El principal fondo de jubilaciones de Costa Rica descansa, en gran medida, sobre un grupo reducido de territorios. Apenas 10 de los 84 cantones del país concentran la mayoría de las cotizaciones que financian el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).
Estas localidades concentran buena parte de la actividad económica formal. Dicho factor, junto con su tejido empresarial y los niveles salariales que ofrecen, impulsa el dinamismo productivo que genera cerca del 60% de los ingresos del régimen administrado por al Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Así lo detalla el informe Estado de las Pensiones en Costa Rica: IVM, presentado este jueves por el Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe) de la Universidad Nacional (UNA).
De acuerdo con el estudio, el cual analiza el periodo comprendido entre el 2009 y 2025, en estos cantones predominan actividades como manufactura, transporte, comunicaciones y servicios empresariales.
No obstante, advierte que, al tratarse de sectores sensibles a factores como la apreciación del colón y las presiones arancelarias, cualquier impacto sobre el empleo podría traducirse rápidamente en “huecos” en las finanzas del régimen.
“Los diez cantones con mayor número de cotizantes concentran aproximadamente el 60,2% del total, lo que indica que más de la mitad de los asegurados activos del IVM se encuentran localizados en un conjunto relativamente reducido de territorios”, advierte el documento.
El informe también advierte una desconexión entre los territorios donde se generan las cotizaciones y donde se concentra el gasto. Aunque las zonas rurales aportan menos, dependen en mayor medida de las pensiones, que dinamizan el consumo y se convierten en una de sus principales fuentes de ingreso.
Ante este panorama, el estudio propone cotizaciones diferenciadas según el cantón y su desarrollo empresarial, para incentivar la formalización con esquemas más flexibles. Actualmente, la contribución total es de 11,66%, distribuida entre trabajador (4,33%), patrono (5,58%) y Estado (1,75%).
Al cierre del 2025, el IVM contaba con 393.000 personas jubiladas, 1,8 millones de trabajadores cotizantes y 83.000 patronos.
Mayoría de cantones se ubican en la GAM
El estudio señala que ocho cantones de la Gran Área Metropolitana (GAM) y dos fuera de ella concentran el 60,21% de las cotizaciones, con el aporte de 1.076.188 trabajadores.
El cantón central de San José lidera, al reunir 457.504 cotizantes, equivalente al 25,59% del total.
Le siguen Heredia y Alajuela, con participaciones de 7,35% y 5,47%, respectivamente. También figuran Escazú (3,80%), Cartago (3,52%), Montes de Oca (3,27%), Santa Ana (3,11%) y Goicoechea (2,93%).
Fuera de la GAM, solo figuran San Carlos, con 50.084 trabajadores (2,80%), y Pérez Zeledón, con 41.982 (2,35%).
Como ejemplo, el informe menciona casos como Río Cuarto y Puerto Jiménez, con tasas de cotización del 3% y 4%, respectivamente, donde predominan economías de menor escala, con fuerte presencia de actividades agropecuarias, trabajo por cuenta propia y altos niveles de informalidad.
El documento aclara que estos porcentajes no implican que la población en edad de trabajar resida en esos cantones, sino que se trata de territorios donde se concentran oficinas, sedes corporativas, instituciones y zonas francas, lo que impulsa el desplazamiento diario de trabajadores desde otras zonas.
Tipo de cambio y presiones arancelarias afectarían al IVM
El informe advierte que factores como el tipo de cambio y presiones arancelarias externas, podrían afectar las cotizaciones al IVM, dado su impacto en los principales focos de empleo que concentran a la mayoría de aportantes del régimen.
“Un escenario de mayor inflación o de deterioro macroeconómico pondría en riesgo ya no solo los beneficios existentes sino el sistema en su conjunto”, detalla el documento.
Según explicó a La Nación Leiner Vargas, investigador del Cinpe-UNA, la apreciación del colón puede incidir en la rentabilidad de empresas multinacionales en el país, lo que elevaría el riesgo de salida y afectaría directamente el empleo formal. Citó como ejemplo el sector de servicios vinculado a zonas francas, sensibles a este tipo de escenarios.
“El sector de servicios está asociado a una de las áreas de zona franca más sensibles, que ha venido teniendo salidas masivas de empleo, como fue (el caso de) la empresa Amazon y la empresa Intel. Muestran la enorme sensibilidad que tienen estas empresas o industrias a cambios en la dinámica global y en la dinámica del comercio internacional”.
— Leiner Vargas, investigador Cinpe-UNA.
Asimismo, recordó que eventuales aranceles de Estados Unidos a dispositivos médicos podrían golpear la manufactura, que concentra buena parte de los cotizantes. En conjunto, estos factores podrían reducir el empleo formal y generar “huecos” en las finanzas del IVM.
Estudio propone modificar esquema de cotización
El informe plantea que la sostenibilidad del IVM requiere una reforma integral, con énfasis en formalizar el empleo, incorporar un enfoque territorial, diversificar la base contributiva y articularla con sectores productivos.
Además, propone cotizaciones diferenciadas por cantón, con tasas más bajas para trabajadores y empleadores en zonas rezagadas, a fin de incentivar la formalización. Según Leiner Vargas, este ajuste aplicaría a nuevos trabajadores y mantendría el aporte estatal.
El gerente de Pensiones de la CCSS, Jaime Barrantes, afirmó a La Nación que el estudio será un “insumo importante de análisis” para valorar alternativas que fortalezcan el IVM. No obstante, señaló que antes de respaldar medidas como una eventual reducción en las cotizaciones, la institución debe realizar análisis de impacto y considerar el conjunto de datos presentados por el Cinpe.