Marvin Barquero. 26 septiembre

(Video) Adaptación a la nueva realidad

Los productores de plantas, flores y follajes trabajan en planes para relanzar esa actividad, con el objetivo de paliar la crisis, en vista de que ese sector agrícola resultó uno de los más golpeados por la pandemia.

El plan de reactivación se efectúa con el apoyo de la Promotora del Comercio Exterior (Procomer) para la identificación y aprovechamiento inmediato de las oportunidades de mercado, pues al no considerarse un producto esencial fue uno de los primeros en salir de la lista de consumo de los hogares y empresas.

De acuerdo con un estudio realizado por Procomer en el mercado de Estados Unidos, donde Costa Rica el 55% de estos productos, la emergencia sanitaria generó cambios en la decisión de compra.

Los clientes ahora prefieren productos con más durabilidad, el consumo es más medido y sostenible y el crecimiento de las ventas en el canal online son parte de las variantes observadas.

Esta situación se presenta mientras el valor de las exportaciones de plantas, flores y follajes de nuestro país cayó en un 12%, en los primeros ocho meses del año con respecto a igual periodo del 2019.

El sector pasó de percibir $92,86 millones a agosto del 2019 a colocar entre enero y agosto, de este año, $81,68 millones, según el portal de estadísticas de Procomer.

Bernardo Vargas, director ejecutivo de la Cámara Nacional de Productores de Plantas Ornamentales, Flores y Follajes, explicó que el impacto en el sector es muy fuerte, por el cierre de vuelos internacionales, la suspensión de actividades en hoteles, restaurantes y en templos.

Se mantuvo alguna actividad en supermercados, sector en el cual se centra ahora la reactivación de ventas.

Vargas dijo que los empresarios trataron de que se diera el menor impacto en los alrededor de 5.000 empleos que genera esa actividad agrícola, aunque debieron acudir a reducción de jornadas especialmente.

“El dilema es que aunque no haya ventas, las plantaciones deben tener mantenimiento para evitar una eventual pérdida total”, recordó Vargas.

Pero la situación es muy crítica para los productores. Miguel Ignacio Vargas, propietario de Flores Tropicales El Jardín, ubicada en Río Jiménez de Guácimo, Limón, manifestó que tuvo que quitar prácticamente a todo el personal (bajo de 15 a tres personas) y dejar la plantación sin mantenimiento.

Las actividades de plantas ornamentales, flores y follajes se desarrollan especialmente en las regiones Huetar Norte, Huetar Caribe y el Valle Central.

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Producción de flores en el vivero El Zamorano. Las empresas de plantas, flores y follajes intentan revivir del fuerte impacto causado por la pandemia. Foto: Tomada del facebook de la cámara
Producción de flores en el vivero El Zamorano. Las empresas de plantas, flores y follajes intentan revivir del fuerte impacto causado por la pandemia. Foto: Tomada del facebook de la cámara

El análisis de mercado de Procomer encontró que en Estados Unidos las plantas y flores en “maceta” se volvieron opciones mucho más interesantes que las flores cortadas que demandan un mayor ritmo de recompra.

Además, al no considerarse un producto de primera necesidad, es probable que la demanda de estos no repunte en los próximos meses dada la incertidumbre financiera a nivel internacional y, por supuesto, la afectación de los ingresos de una parte importante de la población en los principales mercados compradores, concluyó el reporte.

La indagación, recomendó, por lo tanto, una presentación y publicidad del producto basada en la importancia para la salud mental de los hogares y trabajadores en empresas, así como hacer énfasis en la producción sostenible que se hace en el país.

Otra de las conclusiones es que el sector debe desarrollar y mejorar su presencia en línea y sus estrategias para impulsar las compras por este medio, además de asegurarse de ser incluidos por sus principales distribuidores o retailers dentro de su catálogo de productos en línea.

Ante las recomendaciones de Procomer, Bernardo Vargas destacó que los productores buscan maneras para adaptarlas a su actividad, pues la cadena presenta algunas particularidades.

Una de ellas es que el exportador no le vende directamente el consumidor, sino que lo hace por medio de empresas mayoristas o de supermercados. De ahí que un aumento de las ventas en línea pasaría por una negociación con ellos.

Además, cada producto tiene una adaptación diferente, continuó. Las flores, por ejemplo, son de duración limitada, los follajes se mantienen más tiempo y las plantas ornamentales incluso deben pasar un proceso de adaptación a las condiciones de clima y suelos de cada país, pues esto son de cultivo.

El productor Miguel Vargas, en tanto, detalló que su empresa, Flores Tropicales El Jardín, prácticamente se paralizó, pero se lanzaron a tratar de vender en línea, con la entrega casa por casa, la producción que estaba destinada a la exportación.

Detalló que tenía clientes muy estables y buenos en Miami, así como con las líneas de cruceros. Uno en esa ciudad norteamericana, detalló, le compraba 250 cajas por semana antes del impacto de la pandemia y ahora adquiere 60. “Y esto que se mantuvo comprando, porque casi todos suspendieron las importaciones”, lamentó.

Con 25 años como productor y exportadores de flores tropicales, el empresario subrayó que se logró acoger a la moratoria en el pago de un crédito al banco, la cual vence en noviembre próximo y a partir de ahí no sabe qué va a hacer.