Marvin Barquero. 3 enero
Las manos de locales y extranjeros permiten que no se pierda el café en la época de recolección. Alrededor del 60% son foráneos, según el promedio estimado por el sector, y su aporte resulta fundamental en esta tarea. Foto: Mayela López
Las manos de locales y extranjeros permiten que no se pierda el café en la época de recolección. Alrededor del 60% son foráneos, según el promedio estimado por el sector, y su aporte resulta fundamental en esta tarea. Foto: Mayela López

Un promedio de más del 60% de los recolectores de café de Costa Rica son extranjeros, que vienen especialmente de Nicaragua y de Panamá, de acuerdo con las estimaciones del Instituto del Café de Costa Rica (Icafé).

La cifra de extranjeros oscila entre los 11.000 y los 19.000, pues la necesidad varía según el volumen de cada cosecha. La producción se caracteriza por la bienalidad, es decir, un año presenta un ciclo de alta cosecha y al otro de baja producción, una característica propia de las plantas de este grano. Paralelamente con eso varía la necesidad de manos para recoger la cosecha.

La directora ejecutiva del Icafé, Xinia Chaves, explicó que para la recolección de la cosecha actual, estimada en 1.914.419 fanegas en fruta (corresponde a igual cantidad de sacos de 26 kilos o quintales de café beneficiado) se necesitan alrededor de 32.000 recolectores. Este periodo se considera un ciclo alto.

Una ventaja para evitar una crisis en la recolección es la maduración diferente en las áreas cafetaleras, según la altura. En la partes bajas, como Coto Brus, Pérez Zeledón y Turrialba el café comienza a madurar en agosto, en las zonas de alturas medias, como el Valle Central y Valle Occidental, se realiza entre finales de octubre y diciembre, y en las zonas de mayor altura, en particular la región de Los Santos, se presenta entre finales de noviembre y hasta marzo o inicios de abril.

Esta condición permite que las familias de extranjeros migren entre las regiones cafetaleras, con lo cual ayudan en diversas zonas en meses diferentes, recordó la directora del Icafé.

Ingresos

Chaves calificó a la época de recolección del grano como de gran importancia económica para las familias, pues varios miembros pueden realizar esta tarea y generar algunos ahorros, en especial después de la época de Navidad y fin de año y previamente a la entrada de las clases.

Este año la cosecha estimada será de 38,28 millones de cajuelas (medida del tamaño de un canasto común), pues cada fanega está formada por 20 de estas unidades.

El Ministerio de Trabajo fijó el valor mínimo de cada cajuela para este 2020 en ¢1.011. Un cálculo basado en ese precio mínimo y en la cosecha esperada indica que los recolectores de café se repartirán para este periodo un total de ¢38.709 millones.

Chaves resaltó la existencia en Costa Rica de una medida oficial (cajuela), certificada por el Icafé, para pagar al recolector. La medida en cada finca debe contar con los sellos del Instituto. Además, hay un precio mínimo fijado por ley, el cual generalmente es mayor en la realidad, pues ese valor superior se usa para atraer a quienes recogen en grano. Esta cosecha el Icafé estima que el precio promedio pagado en el país es de ¢1.150, superior a los ¢1.011 fijados para el 2020.

También se utilizan medidas oficiales, igualmente certificadas, para que los beneficios o industrias le reciban el grano a los productores.

“Lo más relevante es que la recolección, ya sea con mano de obra local o extrajera, se realice de manera adecuada y cumpliendo con las reglas exigidas en el país”, señaló Chaves.

Hasta este momento, como ha sucedido en las últimas cosechas, no se han presentado problemas por falta de manos para recoger el café.