Marvin Barquero. 9 enero
El palmito se obtiene de la palmera del pejibaye. Pero en este caso el tallo se cosecha tierno, pues con más edad no es útil. Los productores dicen que a inicios de marzo ya se perderá cosecha. Foto: Jorge Castillo
El palmito se obtiene de la palmera del pejibaye. Pero en este caso el tallo se cosecha tierno, pues con más edad no es útil. Los productores dicen que a inicios de marzo ya se perderá cosecha. Foto: Jorge Castillo

Cerca de 100 productores de palmito, a quienes la empresa Demasa dejó de recibirles el producto, el 20 de diciembre pasado, siguen sin encontrar compradores, por lo cual la producción de unas 2.000 hectáreas se comenzará a perder, a inicios de marzo próximo.

Pese a reuniones con representantes del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y, más recientemente, con el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), hasta este momento no hay nada concreto, señalaron los productores Eliécer Fernández y Edwin Méndez.

Fernández dijo que había 83 productores independientes que le entregaban directamente a Demasa, pero aparecieron otros que lo hacían con intermediarios, pues no contaban con transporte propio. Esto lleva la suma total a cerca de 100 agricultores.

La situación se vuelve cada día más crítica, explicaron por separado ambos productores, porque el tallo del palmito se debe cortar tierno y no dejarlo crecer. En unas 2.000 hectáreas se suspendieron las cortas el 20 de diciembre pasado y si no se reanuda la cosecha a inicios de marzo se comenzará a perder producción.

Los agricultores estiman que se cosechan alrededor de 7.500 palmitos o tallos por hectárea al año.

Por su lado, Gonzalo Carrillo, otro productor, explicó que hace unos cinco años dejó de entregarle el producto a Demasa pues se percató de la caída de la división de palmito de esa compañía y de cambios en quienes dirigían esa área. Desde entonces, detalló, le entrega a la empresa Montaña Azul, industria pequeña en relación con Demasa.

Ahora, dijo, se ve afectado porque hay exceso de oferta de materia prima y desde finales de noviembre –cuando Demasa anunció la suspensión de recibo y la fecha–, le redujeron en 30% tanto el volumen de recibo como el precio.

Fernández y Méndez agregaron que el lunes 6 de enero se reunieron con la ministra del MEIC, Victoria Hernández, con el fin de buscar alguna salida con las dos plantas industriales pequeñas de palmito que siguen funcionando en Costa Rica. Una es, precisamente, Montaña Azul y la otra Corazón Tierno.

Salida laboriosa

La ministra Hernández reconoció que no hay nada concreto, que las eventuales soluciones son laboriosas, pero sí hay salidas.

Durante el encuentro, dijo la jerarca del MEIC, se solicitó al propietario de Montaña Azul la posibilidad de recibir más producto, pero el empresario señaló que debe ampliar la planta y pidió ayuda para conseguir mercados adicionales a los actuales.

Ante esta situación, la Ministra detalló que analizarán las opciones de capitalizar la empresa Montaña Azul por medio del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD), con el fin de ampliarla y aumentar la capacidad de proceso. Paralelamente, añadió, gestionarán ayuda entre la Promotora del Comercio Exterior (Procomer) para identificar, lo más rápido posible, eventuales opciones de mercado, así como productos con más valor agregado.

Según Hernández, se debe evitar una dependencia de los productores de un único comprador. Por eso, explicó, intentarán establecer entre ellos y la industria algún esquema cooperativo o participativo, aunque todavía no se tiene claro.

Las gestiones para buscar crédito en el SBD y para solicitar la colaboración de Procomer se pasaron a manos del viceministro del MEIC, Carlos Mora, declaró Hernández.

Mientras tanto, productores como Méndez lograron colocar una parte del volumen en otra planta, pero a un precio mucho menor. El resto de la producción corre el mismo peligro de pérdida que el de la mayoría en cuya fincas se debió suspender la corta.

Fernández dijo que en algunos casos se les ha solicitado hacer un cambio de producción, pero aseguró que la mayoría no tiene recursos para lograrlo.