
Costa Rica mantiene vigentes 18 acuerdos comerciales. El primero de ellos, suscrito entre los países centroamericanos, está próximo a cumplir 63 años. Sin embargo, es un tratado de libre comercio el que concentra buena parte de los resultados económicos: garantiza el 47% de las exportaciones de bienes y el 72% de la inversión extranjera directa que recibe el país.
Los tratados de libre comercio (TLC) buscan facilitar el intercambio de bienes y servicios mediante aranceles preferenciales entre los países firmantes, además de promover la inversión bajo reglas claras y seguridad jurídica. Esto se traduce en mayores exportaciones e importaciones, así como en más oportunidades de empleo.
El Tratado General de Integración Económica Centroamericana entró en vigor para Costa Rica el 23 de setiembre de 1963 y es fue el primer acuerdo comercial al cual ingresó el país. A partir de este acuerdo nació el Mercado Común Centroamericano (MCCA), integrado por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Actualmente, la región se mantiene como el tercer socio comercial del país.
Desde 2002, Costa Rica ha firmado 17 acuerdos comerciales adicionales. Cuatro son multilaterales —Caricom, DR-Cafta, Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC)— y 13 son bilaterales con Chile, República Dominicana, Canadá, Panamá, China, Perú, México, Singapur, Colombia, Corea del Sur, Reino Unido, Ecuador y Emiratos Árabes Unidos.
Las exportaciones de bienes hacia Centroamérica alcanzaron los $3.264,6 millones en 2025, equivalentes al 14,4% de los $22.731 millones exportados por Costa Rica ese año, según datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
DR-Cafta: el acuerdo que domina
Casi cinco décadas después de la entrada en vigor del acuerdo centroamericano, el 1.° de enero de 2009 comenzó a regir el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (DR-Cafta). Desde entonces, sus resultados han consolidado a Estados Unidos como el principal socio comercial de Costa Rica.
Al cierre de 2025, las exportaciones hacia ese mercado alcanzaron los $10.673 millones, equivalentes al 47% de todas las ventas de bienes realizadas por el país en el exterior.
La influencia estadounidense también se refleja en la inversión extranjera directa (IED). Durante 2025, las empresas procedentes de Estados Unidos aportaron $4.013 millones, es decir, el 72% de los $5.586,7 millones registrados por el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
La UE supera a Centroamérica
Entre la integración centroamericana y la entrada en vigor del DR-Cafta, Costa Rica puso en marcha otros acuerdos comerciales. Entre ellos destaca el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE), vigente desde el 1.° de octubre de 2013.
Actualmente, el bloque europeo es el segundo socio comercial del país. En 2025, las exportaciones hacia los 27 países miembros sumaron $4.422,7 millones, equivalentes al 19,4% del total exportado.
De acuerdo con la serie estadística de Procomer, la Unión Europea ocupa el segundo lugar entre los socios comerciales de Costa Rica desde 2008. Sin embargo, la diferencia con Centroamérica comenzó a ampliarse de forma más evidente a partir de 2016.
Los otros 15 acuerdos comerciales que entraron en vigor entre febrero de 2002 y abril de 2025 involucran a 22 países. En conjunto, las exportaciones hacia esos mercados alcanzaron los $2.897,9 millones durante 2025, lo que representa el 12,7% de las ventas totales al exterior.
Los TLC son negociados y administrados por el Ministerio de Comercio Exterior (Comex). La Nación solicitó a la institución una valoración sobre el desempeño de estos acuerdos desde el pasado 20 de mayo. Al cierre de esta edición, la consulta seguía pendiente de respuesta.
Mercados naturales
En el comercio internacional, los países suelen tener mercados naturales. Se trata de regiones con las que existe una relación histórica, cultural y económica que facilita el intercambio de bienes, servicios y personas.
Marco Vinicio Ruiz, exministro de Comercio Exterior, señaló que las exportaciones de café, además de impulsar el desarrollo económico del país, fortalecieron la relación comercial con Europa.
Posteriormente llegó la integración centroamericana, con la creación del MCCA y de instituciones regionales como la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca), lo que favoreció especialmente el comercio entre pequeñas y medianas empresas.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos impulsó diversos programas para acercar y fortalecer las economías latinoamericanas. Entre ellos destacó la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI, por sus siglas en inglés), que contribuyó a profundizar las relaciones comerciales hasta desembocar en el DR-Cafta.
Ruiz recordó que tanto con Centroamérica como con Estados Unidos y la Unión Europea existieron mecanismos de acceso preferencial antes de que se concretaran los tratados actuales.
La situación es diferente en Sudamérica. “Ahí se ha requerido muchísimo más presencia institucional que no se ha dado”, opinó Ruíz.
Durante el período 2007-2025, período que registra la serie estadística de Procomer, la participación de los países con acuerdos comerciales vigentes se mantuvo relativamente estable respecto al total exportado por Costa Rica.
En 2007, cuando estaban vigentes cinco acuerdos que involucraban a 12 países, estos concentraban el 92,9% de las exportaciones nacionales. En 2025, con 18 tratados activos y acceso preferencial a 54 países, la participación alcanzó el 93,5%, según cálculos de La Nación con base en estadísticas de Procomer.
Más acuerdos significan más oportunidades
No todos los tratados generan los mismos resultados. Sin embargo, Francisco Chacón, abogado especializado en inversión extranjera y comercio exterior, considera que ampliar la red de acuerdos siempre abre nuevas oportunidades para los exportadores.
“Entre más acuerdos de este tipo se tengan, mayores oportunidades existen para nuestras exportaciones. Es natural que algunos se aprovechen más que otros”, afirmó.
El especialista considera lógico que el MCCA sea uno de los acuerdos más utilizados por las empresas nacionales debido a la cercanía geográfica y a las similitudes.
En cuanto a Estados Unidos y la Unión Europea, atribuye su éxito a una relación construida durante décadas, lo que facilita el aprovechamiento de las oportunidades comerciales.
Con respecto a los otros acuerdos, Chacón citó a China, al que calificó como mucho más complejo desde el punto de vista cultural, de lenguaje y de negocios. “Tiene un gran potencial y deberíamos hacer un mayor esfuerzo por aprovecharlo, aunque la política exterior de los EE. UU. podría dificultar ese potencial”, planteó.
Según el experto, otros países con TLC vigentes cuentan con mercados más pequeños, están geográficamente más alejados o tienen menores flujos de inversión, factores que reducen su atractivo relativo.
Aun así, insistió en que su valor no debe subestimarse porque lo importante para Costa Rica es tener acceso libre y seguro a la mayor cantidad de mercados posibles, para que el exportador dirija sus productos a donde mejor le convenga en determinado momento.
Roberto Echandi, miembro no residente del World Trade Institute, considera que a la luz de la evidencia, el resultado de los TLC en Costa Rica “es extremadamente positivo” ante la necesidad de la IED y dinamizar las exportaciones.
También coincide que los tres principales acuerdos son resultado de mercados naturales de nuestro país.
El reto pendiente
Más allá de los mercados consolidados, Marco Vincio Ruiz considera que el país todavía tiene una tarea pendiente para sacar mayor provecho a los acuerdos comerciales vigentes.
A su juicio, los tratados requieren una estructura institucional que acompañe a las empresas interesadas en ingresar o expandirse en nuevos mercados.
“Lo sé claramente porque a mí me tocó no solo negociar, sino también abrir el tratado con la República Popular China. Ante esa inmensidad de mercado, un productor costarricense se queda prácticamente casi sin apoyo gubernamental”, afirmó.
El exministro considera que el éxito de estos acuerdos depende de políticas públicas sostenidas y programas de apoyo de mediano y largo plazo.
“Y es ahí donde yo me cuestiono: la administración de los tratados no ha sido lo mejor”, sentenció.
