El Banco de Costa Rica (BCR) y el Banco Popular (BP) enfrentan un fuerte incremento de la morosidad durante este año debido a dos categorías crediticias.
Ambas entidades confirmaron a La Nación que la tendencia al alza en el indicador de mora se debe a un deterioro de las operaciones de tarjetas de crédito y consumo.
Según datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), con corte a setiembre, el indicador de morosidad del Popular fue del 3,24%, un aumento de 0,95 p. p. respecto al mismo periodo del 2025. En esta entidad, el indicador de morosidad mayor a 90 días y cobro judicial creció de manera sostenida este año.
En el caso del BCR, la mora se ubicó en un 3% en setiembre, es decir, 0,59 puntos más respecto al 2,41% registrado hace 12 meses. El indicador de la entidad llegó a un máximo de 3,27% en agosto pasado.
Dichos resultados son relevantes ya que BP y el BCR son dos de las cuatro entidades financieras consideradas como sistémicas. Lo anterior quiere decir que tienen la capacidad de afectar tanto al sector financiero como a la economía del país si enfrentan un eventual escenario de deterioro o insolvencia, según Sugef.
Las otras dos entidades sistémicas son el Banco Nacional (BN) y BAC Credomatic. Sin embargo, el indicador de morosidad de ambas se encuentra en rango de normalidad. En la institución estatal se ubicó en 2,63% en setiembre y en la privada, en 1,19%.
La normativa de supervisión establece que el nivel de normalidad de la morosidad en las entidades financieras es cuando el indicador es menor del 3%.
¿Qué ocurre en Banco Popular y BCR?
El BCR indicó que el incremento en la morosidad responde, principalmente, al comportamiento de algunos segmentos del crédito de consumo. La entidad señaló que el entorno económico ha generado presiones sobre la capacidad de pago de algunos clientes, lo que se ha reflejado en mayores niveles de mora en determinados grupos de la cartera.
El Banco de Costa Rica manifestó que el deterioro responde, principalmente, al tipo de producto y al segmento de crédito, en este caso vinculado al consumo, y no a una concentración específica por moneda.
“El Banco mantiene un monitoreo permanente de estos indicadores y ha fortalecido sus mecanismos de seguimiento y gestión preventiva (...). El Banco dispone de mecanismos y herramientas para atender situaciones particulares de clientes que requieren alternativas de pago, siempre bajo criterios técnicos y regulatorios”, comentó la institución.
En el Banco de Costa Rica, el crédito de consumo registró un saldo de ¢687.886 millones a junio anterior, lo cual significó un incremento del 44% respecto a los ¢476.701 millones del mismo periodo del año pasado, según los estados financieros de la entidad.
El BCR señaló que ha reforzado las estrategias de gestión de cobro, seguimiento temprano y acompañamiento a los clientes que presentan señales de deterioro, con el propósito de evitar que las operaciones evolucionen hacia niveles más altos de morosidad.
Por su parte, Johnny Monge, director financiero del Banco Popular, afirmó que han ejecutado acciones para fortalecer su gestión crediticia, incluyendo revisiones de sus procesos de originación, evaluación de riesgo y esquemas de fijación de precios.
“Durante el periodo se produjeron cambios en el tratamiento de las operaciones con atrasos superiores a 90 días, susceptibles de ser trasladadas fuera del balance. A nivel de política, estas operaciones se mantienen por un máximo de 180 días adicionales, con el objetivo de reflejar durante un periodo más amplio los resultados de las gestiones de recuperación del Banco”, añadió el director financiero del BP.

Monge aseguró que la evolución de la morosidad no se presenta de forma homogénea en toda la cartera, sino que el efecto observado en este indicador se concentra principalmente en las carteras de consumo y tarjetas de crédito, particularmente en operaciones en colones.
El crédito de consumo del Banco Popular registró un saldo de ¢1,6 billones a junio pasado, lo cual representó un crecimiento del 0,21% respecto a los ¢1,59 billones del mismo periodo del 2025, muestran los estados financieros de la entidad.
En la resolución SGF-RES-0055-2026, del 11 de setiembre del 2026, firmada por Hazel Valverde, jerarca de la Sugef, y de la cual La Nación tiene copia, el órgano supervisor señaló que el Popular mantiene niveles holgados de suficiencia patrimonial.
Sin embargo, el documento también señaló vulnerabilidades asociadas con la concentración del fondeo, el comportamiento de la morosidad y la incidencia de ingresos no recurrentes en los resultados.
La Sugef indicó que estas vulnerabilidades requieren seguimiento, aunque no evidencian un deterioro significativo de la capacidad financiera de la institución.
Monge manifestó que la entidad dispone de distintos mecanismos de atención para clientes que enfrentan dificultades temporales en su capacidad de pago. Entre ellas figuran: arreglos de pago, readecuaciones, refinanciamientos u otras soluciones contempladas por la normativa.
Si bien la morosidad ha aumentado en otras entidades bancarias, el incremento ha sido de menor magnitud y la tendencia se ha mantenido relativamente estable en los últimos meses.
En el Banco Nacional, por ejemplo, el indicador subió 0,09 p. p., del 2,54% de setiembre del 2025 al 2,63% del mismo mes del 2026, aunque ya suma dos meses seguidos en aumento.
Por su parte, en la mayoría de los bancos privados el indicador se redujo. En el sistema financiero nacional, la morosidad alcanzó un promedio del 2,28% en setiembre de este año, ligeramente por encima del 2,10% registrado en el mismo mes del 2025.
Carlos Fernández, exgerente del BCR, señaló que ambas entidades han mostrado cierto deterioro en la cartera de crédito con atrasos superiores a 90 días.
Añadió que estos niveles de morosidad no resultan tan preocupantes y que aún son razonables, pues ambas entidades suelen solicitar garantías reales y obtener una buena rentabilidad con sus préstamos.
Estimaciones crecen en BCR y bajan en Popular
Aunque la morosidad ha aumentado en ambas entidades, las estimaciones crediticias han mostrado comportamientos muy distintos: crecieron en el BCR y se redujeron en el Banco Popular.
Las previsiones crediticias funcionan como un respaldo que las entidades financieras reservan para cubrir eventuales incumplimientos o pérdidas cuando un cliente no atiende sus obligaciones. El monto se determina con base en las metodologías de la Sugef y del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif).
Hasta setiembre, el BCR acumulaba ¢38.335 millones en provisiones, un incremento del 200% (¢25.563 millones) respecto a los ¢12.772 millones registrados en el mismo periodo del 2025, según datos de la Superintendencia.
El BCR atribuyó el aumento de las estimaciones principalmente al comportamiento de la cartera de crédito y al incremento de las operaciones que han migrado a categorías de mayor riesgo, lo que exige mayores provisiones.
“Este crecimiento refleja una aplicación prudente de los criterios regulatorios y de gestión de riesgo, con el fin de mantener adecuadamente cubierta la exposición crediticia del BCR”, indicó la entidad.
Por su parte, en el Popular las estimaciones pasaron de ¢55.502 millones en setiembre del 2025 a ¢48.063 millones en el mismo mes del 2026. Las previsiones se redujeron un 13,4%, es decir, ¢7.439 millones.
El BP explicó que no ha realizado ventas de cartera deteriorada durante este periodo y añadió que la variación interanual observada responde, principalmente, a una disminución aproximada de ¢4.600 millones en el gasto por estimación de cartera de crédito.
