Debido a que el gobierno no pagó las cuotas estatales para las pensiones en el 2025, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se vio obligada a tomar, por primera vez en su historia, dinero de la reserva del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) para cumplir con los pagos mensuales de 393.000 pensionados.
Este escenario crítico, que estaba previsto para el 2041, se adelantó en 16 años.
La institución autónoma confirmó a La Nación que tomó ¢50.000 millones de la reserva para cubrir el pago de sus obligaciones porque las contribuciones recibidas y las ganancias de las inversiones del fondo no alcanzaron para cancelarle a las personas su jubilación.
¿Qué significa usar la reserva?
Javier Cascante, exjerarca de la Superintendencia de Pensiones (Supén), advirtió de que la utilización de recursos de la reserva del IVM constituye un riesgo muy alto, pues puede conducir al agotamiento de los fondos de las pensiones.
“Es muy peligroso para la sostenibilidad de un régimen de prestación definida como el IVM que se utilice y se agote la reserva para pagar pensiones”, señaló.
El exjerarca subrayó la necesidad de analizar si las contribuciones obrero-patronales se están comportando conforme a las proyecciones de los estudios actuariales, ya que, de no cumplirse esas previsiones, el régimen se expone a un serio desfinanciamiento.
Asimismo, indicó que resulta indispensable evaluar si la dinámica real del mercado laboral coincide con la estimada y revisar la rentabilidad de los recursos administrados por el sistema de pensiones.
Por su parte, la Supén precisó que la situación financiera del IVM depende de que la CCSS pueda cobrar de forma efectiva las cuotas de todos los aportantes: trabajadores, patronos y el propio Estado.
“Depende de que el Estado pague o inicie un plan de pagos para amortizar la deuda acumulada, así como las obligaciones sobrevinientes. Sin embargo, estas medidas no garantizan, por sí solas, que en el futuro no vuelva a ser necesario usar las reservas para cubrir el pago de pensiones”, advirtió la entidad supervisora.
La Supén añadió que el aumento de la cuota obrero-patronal de este año, y la prevista para el 2029, podrían generar una recuperación. Sin embargo, se enfatizó la necesidad de realizar cambios en el régimen del IVM.
“Estos resultados resaltan la importancia de adoptar reformas oportunas y suficientes en el régimen básico de pensiones, así como de preservar el carácter complementario y obligatorio del ROP, concebido para mitigar las reducciones esperadas en las tasas de reemplazo del IVM”, recalcó la Superintendencia.
Tensión con Ministerio de Hacienda
La entidad autónoma indicó que aún no concluye el proceso de negociación con el Ministerio de Hacienda para asegurar el desembolso de los aportes estatales pendientes.
“La reserva estimada que se utilizó, según lo reflejado en el flujo de Caja, es de un monto de ¢50.000 millones”, detalló la Gerencia de Pensiones.
Según el último estado financiero del IVM publicado por la Caja, en mayo de 2025, la reserva del fondo ascendió a un saldo de ¢3,7 billones. En ese contexto, el monto utilizado representa el 1,3% de la reserva.
Los ¢50.000 millones usados en el 2025 equivalen, por ejemplo, a la construcción de tres estadios nacionales, 87 Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (Ebáis) o la capacitación de 821 especialistas médicos.
La Gerencia de Pensiones añadió que el uso de la reserva también se ve influida por el comportamiento del gasto del régimen, dado el incremento acelerado de nuevos pensionados del régimen en los últimos años.
Adicionalmente, se añadió que para el 2026, Hacienda priorizará el pago de contribuciones estatales del IVM.
Para este año, Hacienda presupuestó ¢10.705 millones menos para el fondo de jubilaciones. La Caja previó la necesidad de ¢405.137 millones, pero el gobierno asignó ¢394.432 millones.
La Nación consultó al Ministerio de Hacienda sobre las razones del atraso en las contribuciones estatales y si garantizará los giros pendientes. Al cierre de edición, las consultas estaban en trámite.
Desde marzo del año pasado, el gerente de Pensiones, Jaime Barrantes, señaló que durante 2024 se utilizó casi la totalidad de los intereses de la reserva para cubrir el pago de las pensiones del régimen, lo que frenó su crecimiento sostenido y agravó el impacto del incumplimiento estatal sobre las finanzas de la Caja.
Al revisar las cifras de la reserva del fondo, con corte a mayo de 2025, se aprecia que la reserva mantuvo una expansión constante entre 2019 y 2024. Sin embargo, en el último año el aumento fue significativamente menor, lo que evidencia una desaceleración.
En diciembre de 2025, la CCSS reiteró la inminencia de recurrir a las reservas del fondo ante la falta de dinero, pues aunque las negociaciones con el Ministerio de Hacienda estaban avanzadas, el proceso seguía en una fase de revisión de cuentas.
Según las proyecciones de la última Valuación Actuarial del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte, presentada en setiembre del 2024, el régimen de pensiones entraría en una fase crítica en 2035, cuando las cotizaciones no basten para cubrir los egresos del fondo.
Falta de pago se arrastra desde el Presupuesto de 2018
En marzo de 2025, este diario informó de que la CCSS enfrentaba un faltante de ¢68.000 millones correspondiente a aportes estatales pendientes para el régimen del IVM.
La suma tiene su origen en ¢56.000 millones que el Gobierno omitió incluir en el Presupuesto Nacional de 2018 y cuyo pago fue ordenado por la Sala Constitucional en junio de 2020.
En esa resolución, los magistrados instruyeron al Ministerio de Hacienda y a la Caja a definir un mecanismo para reintegrar los recursos en un plazo de cinco años, el cual vencía en 2025. Con los intereses acumulados, la deuda alcanzó entonces los ¢68.000 millones.
Ante ese panorama, la institución autónoma advirtió en que recurriría a la totalidad de los intereses de las inversiones de la reserva si Hacienda no efectuaba el giro antes de finalizar el 2025. Esa previsión se cumplió.
Hacienda había afirmado tener presupuesto para el pago
El exministro de Hacienda, Nogui Acosta Jaén, confirmó a este diario en marzo de 2025 que el Gobierno estaba al tanto de la deuda pendiente y que sería cancelada ese mismo año.
Además, subrayó la necesidad de que la CCSS evaluara la rentabilidad de su cartera frente a las tasas de interés del mercado, al advertir que este factor también podría obligar a recurrir a la reserva en el futuro.
“Tenemos presupuestado, no quiero decir que está ahí, pagarles ¢58.000 millones y ¢27.000 millones que están ahí del IVM”, aseguró Acosta en ese momento.
El entonces jerarca añadió que se revisarían los cobros presentados por la CCSS, al señalar que superaban los recursos asignados por el Gobierno. “Por supuesto que verificamos todos los cobros”, afirmó.
Asimismo, el actual despacho del Ministerio de Hacienda, bajo la conducción del jerarca Rudolf Lücke Bolaños, confirmó en diciembre que contaba con los recursos para efectuar el pago. No obstante, indicó que el análisis de la documentación continuaba, debido a la complejidad del cruce de información entre los datos de la CCSS y los registros estatales sobre los saldos pendientes.
“Tal y como se ha indicado en reiteradas ocasiones, el Ministerio de Hacienda cuenta con los recursos para pagar a la CCSS, según se vayan suscribiendo nuevos convenios que manda la Ley”, afirmó el despacho en diciembre anterior.
CCSS recuperaría dinero con el saldo de la deuda
En diciembre anterior, Jaime Barrantes, gerente de Pensiones, explicó que de recurrirse a la reserva, los recursos utilizados serían restituidos de inmediato una vez que el gobierno efectuara el giro correspondiente.
Además, la Gerencia de Pensiones indicó que el fondo podría fortalecerse en función del pago de la deuda estatal.
No obstante, la CCSS advirtió que el uso de la reserva del IVM no depende únicamente de los desembolsos del Estado, sino también del comportamiento del gasto en pensiones, de variables económicas que inciden en la recaudación por cotizaciones y de factores macroeconómicos —como las tasas de interés— que influyen en el rendimiento de las inversiones y, por ende, en los ingresos por intereses.
En esa línea, Barrantes recordó, en marzo de 2025, que las cotizaciones del régimen, actualmente, resultan insuficientes y deben complementarse con los rendimientos del fondo.
Esta situación fue expuesta desde febrero de 2025, durante la sesión 9.499 de la Junta Directiva de la CCSS, cuando el gerente financiero, Gustavo Picado, señaló que el gasto en el pago de pensiones del IVM supera los ingresos por contribuciones desde el 2020.
Esta diferencia se amplió en el 2024, ya que los ingresos alcanzaron ¢1.281.932 millones, mientras que el pago de jubilaciones ascendió a ¢1.498.734 millones, lo que representa una disparidad de ¢216.802 millones. Esta supera por más del doble a la diferencia del 2023, que fue de ¢101.803 millones.
Por su parte, en el 2022, la disparidad entre estos dos rubros fue de ¢80.899 millones, mientras que en el 2021 y 2020, fue de ¢62.030 millones y ¢58.229 millones, respectivamente.