Finanzas

A tres años de la quiebra de Yanber grupo de 96 acreedores siguen sin recuperar su dinero

Recursos por la venta de últimos activos de empresa solo alcanzan para pagar a exempleados y tal vez costas del proceso judicial, dice curador Miguel Villegas.

“Se declara la quiebra de la Corporación Yanber S.A. y de Fomento Agrícola del Atlántico…”. La sentencia N° 2018000100, emitida por el Juzgado Concursal en el 2018, está a pocas semanas de cumplir tres años y la mayoría de los 96 acreedores siguen sin recuperar el dinero prestado a la empresa.

Miguel Villegas, curador de Yanber, confirmó a La Nación que los recursos obtenidos por la venta de los últimos activos de la empresa apenas alcanzan para la liquidación de los trabajadores de la compañía que faltan, y cancelar los costos del proceso judicial.

“Hay suficientes recursos para pagar el pasivo laboral existente (…) Si logra alcanzar hay otros actores a los cuales debe pagárseles como los abogados que presentaron el convenio, el curador; pero después de los trabajadores es muy poco lo que queda por liquidar a otras partes, no creo que alcance para más”, reconoció Villegas.

Al momento de la declaración de quiebra, el 28 de setiembre del 2018, la empresa aún arrastraba una deuda con entidades financieras y proveedores por $70 millones.

El pasivo está compuesto de $56 millones con entidades financieras y los restantes $14 millones con proveedores, el Ministerio de Hacienda y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

La liquidación de los trabajadores asciende a ¢600 millones; mientras que a los abogados del proceso y al curador son $2 millones, según la sentencia de la quiebra de la empresa.

Solo el Banco Nacional y el Banco de Costa Rica (BCR) lograron recuperar parte del dinero prestado a Yanber. Sin embargo, la porción fue insuficiente para cubrir la totalidad del financiamiento dado a la compañía.

El Nacional confirmó por escrito que, en diciembre pasado, se efectuó la venta de dos terrenos obtenidos de la empresa mediante la liquidación de las garantías.

La entidad pública remató los inmuebles, ubicados detrás de la Municipalidad de San José, en casi $3 millones, pero el dinero prestado a la empresa era de $9,4 millones.

En el caso del BCR, la entidad dio a la extinta compañía industrial $10,3 millones; pero el remate de cuatro de las propiedades obtenidas como garantía era de $9,5 millones.

Los inmuebles se vendieron el año pasado; pero la entidad estatal declinó revelar el precio final de liquidación de los terrenos, por estar “resguardado bajo el secreto bancario”.

El BCR también representa en el proceso de quiebra a Bancrédito, a raíz de la absorción de dicho banco, que prestó casi $2 millones a Yanber.

Villegas dijo que, después de los dos bancos públicos, solo un proveedor tiene como garantía real una propiedad ubicada en Limón. El resto de acreedores no.

Los problemas de la empresa dedicada a la industria del plástico se hicieron públicos, en mayo del 2015, cuando la Corporación acudió al Juzgado Concursal a solicitar un convenio preventivo para evitar la quiebra.

Samuel Yankelewitz, entonces propietario de la compañía, entregó las acciones de la empresa en pago de la deuda con 18 bancos privados, en febrero del 2016.

En octubre de ese mismo año, los empresarios Francis Durman y Allan Rodríguez asumieron la dirección de la Corporación, la cual finalizó con el cierre debido a que se descubrió un maquillaje contable, después de hacerse una auditoría forense en la Corporación.

Precisamente, por dicha situación a Yankelewitz y a otras cinco personas se les investiga por cuatro supuestos delitos de estafa contra entidades financieras.

Al momento de decretarse la quiebra, la compañía tenía 65 años de operar en Costa Rica. Además, mantenía sociedades en Guatemala, en Puerto Rico, en Nicaragua, en Panamá y en Colombia.

Lento proceso

Una vez dictada la quiebra de la compañía, el Juzgado Concursal ordenó al curador Miguel Villegas asumir el proceso de liquidación de bienes, encargarse de cualquier trámite vinculado con Yanber y entregar informes mensuales a dicho órgano judicial.

Su labor es de un administrador de todo lo relacionado con la extinta compañía.

Por ejemplo, durante los primeros meses posteriores a la quiebra, Villegas se encargó de vender los últimos bienes de la compañía, recursos que se depositaron en cuentas bancarias del Juzgado.

El curador reconoció que el proceso ha sido muy lento, pues hay muchísimas partes involucradas y todas hacen escritos cada vez que hay alguna novedad en el caso.

También se añadió, durante el último año y medio, los atrasos generados por la pandemia que impiden efectuar audiencias presenciales.

A Villegas le corresponde responder todo tipo de solicitudes legales vinculadas con Yanber, como demandas laborales.

Actualmente, hay un grupo de 80 trabajadores, los últimos en laborar en la empresa, que no recibieron su liquidación al momento del cierre decretado por el Juzgado.

Josué Mora, uno de los exempleados, comentó que las últimas personas en mantenerse en la empresa eran operarios y muchos tenían más de 15 años de trabajar para la firma.

El despido de los últimos trabajadores se inició en julio del 2018 y finalizó en diciembre de ese año. En ese momento había personal de planta, de máquinas, jefaturas intermedias y del área de gerencia operativa.

Mora dijo que al inicio estaban tranquilos pues, cuando comenzaron los problemas de la empresa, se fueron liquidando a los trabajadores despedidos.

“Metieron nuestras liquidaciones en el expediente de quiebra, cosa que no pasó con el resto de compañeros. Desconozco si había dinero para pagarnos porque se debía la última quincena, aguinaldo, vacaciones y la cesantía”, afirmó el exempleado.

Desde el 2018 y hasta el 2021, ninguno de los afectados ha tenido una respuesta sobre su situación.

El curador del proceso de quiebra recalcó que el pago a los trabajadores es la prioridad, pero la debe decretar el Juzgado Concursal en una resolución, lo cual no ha ocurrido aún.

Óscar Rodríguez

Periodista de Economía. Máster en Periodismo Económico de la Universidad Rey Juan Carlos de España. Escribe sobre finanzas y macroeconomía. Ganador del premio Jorge Vargas Gené 2015 y Distinción del Mérito Periodístico 2011 de Canatur. Redactor del año La Nación en 2017.