
Un equipo internacional de investigadores identificó bajo las aguas del lago Issyk-Kul, en Kirguistán, los restos de Toru-Aygyr, un antiguo asentamiento medieval que quedó sumergido tras los cambios que provocó un fuerte terremoto ocurrido a comienzos del siglo XV.
El hallazgo quedó documentado en el estudio Research of Flooded Monuments on the North Shore of Lake Issyk-Kul in 2023–2024, publicado en la revista científica Povolzhskaya Arkheologiya.
La investigación confirmó la existencia de un importante asentamiento medieval gracias al descubrimiento de edificaciones de ladrillo, hornos, estructuras de madera, fragmentos de cerámica y otros vestigios arqueológicos.
Las inmersiones alcanzaron una profundidad cercana a los cuatro metros. Durante esas exploraciones, los investigadores recuperaron una piedra de molino para procesar grano, una vasija completamente intacta y numerosos objetos cerámicos.
Estas evidencias indican que el lugar albergó una comunidad con una intensa actividad comercial y una vida cotidiana bien establecida.
Las excavaciones también revelaron una necrópolis musulmana de los siglos XIII y XIV. Los cuerpos permanecían orientados hacia La Meca, de acuerdo con las tradiciones funerarias islámicas.
Los especialistas además localizaron un edificio de gran tamaño cuya función aún permanece bajo investigación. La estructura pudo servir como mezquita, baño público o centro educativo.
El jefe de la expedición submarina de Kirguistán e investigador del Instituto de Historia, Arqueología y Etnología de la Academia Nacional de Ciencias de ese país, Valery Kolchenko, indicó que las características del sitio muestran que se trató de una ciudad o de una gran aglomeración comercial ubicada en uno de los principales tramos de la Ruta de la Seda, según un comunicado de la Sociedad Geográfica Rusa.
Los investigadores consideran que Toru-Aygyr desempeñó un papel estratégico como punto de intercambio entre Oriente y Occidente.
El jefe de la expedición del Instituto de Arqueología de la Academia Rusa de Ciencias, Maksim Menshikov, señaló que los objetos recuperados reflejan la transición entre el dominio de la dinastía turca de los karajánidas y el posterior periodo de influencia islámica en la región.
Los expertos sostienen que un terremoto ocurrido a comienzos del siglo XV transformó el paisaje y provocó que el asentamiento quedara bajo las aguas del lago Issyk-Kul.
No obstante, también plantean que la población pudo abandonar el lugar antes del sismo. En ese escenario, el terremoto modificó de forma definitiva la geografía de la región, en lugar de sepultar una ciudad aún habitada.
Los científicos esperan que las próximas investigaciones permitan relacionar los hallazgos con registros históricos para comprender mejor la evolución de este asentamiento medieval.
Mientras continúan los análisis de las estructuras y de los objetos recuperados, el sitio aporta nueva información sobre la historia de la Ruta de la Seda en Asia Central.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
