Finanzas

Desyfin se convierte en grupo financiero y prepara la mayor venta de bonos de su historia

Desyfin trasladará su sede central a un nuevo edificio en Escazú y abrió una nueva unidad de banca de inversión

Desyfin se constituyó este año como un nuevo grupo financiero, el cual consolida bajo un misma estructura a su financiera, la arrendadora y la comercializadora de seguro. Esta reorganización también contempló la creación de una nueva línea de negocio denominada banca privada y la compra de un nuevo inmueble en el centro de negocios Centro 27, en Escazú, con una inversión que superará los $3 millones.

La creación de una nueva sociedad gestora o holding permitió al grupo recibir la autorización para la colocación de títulos valores hasta por $50 millones, la mayor emisión de bonos de deuda de la compañía desde su creación, en 1991.

Silvio Lacayo, gerente general de Desyfin, explicó que obtener la autorización para operar como grupo financiero fue la razón principal para mejorar su calificación de riesgo y poder acceder a mayor fondeo, el cual se usará para ampliar su cartera de crédito dirigida a pequeñas y medianas empresas (pymes).

“Lograr ser grupo financiero fortaleció mucho a la entidad y permitió que lográramos una mejor calificación de riesgo que ahora es de AA- (por parte de SCRiesgo). Tener una mejor nota de riesgo nos permite acceder al mercado (crediticio) de las operadoras de pensiones y grandes cooperativas de ahorro. Entonces vamos a ir colocando tractos de deuda, conforme necesitemos recursos para ir colocando nuevos créditos”, explicó Lacayo.

Actualmente, Desyfin brinda servicios financieros a alrededor de 2.600 pymes. El 37% de estos clientes pertenecen al sector de servicios, el 22% a la construcción, otro 22% a comercio y el restante 19% a otros actividades económicas.

Lacayo explicó que, al cierre del 2021, el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) brindó la autorización a la compañía para conformarse en grupo financiero. Desde entonces, empezaron un proceso de fortalecimiento de su gobierno corporativo, para operar bajo un marco regulatorio más riguroso.

El empresario recalcó que la nueva estructura operativa les permite brindar servicios integrados a sus clientes tales como la emisión de garantías, cartas de crédito, financiamiento de órdenes de compra, capital de trabajo, descuento de facturas, leasing de activos productivos y vehículos, servicios internacionales como transferencias, así como compra y venta de monedas extranjeras.

La crisis económica provocada por la pandemia no fue obstáculo para que las financieras revisaran la organización de sus negocios y pensaran en nuevos productos y servicios. En marzo de este año Credilat anunció un cambio de nombre y pasó a llamarse Financiera Monge, adoptando la marca de sus propietarios (Grupo Monge).

En los últimos meses esta entidad financiera lanzó su tarjeta de crédito, plataformas de servicios Monge Pay para efectuar trámites relacionados con créditos y más recientemente estaban en el proceso de lanzar Monge Emprendedor, una opción de financiamiento para pequeña y mediana empresa.

Desyfin pasó, durante los últimos años, por un proceso de fortalecimiento de su patrimonio con la meta de convertirse en banco, objetivo al cual no renuncian, pero para el cual tampoco cuentan con una fecha específica para lograrlo.

El fortalecimiento del capital se logró mediante la inyección de recursos por parte de la Institución Financiera para el Desarrollo de Noruega (Norfund, por sus siglas en inglés), el Banco de Desarrollo Holandés (FMO), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

En el 2013, también se vendió el inmueble que alberga las oficinas centrales, en Sabanilla de Montes de Oca, para elevar su capital y la suficiencia patrimonial. Actualmente, Grupo Desyfin cuenta con un capital social de ¢14.734 millones y una cartera de crédito, cuyo saldo a diciembre del 2021, fue de ¢133.289 millones.

La creación de un departamento de banca privada se efectuó con el objetivo de integrar tanto los productos de inversión como los de crédito para sus clientes.

“Implementamos un proceso interno de integración de manera que nuestros equipos no solo atiendan los requerimientos propios de la banca patrimonial sino que también coloquen créditos y ofrezcan un servicio personalizado, tanto a las pymes como a las personas” explicó Manfred Lacayo, gerente financiero.

La empresa tiene previsto la incorporación, en sus plataformas digitales, de una aplicación que facilitará a cualquier cliente el cambio de divisas en línea. Además, incorporarán la aplicación de Sinpe Móvil y la introducción de tarjetas de crédito virtuales para compras en Internet.

Óscar Rodríguez

Óscar Rodríguez

Periodista de Economía. Máster en Periodismo Económico de la Universidad Rey Juan Carlos de España. Escribe sobre finanzas y macroeconomía. Ganador del premio Jorge Vargas Gené 2015 y Distinción del Mérito Periodístico 2011 de Canatur. Redactor del año La Nación en 2017.

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