
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) tiene una propuesta para compensar a las mujeres que tengan hijos con el reconocimiento de cuotas para pensionarse. Se trata de una reforma que no solo busca mejorar el acceso femenino al sistema de pensiones, sino también incentivar la natalidad en un país donde se redujo drásticamente la cantidad de hijos.
El beneficio se extendería a las mujeres que tengan bajo su cuido a adultos mayores, de acuerdo con una de las 20 propuestas de reforma al régimen de pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) que impulsa la Gerencia de Pensiones de la CCSS.
Sin embargo, expertas consultadas por La Nación advirtieron de que, si bien la medida reconoce la carga de las labores de cuido, podría ser insuficiente por sí sola para cerrar la brecha de género laboral.
Señalaron que el éxito de la propuesta dependerá de la claridad sobre su financiamiento en un contexto fiscal crítico y de la implementación de políticas complementarias que ataquen barreras estructurales como la informalidad y la falta de redes de cuido.
El gerente de Pensiones de la CCSS, Jaime Barrantes, explicó que la iniciativa busca compensar el impacto que tienen las labores de cuido sobre la vida laboral de muchas mujeres, quienes suelen afrontar mayores dificultades para mantenerse activas en el mercado de trabajo y cotizar para una jubilación.
Explicó que la reforma se plantea “para que las mujeres puedan tener más posibilidades de alcanzar las cuotas y estimular también el tema de la natalidad”.
La baja tasa de natalidad, que se redujo a 1,12 hijos por mujer desde 2,47 hijos en el año 2000, constituye uno de los principales problemas del sistema de pensiones. La población se está envejeciendo, por lo que un número cada vez más reducido de trabajadores debe ayudar a sostener a los pensionados.
Además, las mujeres están en desventaja en el sistema de pensiones. Los hombres representan el 61% de los jubilados y las mujeres solo el 39%.
“Esto lo han hecho varios países, y consiste en que una mujer, por cada hijo −y si tiene más de un hijo, dos hijos o tres−, tenga periodos de cotización que se le abonen“, explicó Barrantes.
Nueve países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) otorgan incentivos por maternidad o crianza. Sin embargo, Maciej Lis, economista de la OCDE, explicó que si bien este tipo de medidas pueden generar efectos positivos, resultan insuficientes si no se acompañan de otras políticas dirigidas a reducir la desigualdad entre hombres y mujeres en el mercado laboral.
El gerente de Pensiones de la CCSS agregó: “Hay que ver incentivos y políticas para estimular a las mujeres a participar en el mercado laboral y reconocerles también esos periodos de cuidado, porque no es solamente de la parte de niños, sino de adultos mayores”.
Actualmente, la pensión por vejez exige 65 años de edad y 300 cotizaciones. También existe la posibilidad de una jubilación anticipada para mujeres a partir de los 63 años, siempre que acumulen al menos 403 cuotas. No obstante, Barrantes señaló que estos requisitos suelen ser más difíciles de alcanzar para quienes asumen labores de cuido.
Respecto al reconocimiento de hijos, Barrantes explicó que la CCSS aún debe definir un mecanismo técnico para determinar cuántas cuotas se reconocerían a las mujeres según la cantidad de hijos o adultos mayores bajo su cuidado. Además, tampoco existe detalle aún respecto a las condiciones que tendrían que tener las mujeres madres o responsables de cuido para acceder al beneficio.
Pese a esto, Barrantes aseguró que la propuesta surgió a partir de un diálogo conjunto con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu).
Durante la sesión ordinaria N.° 9603 de la Junta Directiva de la CCSS, del 4 de mayo, la Gerencia de Pensiones expuso una lista de reformas al IVM, en medio del momento financiero más crítico que afronta el régimen ante el eventual agotamiento de sus reservas a inicios de la década del 2030.
Las medidas incluyen desde aumentar las cuotas requeridas para pensionarse hasta obligar a los jubilados a cotizar al Seguro de Salud. También contemplan, entre otras, la afiliación automática de trabajadores independientes al Régimen Obligatorio de Pensiones, destinar un 1% del IVA al sistema y crear apoyos focalizados para mujeres.

‘Por sí sola (la medida) probablemente no sea suficiente’
Laura Solís, demógrafa e investigadora del programa Umbral Político del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional, explicó a La Nación que este tipo de reformas son relevantes porque reconocen cómo las labores de cuido afectan la participación laboral de muchas mujeres y, en consecuencia, sus posibilidades de acceder a una pensión.
No obstante, advirtió de que, aunque la medida podría incentivar una mayor permanencia o ingreso de mujeres al mercado laboral formal, su alcance dependerá de la forma en que se implemente y de quiénes puedan acceder a los beneficios.
“Por sí sola (la medida) probablemente no sea suficiente, porque las decisiones relacionadas con el trabajo de cuido y el trabajo remunerado van a depender de varios factores”, expresó.
“Las mujeres no enfrentan únicamente barreras económicas —y muchas veces estos incentivos se han planteado en ese sentido de manera particular—, sino que también podríamos ver otro tipo de limitaciones, vinculadas al acceso a las redes de cuido, a los horarios laborales poco flexibles, a la informalidad laboral, y también a una distribución desigual de las tareas de cuido en los hogares”, agregó.
En esa línea, la experta destacó que estas medidas deben ir acompañadas de políticas complementarias, como el fortalecimiento de las redes de cuido infantil y de personas adultas mayores o dependientes, mayores facilidades para conciliar trabajo y familia, así como mejores condiciones de inserción laboral.
¿Realmente incentivaría la natalidad?
Si bien el gerente de Pensiones explicó que esta iniciativa también busca incentivar la natalidad en medio de un acelerado envejecimiento poblacional, Laura Solís señaló que, en contextos de transición demográfica como el actual, este tipo de medidas no suelen ser suficientes por sí solas.
La experta explicó que la decisión de tener hijos también está vinculada con factores como la calidad de vida, estabilidad laboral, acceso a vivienda, costo de vida, tiempo disponible para las labores de cuido y posibilidades reales de conciliación entre trabajo y familia.
Por ello, señaló que un incentivo económico, como el reconocimiento de cuotas, difícilmente generaría por sí mismo un impacto profundo sobre la natalidad.
Daniela Córdoba, investigadora del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE) en la UCR, también explicó a este diario que, en este tipo de incentivos, resulta clave analizar si en la práctica generarían los efectos esperados, ya que algunas políticas de este tipo terminan siendo insuficientes o incluso producen resultados contrarios a los previstos.
Al respecto, indicó que también debe definirse de dónde provendrían los recursos para financiarlos.
“Hay que analizar bien cómo el Estado estaría subvencionando esas cuotas, porque esto podría tener repercusiones en la situación financiera de la CCSS. Y la pregunta adicional que queda es: ¿de dónde saldría la plata para el pago de esas cuotas adicionales, en un contexto fiscal reducido?“, apuntó Córdoba.
“Las mujeres —muchas veces por las labores de cuido y atención doméstica— no tienen siempre las posibilidades de aceptar jornadas a tiempo completo, entonces aceptan jornadas con un menor tiempo. También están expuestas a aceptar empleos de carácter informal, y esto afecta las condiciones de una futura pensión."
— Laura Solís, socióloga, demógrafa e investigadora del programa Umbral Político de la Idespo-UNA.
Una brecha histórica
Según el último dato disponible de la CCSS sobre el Seguro de Pensiones desagregado por sexo, a junio la institución reportaba 1.787.683 cotizantes en el principal régimen de jubilaciones del país. De ellos, el 61% correspondía a hombres (1.107.044) y el 38% a mujeres (680.639).
La tendencia se mantiene al revisar los años anteriores. En promedio, entre el 2019 y el 2025, los hombres representaron el 63,17% del total de cotizantes al IVM, mientras que las mujeres alcanzaron el 36,82%, por lo que la población masculina superó a la femenina en todos los años analizados.
Además, aunque las tasas de crecimiento interanual reflejan un aumento más acelerado entre las mujeres durante los últimos seis años, la brecha aún es amplia.
Por ejemplo, entre el 2021 y el 2022, la cantidad de mujeres cotizantes pasó de 562.441 a 607.945, lo que representó un crecimiento del 8,09%. En el caso de los hombres, la cifra aumentó de 1.031.303 a 1.066.468, equivalente a un aumento de 3,49%.
No obstante, en el 2021 la CCSS reportó que, de un total de 1.593.744 cotizantes, el 63,92% correspondía a hombres y el 36,07% a mujeres. Para el 2022, cuando la cifra ascendió a 1.674.413 trabajadores, los hombres representaban el 62,91% y las mujeres el 37,69%.
Por ello, pese al mayor crecimiento interanual femenino, la proporción continúa favoreciendo ampliamente a la población masculina.
