
Guido Bennett produce tomates y chile dulce en Siquirres y hoy siente que la apreciación del colón le juega en contra. La apreciación del colón le reduce los ingresos, mientras muchos de sus insumos —como fertilizantes y agroquímicos— se cotizan en dólares.
“Que puedo decir, el valor del dólar está bajo, todo lo demás está en el mismo precio y la agricultura está por el suelo”, respondió en tono de reclamo. Siembra en dos manzanas de extensión en la zona de Linda Vista, Siquirres en Limón.
Bennett, de 55 años se dedica a la agricultura desde la pandemia por la covid-19, cuando dejó su empleo en la actividad hotelera en la capital.
Desde junio de 2022, la apreciación del colón es de más de un 25%. Desde el 11 de diciembre de 2025, el dólar se mantiene por debajo de los ¢500 y ha marcado mínimos históricos en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex).
Óscar Arias Moreira, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA), afirmó que el sector está “sumamente preocupado”.
Según Arias, la baja en el precio del dólar ya provoca pérdida de empleos y pone a empresas en una situación límite, llegando a niveles donde las empresas no van a subsistir y ya hay abandono de proyectos agroproductivos.
“Se están cerrando fincas, hay productores que se salen del negocio porque no aguantan... vamos hacia un país que sistemáticamente tendrá que importar su comida porque seremos insuficientes para producir localmente, y esto es catastrófico”, advirtió.
El sector redujo la cantidad de personas ocupadas de 244.031 a 196.874 entre el último trimestre del 2016 al mismo periodo del 2025, según la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
Adicionalmente, la actividad económica del sector cerró el 2025 con una variación interanual de -0,4% y cumplió 12 meses en terreno negativo. En contraste, la economía nacional creció un 4,6% a finales del año pasado, según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
La CNAA busca abrir un diálogo con las nuevas autoridades de Gobierno para plantear soluciones de carácter estructural.
“El problema dejó de ser solo de los exportadores y se convirtió en un problema nacional. Un dólar bajo no es sinónimo de bienestar si deja al país sin producción, sin empleo y dependiendo de comida importada”, enfatizó Arias.
La Nación consultó al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) sobre sus valoraciones a este contexto y sobre las acciones realizadas o en planificación para abordarlo.
La entidad reconoció el impacto del tipo de cambio en las distintas actividades económicas, tanto en efectos positivos como negativos. Sin embargo, indicó —mediante su oficina de prensa— que se trata de un asunto que escapa de sus competencias.
Un ‘golpe furioso’
La Cámara de Productores y Exportadores de Melón y Sandía de Costa Rica (Caproexmes CR) envió el 23 de febrero un oficio al presidente del Banco Central, Róger Madrigal, en el que expone los efectos de la apreciación cambiaria y solicita decisiones dentro del marco jurídico para evitar la quiebra del sector.
“Elevamos ante usted esta voz de alerta sobre la dura situación que estamos enfrentando.... El giro que se requiere en la política monetaria es esencial para evitar que la revaluación del colón nos siga golpeando tan furiosamente como hasta ahora”, indica el oficio.
Sigurd Vargas Yong, presidente de Caproexmes CR, explicó que en temporada alta contratan hasta 6.000 personas; el 60% son mujeres que trabajan en plantas de empaque y una parte importante corresponde a población migrante nicaragüense.
A manera de ejemplo contó que en 2025 exportaron 6.196 contenedores hacia Europa y Estados Unidos. Por cada contenedor reciben entre $10.000 y $16.000.
En febrero de 2025, con un tipo de cambio de ¢515, eso representaba entre ¢5 millones y ¢8,2 millones por contenedor. Ahora, con el dólar rondando los ¢478, perciben entre ¢4,7 millones y ¢7,6 millones. Esa diferencia la asumirán las 14 empresas afiliadas, que estiman pérdidas por hasta ¢5.100 millones por el mismo volumen exportado, dijo.
También resienten los costos en colones que enfrentan.
“Con esta situación del tipo de cambio no podemos hacer inversiones en finca, reponer maquinarias y equipos, porque no nos va a quedar nada”, reclamó Vargas.
La temporada de cosecha de melón y sandía va de noviembre a abril. Exportan seis variedades de melón y cuatro de sandía.
Guido Vargas, secretario general de la Unión de Pequeños Productores Agropecuarios Costarricenses (UPA Nacional), aseguró que el tipo de cambio golpea a todo el sector productivo.
“La situación es crítica. Mientras los insumos suben, estamos en un panorama grave”, señaló. También cuestionó el aumento de importaciones agrícolas, que considera una amenaza directa para la producción nacional.
Menos inversión, menos empleos
La piña, el banano y el café oro son los principales productos agrícolas de exportación del país. En conjunto generaron $2.928,3 millones en 2025, el 12,8% de las exportaciones totales, que alcanzaron $22.731 millones.
Entre las tres actividades generan alrededor de 450.000 empleos directos e indirectos, según las organizaciones gremiales.
Abel Chaves, presidente de la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep), afirmó que el tipo de cambio se convirtió en un factor determinante para la competitividad.
“Esto presiona el flujo de caja y reduce el margen operativo, especialmente en un sector intensivo en empleo y encadenamientos”, explicó.
Agregó que las fincas priorizan liquidez y revisan gastos para sostener la operación. “Cuando la ecuación se estrecha, se tiende a postergar inversiones en equipos, mejoras, innovación y productividad y a operar con mayor cautela“.
También hay un impacto en empleo y encadenamientos.
La Corporación Bananera Nacional (Corbana) considera que la apreciación del colón es uno de los principales desafíos para la competitividad del banano. En términos de competitividad, la apreciación del colón equivale a un aumento cercano al 25% en sus costos medidos en dólares, para una industria que factura en esa moneda pero paga la mayoría de sus gastos en colones.
Además, los precios internacionales del banano se mantienen estables.
Corbana considera urgente que las autoridades nacionales tomen medidas en el asunto, en pro de la sostenibilidad del sector exportador costarricense.
Por su parte, Fernando Naranjo Retana, presidente de la Junta Directiva del Instituto del Café de Costa Rica (Icafé), recordó que el precio internacional del aromático estuvo por encima de $400 el año pasado, ahora ronda los $280, y el sector no logró monetizar el beneficio socio económico porque el dólar a la baja hizo un efecto inverso.
“Al momento de colonizar los dolares recibimos menos colones mientras las cargas sociales y salarios van en alza. Una empresa que hace un par de años necesitaba $650.000 para cubrir su planilla y gastos operativos, hoy, necesita $1 millón para tener los mismos colones para cubrir esos costos, nos convertimos en menos atractivos y rentables”, aseguró Naranjo.
En la actividad cafetalera, el 85% de la poblacion productora son núcleos familiares de pequeños emprendedores. El 70% están ubicados fuera del Gran Área Metropolitana (GAM).
Naranjo explicó que cuando se vende cafe a futuro, el monto en dolares se paga en el momento de la entrega, en semanas o meses, por lo que los cafetaleros se enfrentan con escenario incierto sobre el tipo de cambio que les espera.
“El sector agrícola se ve afectado por la economía mundial; no vivimos en una esfera aislada. Somos resilientes: llevamos más de 205 años exportando café. Pasamos dos guerras mundiales y una pandemia, y seguimos produciendo. No somos los más rentables, pero sí los más proactivos, y dignamente seguiremos trabajando la tierra”, concluyó.
Por otro lado, la apreciación del colón reduce la capacidad de competir en precio sin sacrificar márgenes. También limita la posibilidad de absorber variaciones de costos o atrasos logísticos, porque se trabaja con márgenes más estrechos.
