
Rascar superficies es una necesidad biológica de los gatos y cumple funciones esenciales para su bienestar emocional, físico y social. Aunque este comportamiento suele provocar daños en muebles y otros objetos del hogar, especialistas señalan que no responde a un acto de rebeldía ni de destrucción, sino a un instinto natural.
Uno de los escenarios más comunes para quienes conviven con un felino es encontrar sofás con hilos sueltos o muebles de madera marcados por las uñas. Muchas personas interpretan esa conducta como una muestra de aburrimiento o desobediencia. Sin embargo, la ciencia del comportamiento animal indica que el gato actúa por una necesidad ligada a su supervivencia.
De acuerdo con el sitio especializado Cat Friendly Homes, cuando un gato rasca una superficie activa un sistema de comunicación visual y química. Entre las almohadillas de sus patas posee glándulas odoríferas que liberan feromonas. Cada pasada de las uñas deja un rastro imperceptible para las personas, pero reconocible para otros animales.
Además de esa señal química, las marcas visibles permiten al felino delimitar su entorno. Esa combinación le ayuda a identificar un espacio seguro y conocido.
El entorno del hogar también influye en la frecuencia con la que un gato siente la necesidad de rascar. Cambiar los muebles de lugar, recibir visitas con frecuencia o modificar la rutina diaria puede generar inseguridad en el animal.
Ante esa sensación, la necesidad de marcar el territorio suele aumentar. Los especialistas advierten que gritar, regañar o aplicar castigos agrava el problema. Esa reacción incrementa la inseguridad del gato y fortalece el impulso de volver a marcar el espacio para recuperar la sensación de control.
La veterinaria Michelle Burch explicó que la necesidad de rascar resulta esencial para el bienestar del gato porque le proporciona estabilidad emocional, física y social.
El rascado también aporta beneficios para la salud del animal. Esta conducta facilita que desprenda las capas externas de las uñas que se desgastan con el uso. De esa forma mantiene las garras sanas y funcionales.
Al mismo tiempo, el movimiento que realiza al clavar las uñas y tirar hacia atrás le permite estirar la musculatura de la columna, los hombros y las extremidades.
El objetivo para proteger los muebles no consiste en impedir que el gato rasque. La recomendación es lograr que utilice los lugares adecuados.
Para conseguirlo, los especialistas aconsejan colocar rascadores de buena calidad en zonas de paso o junto a los muebles que el animal suele utilizar para rascar.
Cuando el felino empiece a usar el rascador, reforzar esa conducta con premios, juegos o caricias facilita el aprendizaje y favorece una transición que protege tanto el mobiliario como el bienestar del animal.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
