Los ingresos promedio de los hogares costarricenses disminuyeron en todos los quintiles durante el 2026. Sin embargo, la reducción fue más pronunciada entre las familias de menores recursos, que registraron la mayor caída porcentual, según los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Hogares (Enaho).
Según datos divulgados este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el ingreso promedio de los hogares del país cayó un 3,8%, al pasar de ¢1.209.825 en el 2025 a ¢1.163.728 en el 2026. Esto representa una disminución interanual de ¢46.097.
La tendencia se repitió en los cinco quintiles en los que se distribuyen los hogares según su nivel de ingresos. No obstante, entre las familias con menores recursos, ubicadas en el primer quintil, la reducción fue del 6%. Este grupo de hogares pasó de recibir ¢275.771 por mes a ¢259.217.
Eddy Madrigal, director del estudio, explicó a La Nación que la caída de los ingresos promedio en el país podría relacionarse con las condiciones del mercado laboral, la reducción de personas ocupadas y el bajo tipo de cambio. Además, en las zonas rurales, el INEC observó una disminución significativa en los ingresos por subsidios estatales y becas.
La caída contrasta con el comportamiento registrado entre el 2024 y el 2025, cuando el ingreso promedio de los hogares de ese mismo quintil aumentó un 6,6%. De esta forma, la reducción del 2026 revirtió prácticamente el incremento observado el año anterior.
En este primer quintil se concentran 259.217 hogares, equivalentes al 4,5% de los 5.426.452 registrados en todo el país.
Pese a la caída de los ingresos, la pobreza no registró cambios estadísticamente significativos respecto al 2025 y se ubicó en un 15,4%, con un aumento de 0,2 puntos porcentuales.
2026 revirtió aumentos en ingresos del año anterior
La caída del primer quintil no es la única diferencia respecto a los resultados de la Enaho 2025.
En el 2026, tanto el promedio nacional como los cinco quintiles en los que se distribuyen los hogares registraron disminuciones en sus ingresos, pese a que todos habían experimentado aumentos el año anterior.
En el 2025, el ingreso promedio por hogar en el país alcanzó ¢1.209.825, un 8,1% más que en el 2024. Por quintil, los incrementos fueron del 6,6% en el primero, 7,3% en el segundo, 10,8% en el tercero y 7,6% tanto en el cuarto como en el quinto.
Sin embargo, en el 2026 todos los grupos contabilizaron reducciones. Después del primer quintil, la mayor caída se presentó en el quinto, donde se ubican las familias con los ingresos más altos.
En este último grupo, el ingreso promedio pasó de ¢2.897.190 en el 2025 a ¢2.772.721 en el 2026. La diferencia es de ¢124.469, una disminución del 4,3%.
Ingresos reales caen por primera vez en tres años
Según los datos de la Enaho, el ingreso promedio real de los hogares rompió en el 2026 la tendencia al alza que mantuvo durante los tres años anteriores, al registrar su primera caída en ese periodo.
En el 2022, los hogares percibían un ingreso real promedio de ¢1.010.426. Para el 2023, la cifra aumentó a ¢1.044.519, un incremento de ¢34.093. La tendencia continuó en el 2024, cuando el monto ascendió a ¢1.117.196.
En el 2025, el ingreso llegó a ¢1.209.825, uno de los niveles más altos desde el 2010. Sin embargo, en el 2026 retrocedió ¢46.097, hasta situarse en ¢1.163.728.
Además, al desglosar los ingresos promedio por zona de residencia, la encuesta del INEC muestra que los hogares urbanos percibieron ¢1.292.429 mensuales, un monto que representa una caída estadísticamente significativa del 4,7% respecto al 2025.
Por su parte, en las zonas rurales, el ingreso promedio mensual fue de ¢819.082, sin variaciones estadísticamente significativas en comparación con el año anterior.
¿Qué está detrás de esta caída?
Eddy Madrigal explicó a La Nación que la caída de los ingresos promedio responde principalmente a las condiciones del mercado laboral, con menos personas ocupadas y puestos de trabajo, así como, en menor medida, al bajo tipo de cambio.
Sobre el empleo, Madrigal señaló que la elaboración de la encuesta evidenció un aumento en la tasa de desempleo.
“(La caída en ingresos) está explicada principalmente por el comportamiento del mercado de trabajo, porque la disminución está en el ingreso por trabajo y, particularmente, en el ingreso por trabajo asalariado”, señaló Madrigal.
“El tipo de cambio tiene que tener una incidencia, pero es relativamente baja, porque el porcentaje de personas que tienen ingresos en dólares es realmente bajo en el país; no alcanza un 5%. Lo que sí puede tener un asunto importante es que puede estar concentrado en un grupo de gente (...). Quizá podría relacionarse con el comportamiento del ingreso en el quinto quintil”, agregó.
En cuanto a los ingresos por salario, los hogares urbanos fueron los más afectados por la disminución. El promedio mensual pasó de ¢840.173 en el 2025 a ¢804.180 en el 2026, lo que representa una caída del 4,3%.
Por su parte, en las zonas rurales, el INEC identificó una reducción significativa del 13,3% en los ingresos per cápita por subsidios estatales y becas. El monto mensual disminuyó de ¢27.912 a ¢24.200.
Madrigal aclaró que la caída de los subsidios no implica necesariamente una menor inversión social. Según explicó, algunos esfuerzos estatales recientes se han centrado en capacitaciones y no en transferencias monetarias, por lo que estos recursos no quedan contabilizados como ingresos.
Pese a esto, la reducción de subsidios coincide con una advertencia de la Defensoría de los Habitantes, que el 20 de octubre pidió a la Asamblea Legislativa valorar el impacto de los recortes incluidos en el segundo presupuesto extraordinario del 2026 para garantizar la continuidad de los servicios sociales.