
Pekín y Bruselas. China afirmó este jueves que las nuevas investigaciones comerciales anunciadas por Estados Unidos sobre docenas de países, que podrían abrir la puerta a sanciones como aranceles adicionales, son una “manipulación política”.
El presidente Donald Trump dijo el miércoles que Washington realizará pesquisas independientes centradas en la sobreproducción y la importación de bienes fabricados con trabajo forzoso, dirigidas específicamente contra China, la Unión Europea, Japón, India y otros socios.
Esas medidas se producen semanas después de que la Corte Suprema estadounidense anulara sus aranceles globales, al alegar que Trump había excedido su autoridad al recurrir a poderes económicos de emergencia para imponerlos a prácticamente todos los países.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China aseguró el jueves que “la supuesta sobrecapacidad es una proposición falsa”.
“China se opone a que se utilice como excusa para la manipulación política”, declaró el portavoz de la cancillería, Guo Jiakun, en su rueda de prensa habitual.
Añadió que “las guerras arancelarias y comerciales no benefician a ninguna de las partes”.
Otros países sujetos a la investigación sobre exceso de capacidad, que comenzó el mismo miércoles, son Singapur, Suiza, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán y México.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, aseguró a los periodistas que las pesquisas se centrarán en las economías sobre las que tienen “pruebas de que parecen presentar un exceso de capacidad estructural y de producción en diversos sectores manufactureros”.
No especificó si las sanciones finales variarían en función del país.
La segunda investigación, relacionada con el trabajo forzoso, probablemente se iniciará “no antes de mañana (jueves) por la tarde” y afectará a unos 60 socios, afirmó.
Mientras tanto, Trump ha impuesto nuevos aranceles del 10% a las importaciones, que se mantendrán hasta el 24 de julio.
Unión Europea rechaza investigaciones
La Comisión Europea rechazó de plano la presunta sobrecapacidad de algunos sectores europeos que Estados Unidos investiga en el marco de la investigación comercial; al tiempo que advirtió de que responderá “proporcionadamente” y de manera “firme” si Washington concluye tal investigación con la imposición de nuevos aranceles sobre las compras a productores europeos.
“La Comisión responderá firme y proporcionadamente ante cualquier violación de los compromisos de la Declaración Conjunta”, dijo en una rueda de prensa en Bruselas el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, en referencia a las condiciones del pacto comercial con que la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sellaron el pasado verano la tregua arancelaria.
En virtud del acuerdo cerrado por ambos en Escocia, pendiente aún del visto bueno de la Eurocámara para su plena entrada en vigor, Estados Unidos se comprometió a respetar un tope del 15% a los aranceles generalizados que aplica a las importaciones desde la Unión Europea, a cambio de que los europeos renunciaran a tomar medidas equivalentes en represalia.
El pacto, no obstante, dejó fuera sectores clave como el del acero, que sigue haciendo frente a un gravamen del 50%.
Por ello, el portavoz ha defendido que la Comisión Europea sigue confiando en que Estados Unidos “cumpla plenamente” los compromisos recogidos en la declaración común, del mismo modo que los países de la Unión, en cuyo nombre habla Bruselas cuando se trata de cuestiones comerciales, siguen operando en base a los términos del acuerdo.
“Esperamos que Estados Unidos haga lo mismo, no hemos recibido ninguna indicación de que la Administración estadounidense tenga intención de desviarse de sus compromisos”, señaló el portavoz, quien confirmó que Washington informó a Bruselas del inicio de las investigaciones comerciales por sobreproducción, bajo el marco Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Con todo, Bruselas espera recibir más “claridad” de parte de la Casa Blanca sobre el alcance de la investigación y ha dejado claro que el bloque europeo rechaza de plano las acusaciones contra sectores productivos europeos.
“La Unión Europea comparte la preocupación de Estados Unidos sobre la sobrecapacidad estructural en la economía global. Sin embargo, la fuente de este exceso de capacidad está bien identificada y no recae sobre Europa”, argumentó Gill, quien concluyó que Europa ha hecho prueba de políticas de “mercado abierto y transparencia” y por tanto “no se considera contribuyente a la sobreproducción”.

