José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), destacó que la democracia es un pilar fundamental para fortalecer la economía.
Costa Rica atraviesa actualmente un escenario de tensiones entre el Poder Ejecutivo y la bancada oficialista de la Asamblea Legislativa, por un lado, y el Poder Judicial, por otro, tras el fallo de la Sala Constitucional que prorrogó el nombramiento de los magistrados suplentes de ese tribunal.
Consultado por La Nación sobre los factores necesarios para fortalecer la democracia costarricense, el jerarca de la Cepal afirmó que existe un amplio consenso entre organismos internacionales en que la democracia continúa siendo el sistema de gobierno más conveniente.
“Tiene sus imperfecciones, pero lo importante es mantener los sistemas democráticos y eso requiere respeto a los poderes”, aseguró Salazar.
El economista explicó que aunque la Cepal es un organismo de carácter económico, las corrientes modernas del pensamiento económico reconocen que el desempeño de la economía depende también de la calidad de las instituciones políticas.
“Parte de lo que ha cambiado en las ideas económicas es que no hay buena economía sin buena política y que están relacionadas”, apuntó.
Como ejemplo, citó el libro El consenso de Londres, elaborado por economistas de la London School of Economics, el cual analiza la evolución del pensamiento económico y su estrecha relación con la política.
Según Salazar, durante muchos años predominó la idea de que la economía era una disciplina eminentemente tecnocrática. Sin embargo, la evidencia acumulada demuestra que la política y la economía están estrechamente vinculadas.
“Es muy difícil tener buenos resultados económicos si no hay un sistema político sólido, instituciones fuertes”, afirmó Salazar, de 72 años.

Democracia también implica frustraciones
Salazar reconoció que la democracia suele generar frustraciones entre quienes ejercen el poder debido a que los procesos de toma de decisiones son más lentos y requieren mayores niveles de negociación.
“Yo tengo suficiente edad para saber y he participado por lo menos en dos gobiernos, y sé que casi no hay gobernantes en Costa Rica ni en ningún otro país democrático que no tenga frustraciones porque las cosas en democracia son más lentas, cuestan más, hay más negociación, hay más transaccionalidad”, planteó Salazar.
El secretario ejecutivo de la Cepal también manifestó su preocupación por una tendencia reflejada en las encuestas de Latinobarómetro: una proporción cada vez mayor —aunque todavía no mayoritaria— de ciudadanos en América Latina estaría dispuesta a respaldar un régimen más autoritario si este resolviera sus principales problemas.
A su juicio, este fenómeno responde, en parte, a la frustración de sectores de la población porque la democracia no ha logrado satisfacer sus expectativas de bienestar.
“Hay una tendencia a que crezca el porcentaje de personas que dice que preferiría un régimen más autoritario con tal de que le resuelva sus problemas. Pero bueno, esas son las realidades”.
Salazar adelantó que la Cepal trabaja en una propuesta para fortalecer las capacidades institucionales y lograr una gobernanza más efectiva dentro de los sistemas democráticos.
El organismo ya identificó tres grandes “trampas” que limitan el desarrollo de América Latina: la baja capacidad de crecimiento económico, la alta desigualdad con escasa movilidad social y las débiles capacidades institucionales y de gobernanza.
