La importación de vehículos en Costa Rica se desplomó en setiembre. Ese fue el primer mes completo desde que el Ministerio de Hacienda implementó un decreto ejecutivo que cerró un portillo abierto por el anterior gobierno que permitía la subfacturación y la subvaloración de automotores durante su nacionalización.
Según cifras suministradas por Hacienda, durante el mes pasado se importaron 5.019 vehículos, es decir, 5.138 menos que en agosto.
Además, cuando el resultado de setiembre se compara con el de mismo mes del 2025 la diferencia es de 4.578 unidades menos.
El Servicio Nacional de Aduanas informó por escrito de que no es posible señalar una causa única que explique con certeza el desplome.
No obstante, indicó que, ante modificaciones normativas que afectan las condiciones de la importación, es usual que el mercado genere una dinámica de espera, es decir, que los importadores analizan si el momento es oportuno antes de proceder con la compra del bien.
La entidad señaló que también influyó la exigencia de un certificado de emisiones de gases regulado por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), cuya obtención ha representado retos, sobre todo, para los vehículos usados.
Aduanas explicó que esto último ha impedido que un número significativo de unidades pueda completar el proceso de nacionalización. “La expectativa de la Administración es que las dinámicas se corrijan en el tiempo, conforme los operadores se adapten al nuevo marco regulatorio”, afirmó Hacienda.
Una investigación de La Nación reveló que Hacienda abrió un portillo a mediados de setiembre del 2024, durante la administración de Rodrigo Chaves, cuando derogó tres decretos que definían las diferentes clases tributarias para la importación de vehículos.
Bajo ese esquema, por ejemplo, una persona introdujo al país un BMW X6 M, modelo 2025, con un valor declarado de $7.367, a pesar de que en Estados Unidos el automóvil puede costar más de $130.000 y en Costa Rica vale al menos $195.000.
Descenso más pronunciado en usados
El descenso fue más evidente en la importación de vehículos usados. En setiembre pasado ingresaron 631 automóviles, lo cual representa una reducción de 3.138 unidades con respecto a las 3.769 que se reportaron en agosto.
Hacienda aseguró que esto se explica por las dificultades para la obtención del certificado de emisiones para vehículos usados. En cambio, los automotores nuevos suelen contar con la documentación técnica emitida por el fabricante, lo que facilita el proceso.
El Servicio de Aduanas añadió que también influyó el decreto ejecutivo emitido en agosto.
“Considerando que históricamente existían casos en que los valores declarados diferían de manera significativa de los valores de mercado, es razonable considerar que esta modificación haya tenido un mayor impacto sobre el segmento de usados que sobre el de vehículos nuevos”, precisó la entidad por escrito.
Carros nuevo también bajaron, pero menos
Por otra parte, en setiembre se importaron 4.388 vehículos nuevos, es decir, 2.000 menos que en agosto pasado, de acuerdo con la información suministrada por Hacienda.
Carlos Aguilar, director ejecutivo de la Asociación de Importadores de Vehículos y Maquinaria (Aivema), comentó que la evolución de las importaciones de automotores nuevos responde a que el mercado es cíclico. Añadió que la declaración de valores inferiores a los reales era una práctica del mercado de automotores usados, pero no del segmento de vehículos nuevos.
“Sobre la disminución de unidades (nuevas) importadas en este periodo, debe recordarse que el mercado es cíclico y hay fluctuaciones entre los meses. Históricamente, setiembre tiende a ser de los meses con menor volumen de importación”, aseveró Aguilar.

El director ejecutivo de Aivema aseguró que las cifras de setiembre se encuentran dentro del promedio normal, a diferencia de lo que ocurre con los vehículos usados, donde la caída es más notable.
Hacienda indicó que el mercado de vehículos nuevos muestra un comportamiento relativamente más estable, debido a que sus precios suelen estar respaldados por la facturación directa de fabricantes o distribuidores autorizados, por lo que presentan una menor dispersión en sus valores.
En el caso de los vehículos nuevos, la evolución muestra picos de importación en los últimos años, pero también una tendencia creciente. En cuanto a los usados, el nivel se mantuvo relativamente estable, aunque las importaciones se aceleraron desde finales del 2024.
A inicios de setiembre, Hacienda señaló que detectó al menos 30.000 vehículos con valores fiscales inferiores a los precios de mercado que ingresaron al país mediante el portillo que existía. Esta situación permitió a sus propietarios pagar menos impuestos en Aduanas y por el marchamo.
Entre estas unidades había “muchos” carros de lujo, así como modelos de pick-up que suelen ser costosos en territorio nacional.
Víctor Carvajal, viceministro de Ingresos, aseguró en setiembre pasado que los automotores identificados son “cuasi-nuevos”. Según explicó, la gran mayoría corresponde a los años 2024 o 2025, e incluso hay modelos con un millaje muy bajo.
En ese momento, el jerarca indicó que, aunque el portillo se abrió mediante un decreto, la situación se originó en la ley que redujo el costo del marchamo. Añadió que no fue hasta ese entonces que se logró encontrar la vía para cerrarlo y descartó realizar una investigación administrativa.
Portillo generó evasión
El pasado 28 de agosto, Hacienda anunció la publicación de un decreto ejecutivo para evitar la subfacturación y la subvaloración de vehículos importados.
Según la institución, estas prácticas generaron distorsiones en el mercado y afectaron la recaudación tributaria. Detalló que esta problemática generó una evasión de impuestos estimada en ¢20.000 millones.
El decreto actualiza los procedimientos utilizados en aduanas, de conformidad con lo establecido en la Ley N.° 10.390 sobre la Modificación al impuesto sobre la propiedad de vehículos automotores, embarcaciones y aeronaves.
El ajuste estableció que, para calcular los impuestos por la importación del vehículo nuevo o usado, se comparará el valor declarado en la factura comercial, incluido el flete y el seguro, con el valor hacendario de un vehículo idéntico registrado por Hacienda.
El cálculo se hizo sobre el monto que resulte mayor. Cuando un vehículo no figure en la lista oficial, el importador deberá aportar información técnica que permita determinar su valor de manera objetiva.
El director ejecutivo de Aivema manifestó que la asociación ve con buenos ojos las nuevas medidas implementadas por Hacienda.
Evolución del valor aduanero
La caída en la cantidad de vehículos importados en setiembre fue más pronunciada que la reducción del valor aduanero y de la recaudación tributaria. Este comportamiento podría estar relacionado con el ajuste introducido por Hacienda, aunque también pudieron influir otras variables.
El valor aduanero de los vehículos nuevos que ingresaron en setiembre disminuyó un 11,42% interanual, de $105,9 millones a $93,83 millones. En contraste, la cantidad de automotores importados se redujo un 17,7%.
En el caso de los vehículos usados, el valor aduanero cayó un 70,19%, al pasar de $17,41 millones en setiembre del 2025 a $5,19 millones en el mismo mes del 2026. La disminución fue menor que la registrada en la cantidad de unidades importadas, la cual se desplomó un 85,19%.
En conjunto, el valor aduanero de los vehículos importados ascendió a $99,02 millones en setiembre, un 19,7% menos que en el mismo mes del 2025, cuando alcanzó $123,24 millones, según los datos suministrados. Por su parte, la cantidad total de automotores importados disminuyó un 47,7%.
La recaudación tributaria también cayó menos que el volumen de importaciones. Hacienda percibió ¢17.697 millones en setiembre, un 27,24% menos que en el mismo mes del año anterior.
