
Las empresas multinacionales con operaciones en Costa Rica usan mayoritariamente un modelo de trabajo híbrido, así lo revela el más reciente sondeo de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde), realizado a finales del 2025.
El estudio evidencia que más del 80% de las compañías operan actualmente bajo esquemas flexibles, en los cuales los trabajadores tienen entre dos y tres días de presencialidad por semana.
“A diferencia de los primeros años de adopción, el trabajo híbrido dejó de ser una respuesta coyuntural para convertirse en una decisión estratégica de negocio. Hoy las empresas no discuten si el modelo híbrido funciona, sino cómo hacerlo más eficiente, sostenible y alineado con sus objetivos de largo plazo”, explicó Vanessa Gibson, directora de Clima de Inversión de Cinde, en un comunicado de prensa.
De la flexibilidad a la estrategia
El sondeo analizó variables como productividad, atracción y retención de talento, continuidad operativa, costos, cultura organizacional y experiencia del colaborador.
A partir de estos factores, Cinde concluyó que el modelo híbrido está directamente vinculado con la competitividad de Costa Rica como destino de inversión extranjera.
Entre los principales hallazgos, destaca que la productividad y el acceso a talento especializado se han convertido en los motores clave para sostener esquemas flexibles, por encima de elementos que marcaron la discusión en años anteriores, como la pandemia o la reducción de costos inmediatos.
¿Cómo se aplica el trabajo híbrido?
En la práctica, el estudio muestra que no existe un único modelo. La mayoría de las empresas concentra la presencialidad entre dos y tres días por semana, mientras que los esquemas de cuatro o cinco días presenciales son menos frecuentes y suelen responder a funciones específicas, procesos críticos o requerimientos regulatorios.
La asistencia a oficinas se prioriza para actividades de alto valor agregado, como la colaboración entre equipos, el liderazgo, la capacitación, la innovación y la toma de decisiones estratégicas.
“El modelo híbrido dejó de medirse en días fijos. Hoy se diseña a partir de qué aporta más valor al negocio y al talento, según la función y el momento del ciclo operativo”, señaló Gibson.
Retos que persisten
Pese a su consolidación, el trabajo híbrido aún enfrenta desafíos. Entre los principales se identifican la baja motivación para asistir de forma presencial, el incumplimiento de los días establecidos, la pérdida del sentido de pertenencia y una menor participación en actividades corporativas.
El sondeo también evidencia que condiciones estructurales del país, como la infraestructura y la movilidad, influyen en que el modelo híbrido funcione como un mecanismo de adaptación para las operaciones locales frente a exigencias globales.
“La oferta de modelos híbridos determina hoy la posibilidad de acceso a talento calificado y se convierte en un mecanismo clave para su retención, pues cada vez es menor la disposición del talento a asistir a las oficinas”, añadió Gibson.
Aunque la adopción de estos esquemas se mantiene alta, el análisis interanual muestra una mayor claridad en las reglas internas, una reducción de los modelos completamente remotos y un fortalecimiento de esquemas híbridos más estructurados, con políticas definidas y métricas de desempeño más claras.
