Irene Rodríguez. 3 diciembre, 2019
Las inundaciones son una de las posibles consecuencias del cambio climático. La acumulación de aguas puede causar transmisores de enfermedades infecciosas como dengue, zika, chikunguña, diarreas y males respiratorios, además de dificultar la atención médica en las zonas afectadas. Fotografía: Robyn BECK / AFP (Archivo)
Las inundaciones son una de las posibles consecuencias del cambio climático. La acumulación de aguas puede causar transmisores de enfermedades infecciosas como dengue, zika, chikunguña, diarreas y males respiratorios, además de dificultar la atención médica en las zonas afectadas. Fotografía: Robyn BECK / AFP (Archivo)

Los efectos del cambio climático sí dañan la salud humana de múltiples maneras. Los gobiernos de la mayoría de países lo saben. Sin embargo, esto no se traduce en los recursos (tanto humanos como financieros) para trabajar en este tema.

Esta la conclusión de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizado con datos de 101 países. Los resultados fueron difundidos la mañana de este miércoles como parte del 2018 WHO Health and Climate Change Survey Report (Reporte 2018 de la OMS Sobre Cambio Climático y Salud).

Costa Rica sí fue uno de los 101 países participantes. Sin embargo, no se han difundido aún los perfiles de cada nación. En esta ocasión se están presentando los datos globales de qué hace el mundo para contrarrestar los efectos de la crisis climática en la salud humana. ¿Hay políticas públicas con este objetivo?

La mitad de los países involucrados en el reporte dijo no tener un plan nacional contra estos efectos.

“Es preocupante, sin embargo, que únicamente el 38% de los territorios analizados cuente con recursos financieros para ejecutar aunque solo sea parcialmente su estrategia nacional, y menos del 10% destine recursos suficientes para su plena ejecución”, cita un comunicado de prensa difundido por la OMS.

De acuerdo con el documento, más del 75% de los países expresó que hay falta de información sobre las oportunidades de acceder a fondos destinados a la lucha contra el cambio climático, más del 60% señalaron que hay desconexión de los agentes en la esfera de la salud con los procesos de financiamiento, y más del 50% reclamaron falta de capacidad para preparar propuestas.

Por otra parte, menos del 25% de los países cuenta con mecanismos de colaboración claros entre el sector de la salud y los sectores que más influyen en el cambio climático y la contaminación atmosférica: el transporte, la generación de electricidad y la energía doméstica.

“El cambio climático no es solo una factura que deberán pagar las generaciones venideras, ya se está pagando a través de la salud de las personas”, dijo en el comunicado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director gneral de la OMS.

Y añadió: “es un imperativo moral que los países dispongan de los recursos necesarios para luchar contra el cambio climático y salvaguardar la salud actual y futura”.

Los impactos

El informe señala que uno de los riesgos más comunes que los países muestran en relación con la afectación del clima a la salud es el estrés térmico, un fenómeno en el cual el organismo, tras ser expuesto a calores, trata de mantenerse en balance para conservar sus 37 ° C de temperatura. Sin embargo, esto no se consigue y hay desbalances corporales.

Los países también mencionan las lesiones o la muerte causados por fenómenos meteorológicos extremos, y las enfermedades de transmisión vectorial, alimentaria o hídrica (por ejemplo el cólera, el dengue o el paludismo).

Alrededor del 60% de estos países informan de que sí han hecho evaluaciones sobre este tema, pero han tenido poca o ninguna influencia sobre la asignación de recursos humanos y financieros.

La conclusión del reporte es que la salud no está integrada en las políticas de mitigación del cambio climático y esto, a la postre, podría traer serias consecuencias.

“La salud debe incluirse en los procesos de toma de decisiones que afectan a la reducción de las emisiones de carbono y otros objetivos en materia de sostenibilidad, y tener en cuenta los beneficios para la salud que se derivan de la adopción de medidas relacionadas con el clima”, afirmó Maria Neira, directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS.