Óscar Rodríguez. 17 enero
El crédito para la compra de vivienda reportó, durante el 2019, una fuerte desaceleración, según el registro del Banco Central. Foto: José Cordero.
El crédito para la compra de vivienda reportó, durante el 2019, una fuerte desaceleración, según el registro del Banco Central. Foto: José Cordero.

Las carteras de préstamos para financiar la compra de vivienda y el consumo, necesidades muy enfocadas hacia los hogares, tuvieron una fuerte desaceleración en el sistema financiero, durante el año pasado.

El crecimiento interanual del crédito en ambos sectores reportó una reducción sostenida en el 2019, la cual se inició desde finales del 2018.

El saldo de las operaciones crediticias para consumo, a octubre anterior, fue de ¢7 billones, es decir, una variación de 1,5% respecto al mismo mes del 2018, según datos el Banco Central de Costa Rica (BCCR).

En el caso de la vivienda, el saldo prestado ascendió a ¢5,8 billones en ese mismo mes, lo cual equivale a un incremento del 0,9% en relación con octubre del 2018.

La evolución de estos dos sectores es muy relevante, pues representan el 61% de los ¢20,9 billones de crédito otorgado al sector privado por parte de los bancos públicos y privados, cooperativas, financieras, mutuales y Caja de Ande.

Los datos preliminares del BCCR muestran que, a diciembre del 2019, el saldo total de la cartera de préstamos a familias y empresas continuó en reducción y terminó con una variación interanual de -1,5%.

Los datos estimados por el ente emisor son que, al cierre del año pasado, el crédito finalizó con un saldo de ¢20,8 billones, lo cual significó una baja de ¢325.115 millones, respecto al mismo mes del 2018, cuando fue de ¢21,1 billones.

Cabe destacar que el crecimiento general se ve afectado por un efecto cambiario, pues el 36% del saldo prestado por 46 entidades financieras es en dólares, según los datos del BCCR.

Detrás de la tendencia

La desaceleración del crédito dirigido a los hogares está influida por el alto endeudamiento de las familias y por el fenómeno de la menor confianza de los consumidores en la economía lo cual impactó en las decisiones de obtención de nuevo financiamiento.

Para Rodrigo Cubero, presidente del BCCR, al cierre del año pasado, el pesimismo del consumidor fue menor, pero el repunte del crédito aun está limitado por el nivel de endeudamiento de las familias.

“No esperamos que se dé un rebote muy fuerte del consumo, sí debería impulsarse (en el 2020), pero el endeudamiento pone un freno a la capacidad de los hogares de contraer crédito y financiar consumo vía crediticia”, sostuvo Cubero.

El jerarca destacó que la reducción en el saldo total del crédito se concentra en operaciones en dólares, mientras que en colones sí hay un incremento, aunque a tasas moderadas del 4%.

En el caso del crédito para la adquisición de casa, compra de lote y construcción, así como arreglo de vivienda, el menor dinamismo se muestra, desde el 2016, en la colocación de nuevas operaciones de crédito, según los registros de los estudios Informe Nacional Situación de la Vivienda y Desarrollo Humano elaborados por la Fundación Promotora de Vivienda (Fuprovi).

Franklin Solano, coordinador de la Unidad de Investigación de Fuprovi, subrayó que, en el 2018, la incertidumbre generada por la situación fiscal del Gobierno y la huelga de docentes influyó en la toma de decisiones de las familias.

En tanto, para el 2019, fue la implementación del impuesto sobre el valor agregado (IVA), recalcó el especialista.

“Un crédito para vivienda es la inversión más grande que hacemos en nuestra vida y compromete la vida laboral por lo menos durante 30 años. Y en los últimos años no hubo expectativas positivas para pensar en adquirir préstamos tan grandes”, destacó Solano.

La desaceleración en el crédito para vivienda también refleja la desconexión entre los costos de una casa nueva y la capacidad de pago de las personas.

“Una familia con ingresos de poco más de ¢1 millón al mes tiene acceso a un crédito que ronda los ¢40 millones. Difícilmente se encontrará en el mercado una vivienda nueva a ese valor”, comentó Solano.

Para corregir esa asimetría, la Cámara Costarricense de la Construcción propuso elevar el valor actual de ¢65 millones a ¢100 millones, que el Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi), establece como techo para que un proyecto califique como de interés social.

El Banco Nacional, uno de los principales actores del sistema financiero, confirmó que el año pasado se caracterizó por una menor demanda de crédito en las familias.

Allan Calderón, subgerente de Riesgo y Crédito de esta financiera, enfatizó que, en la cartera de crédito para vivienda, tuvieron “un breve crecimiento“ de ¢27.000 millones, en un segmento donde el saldo total del Banco ascendió a ¢1,3 billones.

“En el tema de consumo, si se ha notado una baja más relevante en el Banco Nacional, puesto que la cartera se redujo casi 5% (¢28 mil millones)”, manifestó Calderón.

En el BNCR este segmento finalizó, el año pasado, con un saldo total de ¢560.568 millones, según datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

Préstamos al sector productivo bajaron en mayoría de sectores
El sector de turismo es una de las actividades que reportó un incremento positivo en el crédito productivo, durante el 2019, según el Banco Central. Foto: Jeffrey Zamora.
El sector de turismo es una de las actividades que reportó un incremento positivo en el crédito productivo, durante el 2019, según el Banco Central. Foto: Jeffrey Zamora.

El crédito dirigido al sector productivo reportó, durante el año pasado, variaciones negativas en la mayoría de los sectores.

La construcción y el turismo fueron las únicas áreas que tuvieron crecimiento, pero finalizaron el 2019 con una marcada tendencia de desaceleración.

Así se desprende de la información publicada por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), en su sitio web, con base en los datos brindados por las entidades financieras.

Pese a la evolución crediticia, Rodrigo Cubero, presidente del BCCR, destacó que prácticamente todas las actividades productivas reportaron seis meses continuos de recuperación.

Por lo tanto, para el 2020 se prevén que pueda mantenerse la aceleración económica y se reactive la inversión empresarial, destacó Cubero.

La actividad de servicios fue la que mostró la caída más relevante. A octubre pasado, el saldo de crédito ascendió a ¢2,5 billones, es decir, una reducción de 6,6% respecto a los ¢2,7 billones al mismo periodo del 2018.

En el sector comercial la reducción fue de -6,3% en el saldo de recursos prestados por parte de las entidades financieras. Hasta octubre pasado, el monto del financiamiento fue de ¢2,2 billones, en comparación con los ¢2,3 billones de los 12 meses anteriores, según datos del BCCR.

“2019 fue un año en donde el sector privado redujo su endeudamiento ante condiciones crediticias que se deterioraron sustancialmente con aumento en tasas, cierre de líneas de crédito o aumento en sus costos debido a mayor percepción de riesgo por parte del sistema bancario”, destacó el economista José Luis Arce.

Este especialista destacó que hubo “excesiva cautela” y un ambiente poco propicio para la inversión empresarial.

De las actividades con crecimiento positivo del crédito destacan la construcción. Las empresas del sector reportaron un saldo de ¢604.863 millones de financiamiento, es decir, un incremento interanual del 12%, comprado con los ¢539.961 millones del 2018, muestran los datos del BCCR.

En el caso del turismo, el saldo de recursos prestados ascendió a ¢433.098 millones, a octubre pasado, lo cual significó un incremento del 8,5% respecto a los ¢399.159 millones, al mismo mes del 2018.

Pese a la evolución positiva, ambos actividades productivas reportaron, durante la primera mitad del 2019, mayores tasas de crecimiento en el saldo.

Por ejemplo, en enero el aumento interanual del saldo para la construcción fue del 30% y en el turismo, del 16%, según datos del ente emisor.