Consumo

Tarifas eléctricas aún están ‘libres’ de los mayores costos del petróleo por guerra en Ucrania

El alza sostenida de los precios de combustibles impacta la producción térmica que, según el ICE, ha representado este año menos de 1% del total; las estimaciones están en revisión así que podrían venir ajustes

El aumento de los costos de los hidrocarburos a nivel mundial como consecuencia del conflicto armado entre Rusia y Ucrania aún no se reflejan en las actuales tarifas energéticas del Instituto Nacional de Electricidad (ICE), pero podrían quedar plasmados en el valor del Cargo Variable de Generación (CVG) del siguiente trimestre, con el atenuante de que la generación térmica ha representado este año menos del 1% del total.

El desfase ocurre porque los precios que aún rigen en marzo son las calculados para el primer trimestre de año, cifras que se trabajaron incluso un mes antes de que iniciara el periodo, con base a las previsiones de uso de energía, producción y compra de materias primas de la institución.

Así lo afirmó Salvador López, director general del Centro Nacional de Control de Energía (Cence), quien explicó que el efecto en los combustibles por el conflicto armado podría darse más adelante en el campo energético. Eso sí, dijo López, el impacto al menos por la vía del uso de energía térmica (muy sensible a las variaciones del petróleo) podría no ser significativo al tomar en cuenta que Costa Rica utiliza muy poco de este tipo.

“El país tiene en la regulación lo que se llama el costo variable de generación, que es una forma de que los gastos que se tienen por concepto de importación y de plantas térmicas se estimen un mes antes de un trimestre”, explicó López.

“En estos momentos el (costo) que tenemos fue el que se estimó en noviembre del año pasado y la estimación que teníamos era de un uso un poco más alto de térmico de lo que hoy en día estamos usando. Habrá que esperar a que termine el trimestre”, añadió.

En el 2021, el respaldo térmico significó únicamente un 0,2% de la producción de energía a nivel nacional; los tres recursos principales de la matriz costarricense fueron el agua (con un aporte de 74,12%), seguido por la geotérmica (12,97%) y el viento (12,33%), según informó la institución estatal.

Para el 2022, la producción bruta renovable del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) durante enero sumó 99,74% [1.017,69 gigavatios hora (GWh)], mientras que el respaldo térmico alcanzó 0,26% (2,65 GWh).

El ICE también tiene la posibilidad de obtener energía limpia (y menor costo) de generadores privados, sin embargo, la compañía estatal confirmó a La Nación, en agosto pasado de que dejará de comprar energía eólica o hídrica a, al menos, ocho plantas privadas más, entre este año y el 2025, que se sumarán a las siete instalaciones de este tipo a las que dejó de comprarles meses atrás.

Las condiciones cambiantes de precios de la energía en el Mercado Eléctrico Regional y el clima, la generación térmica y la misma importación han mostrado variaciones constantes en 2022, por lo que el planeamiento energético está en actualización.

Por ello, definir si la tarifa aumentaría y en cuánto por razón del alto precio de los hidrocarburos aún no es posible. “Teníamos una serie de pronósticos pero los estamos revisando en este momento a raíz de que han habido unos días en los que ha llovido un poco, no tenemos una claridad de cuánto es el térmico que se va a usar y en qué proporción, pero sí se va a usar térmico. Nuestro sistema siempre lo necesita”, dijo López.

El Planeamiento Operativo Energético (POE) es una herramienta para que los agentes del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) proyecten el uso de los recursos disponibles durante el año; pero no se trata de un documento para solicitar ajustes de tarifas de forma automática, según indicó la institución.

En el caso del ICE, el POE permite proyectar las necesidades de respaldo térmico o de importación del MER, que se ajustan de manera trimestral.

“Así, el Instituto tramita los recursos para el trimestre venidero y las modificaciones al anterior (ya cerrado). Esto para determinar el valor del Cargo Variable de Generación (CVG) que el Instituto tramita ante la ARESEP, en el tiempo y la forma determinados por la normativa vigente”, señaló la oficina de prensa del ICE.

En el ICE también señalaron que aún tienen reservas de petróleo, pero que se prevé que se terminen este mes de marzo. Por ello, deberán adquirir más combustible a futuro. Es ahí, cuando la institución sopesará si lo factible es generar su propia energía o importarla desde el mercado regional y de eso también dependerán los cálculos.

“Llegará el momento en el que tendremos que usar térmico cuando se acabe lo que estaba en tanques y lleguemos ya a generar con combustible comprado en esta crisis, no sabemos aún el precio al cuál se irá a comprar pero depende de ese precio que paguemos, en ese momento habrá que ver si el combustible nos genera un precio más barato que el precio que hay en la región”, explicó el director de Cence.

Para febrero de este año, la gasolina y el diésel fueron dos de los bienes que presentaron un mayor efecto en el aumento de la inflación, que alcanzó una variación interanual de un 4,9%, según el reporte del Instituto Nacional de Electricidad (ICE).

Si Costa Rica necesitara complementar en la actualidad su matriz con energía térmica para satisfacer la demanda en el territorio nacional, la opción de más bajo costo para ICE, en este momento, dejó de ser el Mercado Eléctrico Regional (MER), al que ha recurrido en ocasiones anteriores.

Producir localmente térmica, un tipo de energía que se genera al quemar combustibles, resulta la mayoría de veces más caro que importarla. Pero actualmente la situación es distinta y el aumento en los precios de commodities provocó un incremento en los costos de este tipo de producción energética.

López explicó a La Nación, el pasado 8 de marzo, que el precio de referencia en el mercado regional ronda los $160, más los costos de transmisión que pueden alcanzar los $25. Esto, comparado con unos $128 dólares que costaría la producción en las plantas costarricenses, podrían llevar al país a no importar este tipo de energía.

Todo, en el supuesto de que los combustibles continúen aumentando sus precios a nivel mundial y que el costo de la energía del mercado regional no mejore.

“Por ahora no se ve que haya un cambio muy significativo en el uso de térmico, y que aumente el precio del combustible eso efectivamente va a tener algún impacto, pero ese impacto podría ser un incremento no muy significativo”, dijo López.

Paula Umaña

Paula Umaña

Periodista de Economía. Escribe sobre negocios, comercio exterior y producción. Graduada de la Universidad de Costa Rica. Ganadora del Premio al Periodismo Bursátil 2021.

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