
“Créannos. Se ven increíbles. Se ven hermosos. Y desde aquí arriba, también se ven como una sola cosa”. Ese fue el mensaje que envió Victor Glover, piloto del Artemis II, al responder una pregunta sobre la división que vive actualmente Estados Unidos.
La declaración ocurrió durante una transmisión desde la nave espacial, cuando un entrevistador preguntó a la tripulación qué sentían al observar la Tierra y qué mensaje deseaban enviar al pueblo estadounidense.
“Ya saben, Homo sapiens somos todos nosotros. No importa de dónde seas o cómo te veas, todos somos un solo pueblo”, afirmó Glover.
El astronauta añadió que este viaje permite demostrar lo que las personas pueden lograr cuando unen sus fortalezas. “Esto nos unió y nos mostró lo que podemos hacer cuando no solo dejamos a un lado nuestras diferencias, sino cuando unimos nuestras diferencias y usamos todas nuestras fortalezas para lograr algo grandioso”, expresó.
La reflexión ocurrió después de uno de los momentos que describieron como más impactantes desde el despegue. Aproximadamente una hora antes de la entrevista, el control en Houston reorientó la nave cuando el Sol se ocultaba detrás de la Tierra.
La maniobra permitió observar el planeta completo de polo a polo. Desde la cápsula lograron distinguir África, Europa y auroras boreales. Según relataron, la vista fue tan impactante que dejó a los cuatro tripulantes en silencio.
El viaje también enfrentó momentos de tensión antes de abandonar la órbita terrestre. Veinte minutos antes de ejecutar la maniobra de inyección translunar, recibieron una alerta por una sospecha de fuga en la cabina.
La tripulación consideró la posibilidad de cancelar el trayecto hacia la Luna, colocarse los trajes espaciales y preparar un regreso anticipado a la Tierra. Minutos después, Houston confirmó que se trataba de una anomalía del sistema y que la presión de la nave era estable.
Durante la transmisión, los astronautas hablaron sobre el significado histórico de convertirse en los primeros humanos en abandonar la órbita terrestre en más de 50 años y viajar más lejos que cualquier otra expedición tripulada anterior.
También describieron la operación como un “esfuerzo hercúleo” y aseguraron que “no hay nada normal” en enviar cuatro personas a 402.000 kilómetros de distancia.
Dentro de la cápsula, las primeras horas estuvieron marcadas por poco tiempo libre. La tripulación relató que pasaron cerca de 30 horas desde el despegue antes de compartir una comida juntos por primera vez.
Christina Koch contó que decidió dormir “como un murciélago” en medio del vehículo debido a la ausencia de gravedad, mientras que Reid Wiseman eligió descansar debajo de los monitores para vigilar los sistemas.
Además, explicaron que al inicio sintieron frío dentro de la cápsula y que lograron ajustar la temperatura después de varias horas. Uno de ellos incluso bromeó con haberse convertido en el “plomero espacial” tras solucionar un problema con el inodoro.
