
El telescopio espacial James Webb observó un aumento de 1.100 grados Fahrenheit en la temperatura del exoplaneta HD 80606 b durante su paso más cercano a una estrella similar al Sol, según resultados preliminares presentados este martes en la reunión 248 de la Sociedad Astronómica Estadounidense, en Pasadena, California.
HD 80606 b es un gigante gaseoso con una masa cuatro veces superior a la de Júpiter y una órbita altamente elíptica que lo acerca y aleja de su estrella de forma extrema. Según Tiffany Kataria, investigadora principal del estudio en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, esta característica lo convierte en uno de los exoplanetas más extremos dentro de la categoría conocida como “Júpiteres calientes”.
Las observaciones fueron realizadas con el instrumento MIRI (Mid-Infrared Instrument) del Webb antes, durante y después del periastron, el punto de máxima cercanía entre el planeta y su estrella. Durante ese periodo, el exoplaneta también pasó detrás de la estrella desde la perspectiva del telescopio, en un fenómeno conocido como eclipse secundario.
El equipo científico utilizó espectroscopia para medir la temperatura y la composición química del planeta. Esta técnica permite descomponer la luz en sus colores componentes para obtener información sobre composición, temperatura, movimiento y otras propiedades físicas.
Según los investigadores, los cambios extremos de temperatura pueden modificar en tiempo real la química y las nubes presentes en la atmósfera del exoplaneta. Laura C. Mayorga, coinvestigadora del estudio y astrónoma del Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins, afirmó que las condiciones dinámicas de HD 80606 b permiten recopilar datos bajo distintos escenarios en pocas horas y aplicar esos resultados al estudio de otros exoplanetas.
Kataria indicó que los datos obtenidos muestran un aumento de temperatura más intenso de lo que se esperaba con base en observaciones previas realizadas por el telescopio espacial Spitzer.
Spitzer ya había identificado a HD 80606 b como un objetivo relevante para observaciones infrarrojas. Los nuevos datos del Webb permiten analizar firmas químicas específicas, entre ellas metano y dióxido de carbono, según explicó Ryan Challener, coautor del estudio e investigador del Centro Cornell para Astrofísica y Ciencia Planetaria.
Los investigadores señalaron que el análisis del conjunto de datos apenas comienza y que aún queda información por estudiar sobre la composición y el comportamiento atmosférico del exoplaneta.
El telescopio espacial James Webb es un programa internacional liderado por la NASA con la participación de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA).
