La inversión del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) para la atención de personas en condición de pobreza y vulnerabilidad en Costa Rica registró en el 2025 su nivel más bajo en cinco años.
A esta situación se une el hecho de que en este 2026 la institución encara su segundo año consecutivo de recortes presupuestarios, según el registro del Sistema de Información sobre Planes y Presupuestos (SIPP) de la Contraloría General de la República (CGR).
La menor disposición de recursos tiene un impacto directo en la inversión social, que en 2025 se ubicó en ¢186.964 millones, el monto más bajo en el último quinquenio, según los informes de liquidación presupuestaria del Instituto.
Dicha dinámica limita el crecimiento de los programas de ayudas sociales, muestran los informes de la entidad, periodo 2021-2025, consultados por La Nación.
Adicionalmente, el presupuesto total asignado a la institución disminuyó entre 2024 y 2026, al pasar de ¢304.969 millones a ¢277.908 millones, de acuerdo con datos brindados por el IMAS a la Contraloría.
La variación representa una reducción de ¢27.061 millones en ese periodo, equivalente a una contracción del 9,7%.
Estas contracciones en los recursos del IMAS ocurren en un contexto de mayor demanda de los subsidios brindados.
De hecho, la Defensoría de los Habitantes señaló que 4.500 niños y niñas en condición de pobreza y pobreza extrema están en lista de espera para ingresar al programa de Red de Cuido. Estos menores no han podido acceder al servicio debido a limitaciones financieras para atender nuevas solicitudes.
Los datos cobran relevancia dado que el IMAS es la principal entidad encargada, por ley, de combatir la pobreza extrema y canalizar subsidios y programas de apoyo para poblaciones vulnerables.
La menor asignación de recursos coincie con un aumento general en la cantidad de personas atendidas por la institución. Solo entre el 2024 y el 2025, la cifra de beneficiarios aumentó de 311.159 a 325.291; es decir, 14.132 más.
La entidad administra una amplia oferta de programas. Entre ellos figuran Red de Cuido, Asignación Familiar, Prestación Alimentaria, Atención a Familias, Avancemos y Hogares Conectados.
Además, brinda apoyos para la adquisición de cuadernos e implementos escolares, orientados a cubrir necesidades básicas, fomentar la permanencia en el sistema educativo y brindar protección social a la población más vulnerable.
La Nación consultó al IMAS, el pasado 28 de mayo, sobre las razones de la reducción en los recursos destinados a inversión social y su impacto en la capacidad de la institución para sostener subsidios y programas sociales. Al cierre de esta edición, la consulta permanecía en trámite.
Cae ejecución en programas sociales
La inversión social del IMAS alcanzó en 2025 su nivel más bajo de los últimos cinco años, luego de un periodo marcado por fluctuaciones en el gasto institucional, de acuerdo con los datos del informe de liquidación presupuestaria correspondiente a ese año.
En total, la entidad destinó ¢186.964 millones a distintos programas y subsidios, lo que representa una disminución de ¢15.752 millones en comparación con lo invertido en el 2024. Lo anterior es equivalente a una caída cercana al 7,8%.
Los datos muestran que el mayor desembolso se registró en el 2022, cuando la inversión alcanzó ¢207.312 millones. Ese presupuesto corresponde a lo asignado en el 2021 por la administración de Carlos Alvarado Quesada.
Un año después, en el 2023, bajo la administración de Rodrigo Chaves Robles, hoy ministro de Presidencia y Hacienda, los recursos destinados a este rubro se redujeron a ¢193.000 millones, es decir, ¢14.312 millones menos.
Aunque en el 2024 se produjo una recuperación parcial hasta alcanzar un gasto de ¢202.716 millones, esta no logró igualar el máximo observado en 2022.
De hecho, el monto ejecutado en el 2025 fue ¢20.348 millones inferior al de ese año, lo que equivale a una contracción aproximada del 9,8% en tres años, al pasar de ¢207.312 millones a ¢186.964 millones.
Al analizar las distintas subpartidas de inversión social, se observa que algunas registran altibajos en el gasto a lo largo de los años.
En materia de seguridad alimentaria, por ejemplo, el IMAS destinó un total de ¢6.791 millones en el 2022. Un año después, la cifra se redujo levemente a ¢6.788 millones y continuó descendiendo hasta ¢5.906 millones en 2024, lo que representó una disminución de ¢885 millones en dos años.
No obstante, en 2025 el rubro mostró una recuperación y alcanzó ¢7.851 millones, su nivel más alto de los últimos cuatro años.
En el caso de la Red de Cuido, los recursos muestran una tendencia moderada, pero sostenida, al alza. La inversión en este programa pasó de ¢26.751 millones en 2022 a ¢32.028 millones en 2025, es decir, un aumento del 19,7%.
Sin embargo, pese al incremento en los fondos destinados a este servicio, el IMAS indicó a la Defensoría de los Habitantes que los recursos disponibles no son suficientes para incorporar a más niños y niñas, según informó la propia Defensoría el 25 de mayo pasado.
En consecuencia, aunque la asignación presupuestaria aumentó, esta resultó insuficiente para atender la totalidad de la demanda.
Elian Villegas: ‘Lo que no invirtamos hoy lo vamos a tener que gastar en el futuro’
El exministro de Hacienda, Elian Villegas, advirtió de que la reducción de recursos destinados al IMAS resulta especialmente preocupante debido a que la institución fue creada para atender a la población en condición de pobreza extrema.
Según afirmó, una disminución presupuestaria podría limitar la capacidad de la entidad para llegar a personas y familias que dependen de subsidios y otros programas de asistencia para cubrir necesidades básicas.
En ese sentido, recordó que los recursos destinados a poblaciones vulnerables favorecen el acceso a la educación, la inserción laboral y la competitividad del país, mientras que los recortes pueden generar mayores presiones en ámbitos como la seguridad, la justicia y la atención de problemáticas sociales, al agravar las condiciones de vulnerabilidad.
“Aquí hay capas gruesas de la población que, si no tienen acceso a un comedor escolar, si no tienen acceso a becas, no van a tener presencia en la escuela, no van a tener presencia en el colegio y tampoco van a poder llegar, consecuentemente, a la universidad”, advirtió Villegas.
“Eso nos va a ir reduciendo las capacidades educativas y va a impactar en la competitividad del país en el exterior (...). Entonces, lo que no invirtamos hoy —por eso se le llama inversión— lo vamos a tener que gastar en el futuro“, agregó.
“Al final de cuentas estamos hablando de la dignidad de las personas, y de cómo hacemos para que la gente pueda vivir en condiciones mínimas de dignidad que le permitan despegar, salir y poder proyectarse de una forma diferente a la situación en la que está en ese momento”.
— Elian Villegas, exministro de Hacienda
Villegas señaló, además, que la persistencia de la pobreza en el país dificulta justificar una reducción de fondos para este tipo de iniciativas, pues la necesidad de apoyo estatal sigue siendo significativa.
El exjerarca añadió que el Estado debe dar prioridad a la inversión en programas e instituciones de carácter social, y reducir gastos que considera prescindibles, como los destinados a propaganda. Recordó que incluso con los escenarios más restrictivos de la regla fiscal, el gasto social se encuentra exonerado de la limitación.
