Óscar Rodríguez. 30 noviembre, 2020

Isaac Castro, viceministro de Hacienda, destacó que el pago de vencimientos de deuda pública obligará a evaluar si vuelve a los mercados internacionales para obtener los recursos necesarios para pagarle a los acreedores.

El funcionario confirmó que el 2023 será un año de cancelación de obligaciones más altas en la historia del país.

A continuación un extracto de la entrevista de Castro con La Nación de la forma como se prepara Hacienda para enfrentar el fuerte requerimiento de financiamientos de la próxima década.

Isaac Castro, viceministro de Hacienda. Foto: Rafael Pacheco
Isaac Castro, viceministro de Hacienda. Foto: Rafael Pacheco

– En el 2023, el Gobierno enfrentará un vencimiento de bonos equivalente a $4.000 millones. ¿Es un monto récord en solo un año?

– Cuando se ven las necesidades brutas de financiamiento, efectivamente, estamos en uno de los puntos más altos.

“Desde hace varios años el país supera el 10% del PIB en necesidades de financiamiento. Esto ocurre porque hemos tenido déficits de alrededor del 5% del PIB, con renovaciones de deuda que andan alrededor del 6% (de la producción).

“La gestión de la deuda se ha venido trabajando, desde hace muchos años, para no concentrar altos niveles de vencimiento por año“.

– Pero del 2021 al 2031 hay una fuerte concentración de vencimientos que son equivalentes al 75% de la totalidad de la deuda.

– Si se va 10 años para atrás era exactamente igual. Para poder enfrentar ese vencimiento, lo importante es controlar el déficit financiero. Bajar los déficits es algo que no le corresponderá solo a esta administración, porque el proceso de ajuste será de mediano y largo plazo. Entre más bajo sea el déficit financiero mejor.

“Entonces cuando se van midiendo las necesidades de financiamiento, solo por vencimientos, la media es del 7% (anual) del PIB entre el 2021 y el 2025“.

– El 2023 es un año fuerte de pagos que incluyen un eurobono por $1.000 millones.

– Es muy probable que el 2023 sea de los vencimientos más altos que el país haya enfrentado. Es muy probable que Costa Rica tendrá que valorar un refinanciamiento en el extranjero para esa posición.

“Este Ministerio, independientemente de los jerarcas, no tiene la posibilidad de acudir con facilidad a los mercados internacionales, pues requiere una habilitación de ley (del Congreso)“.

– ¿Cuál es la forma de pago ante concentraciones tan fuertes de vencimientos?

­– Se lo explico con un ejemplo. Este año, los canjes nos totalizaron ¢622.000 millones. Esos canjes nos permitieron atender vencimientos del 2022 por un monto de ¢120.000 millones y nos permitieron reducir los vencimientos del año entrante en ¢400.000 millones.

“Entonces la gestión de pasivos permiten suavizar y hacer un traspaso de los vencimientos de forma anticipada hacia vencimientos de más largo plazo, porque estos ¢622.000 millones se reposicionaron a tres, cinco, siete e incluso más años“.

­– ¿Pero las nuevas emisiones siguen concentradas a menos de cinco años?

– De los ¢622.000 millones canjeados, ¢260.000 millones se fueron a más de siete años. Esto tenderá mucho de las preferencias de los horizontes de inversión que hacen los canjes.

“Cuando conversamos con los inversionistas, muchos están anuentes a renovar un porcentaje determinado. Esa intensión de renovar es entre el 54% y el 60% (del vencimiento)“.

– ¿Cómo puede lograr Hacienda convencer a los inversionistas locales de irse a más largo plazo y liberar presión financiera?

– El indicador más puro para medir la responsabilidad fiscal es el esfuerzo para alcanzar un superávit primario. Estamos haciendo todo el esfuerzo para lograrlo de la forma más rápida.

“Nos encantaría alcanzar el superávit primario el próximo año, pero dependerá de la profundidad del ajuste. En el momento los inversionistas empiecen a ver que ese indicador empieza a aparecer o que el déficit primario empieza a moverse a saldos positivos, eso da credibilidad a participar en el mercado“.