del turismo que recibe es extranjero y no local, como sucede en los casos de Orosi y Miravalles.

Según Morales, en La Fortuna se bajó un poco la visitación de nacionales, pero el impacto en el total no es tan fuerte. “Las reservas de nacionales bajaron más o menos 30%, pero en el total eso representa apenas entre 2% y 3%”, detalló.