
Un submarino nuclear de la Unión Soviética continúa liberando material radioactivo en el fondo del Mar de Noruega. El hallazgo ocurrió a casi 1.700 metros de profundidad. Investigadores del Instituto de Investigación Marina (IMR) documentaron el fenómeno en video por primera vez.
El submarino K-278 Komsomolets se hundió en 1989 tras un incendio a bordo. El accidente causó la muerte de 42 tripulantes. La nave llevaba un reactor nuclear y dos torpedos con ojivas nucleares que contenían plutonio, un material altamente tóxico.
El estudio se publicó el 23 de julio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. La investigación se basó en datos recolectados en julio de 2019. Los científicos utilizaron sonar, video y muestras de agua de mar, sedimentos y organismos cercanos a los restos. El trabajo se realizó con sumergibles operados de forma remota.
Los resultados evidenciaron una pluma visible de material radioactivo que salía de varios puntos del casco. Entre ellos destacaron un tubo de ventilación y un área cercana al compartimento del reactor.
Además, los análisis detectaron niveles elevados de radionúclidos e isótopos de plutonio. Esto confirmó que la contaminación provino del combustible nuclear corroído del reactor.
Uno de los investigadores señaló que el equipo mostró sorpresa al observar material saliendo del tubo de ventilación. Indicó que estudios rusos previos ya habían identificado fugas en esa zona.
A pesar de los niveles elevados de radiación cerca del submarino, los científicos no encontraron evidencia de impacto en la vida marina. El material radioactivo se diluye con rapidez en el océano, lo que reduce su efecto en el entorno.
Las muestras de sedimentos cerca del compartimento de torpedos no mostraron fugas de plutonio desde las ojivas nucleares. Esto confirmó que los refuerzos de titanio instalados por Rusia en 1994 se mantienen efectivos.
Remoción del submarino se mantiene descartada
Las autoridades rusas evaluaron en su momento la extracción del submarino. Determinaron que la operación resultaba costosa y riesgosa.
Los especialistas advirtieron que mover los restos podría liberar material radioactivo al mar o a la atmósfera. Esto podría generar contaminación del suelo con efectos de largo plazo.
Los investigadores indicaron que la prioridad es comprender el comportamiento de filtración intermitente. Buscan determinar por qué no es constante y si se acelera conforme avanza la corrosión del reactor.
El equipo también expresó interés en regresar al sitio. Pretende realizar nuevas observaciones con sumergibles, incluso tripulados, para profundizar en las causas del fenómeno.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
