
Uno de los principales efectos atribuidos a los tratados de libre comercio (TLC) es el fortalecimiento de los encadenamientos productivos entre las empresas multinacionales instaladas en el país y los proveedores nacionales.
En 2024, último dato disponible, las compañías ubicadas en zonas francas realizaron compras locales por $6.014 millones, equivalentes al 57% de sus gastos totales. La cifra representó un crecimiento anual del 18%, según datos de la Asociación de Empresas de Zonas Francas (Azofras).
Para la Asociación, estos resultados evidencian la importancia de los encadenamientos productivos que se generan en torno a las zonas francas y su impacto en el desarrollo económico inclusivo del país, creando miles de empleos indirectos.
“El encadenamiento con la industria local es relevante. El 89% de las empresas de dispositivos médicos hacen compras locales de alto valor. Esto no sucedería si Costa Rica no tuviera esta plataforma comercial (los acuerdos comerciales)”, sostuvo Laura López, gerente general de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
Al 2024 el Régimen de Zona Franca contabilizaba 626 empresas en operación, el 74%, más de 460, corresponden a empresas de IED. De estas empresas, 406 se ubican dentro de la Gran Área Metropolitana (88%), de acuerdo al registro de Procomer.
Ante estos resultados, Roberto Echandi, miembro no residente del World Trade Institute, recomendó a las autoridades mantener el diálogo con los sectores productivos para ver las áreas de mejora para la competitividad y garantizar estos encadenamientos.
“Esto es como una bicicleta, hay que seguir avanzando porque si se detiene, se cae”, destacó Echandi a la vez que destacó que los TLC han forzado a Costa Rica a la transformación de su modelo de desarrollo, es el caso de la apertura de los mercados de comunicaciones y de seguros, entre otros.
El exnegociador de acuerdos comerciales por Costa Rica apuntó que hace 30 años no se imaginaba el peso de los dispositivos médicos que ahora tiene Costa Rica. En 2025, significaron exportaciones por casi $11.000 millones.
“Un país como el nuestro que dependemos del mercado exterior no podemos darnos el lujo de dormirnos en los laureles”, sentenció Echandi.
Motor del crecimiento
Por otro lado, Azofras reconoce la relevancia de los tratados de libre comercio en cuanto favorecen una mayor integración del país en las cadenas globales de valor.
La organización gremial aseverá que estos acuerdos comerciales crean oportunidades para atraer IED, ampliar el acceso de los productos costarricenses a mercados internacionales y generar más empleo en sectores exportadores, como dispositivos médicos, manufactura avanzada, servicios, entre otros.
Desde la perspectiva de Procomer, la apertura comercial ha sido un factor determinante para el desarrollo productivo y el crecimiento económico del país.
“Hace 40 años, Costa Rica solo tenía el MCCA, y a partir de ahí tenemos ahora 18 TLC. Ese punto de inflexión es donde vemos que la economía comienza a crecer de manera acelerada”, afirmó Laura López.
La jerarca destacó además la transformación de la oferta exportadora. Costa Rica pasó de depender principalmente de cuatro productos —café, banano, carne bovina y caña de azúcar— a exportar más de 4.300 bienes diferentes.
Según López, los tratados permitieron identificar nuevas oportunidades de consumo, incorporar valor agregado y transformar la estructura productiva del país, incorporando sectores como la manufactura avanzada y los servicios.
También destacó el papel de los acuerdos comerciales en la atracción de IED, al ofrecer acceso preferencial a numerosos mercados internacionales.
Sobre los déficits comerciales que Costa Rica registra con varios socios comerciales —es decir, cuando las importaciones superan a las exportaciones—, López recordó que buena parte de la producción nacional depende de materias primas, componentes e insumos importados.
