Óscar Rodríguez. 25 marzo
La línea de crédito otorgada a la banca estatal tiene como objetivo atender necesidades de sectores como la agricultura, industria y servicios por los efectos negativos del coronavirus. (Imagen ilustrativa). Foto: MAG.
La línea de crédito otorgada a la banca estatal tiene como objetivo atender necesidades de sectores como la agricultura, industria y servicios por los efectos negativos del coronavirus. (Imagen ilustrativa). Foto: MAG.

El Banco Centroamérica de Integración Económica (BCIE) autorizó una línea de crédito de $90 millones para la banca estatal costarricense, con el objetivo de brindar atención ante la emergencia del coronavirus.

Los recursos tendrán como uso prioritario la atención de los sectores industrial, agrícola y de servicios ante los efectos negativos del covid-19 en la economía del país, informó el BCIE, en un comunicado de prensa, este miércoles 25 de marzo.

El Banco Nacional recibirá $50 millones y el Banco de Costa Rica (BCR), $40 millones.

“Estos recursos son solo una de las acciones que, junto a los $8 millones desembolsados para acciones inmediatas, se están llevando a cabo en el marco de un plan integral para contener los impactos negativos en la economía de los países de la región”, detalló Dante Mossi, presidente ejecutivo del BCIE.

Desde el 2012 al 2019, el Banco Centroamericano efectuó desembolsos a instituciones financieras de Costa Rica por un monto de $2.196 millones, un promedio de $274,5 millones anuales.

En el marco de las acciones de atender los efectos del coronavirus en el país, en el Congreso también se aprobó un crédito de $500 millones con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) para atender la emergencia.

Los fondos se usarán para atender a las personas que pierdan el empleo por el covid-19, así como a los trabajadores independientes afectados.

El Ministerio de Hacienda también solicitó el aval de otro préstamo por $380 millones para financiar la operación normal del Gobierno, el cual está en trámite legislativo.

La operación es con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia Francesa de Desarrollo.

Los recursos buscan sustituir la caída en los ingresos tributarios ante un deterioro de la situación económica del país.