Salud

Preguntas y respuestas sobre la hepatitis de origen desconocido en niños

Los casos de origen desconocido en el mundo ya suman 429 y hay al menos seis muertes, en Costa Rica hay cinco casos sospechosos, ¿qué sabemos de la enfermedad?

Desde inicios de abril, la ciencia y las autoridades mundiales de salud investigan una hepatitis de origen desconocido en niños, en su mayoría menores de seis años. En Costa Rica, desde finales de abril y hasta este 17 de mayo se investigan cinco casos sospechosos; tres ya se recuperaron y están en sus hogares. Quienes están observación en el hospital son los casos más recientes, que datan de la última semana.

Los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), difundidos este 15 de mayo, hablan de 429 casos en 22 países y otros 40 en investigación. Se han reportado seis muertes, tres de ellas en Indonesia. Otros 26 han requerido trasplante de hígado. Y el 17% de los menores han requerido de cuidados intensivos en el hospital. Las edades de los menores afectados oscilan entre los 6 meses y los 16 años, pero en su gran mayoría tienen entre 2 y 5 años.

Son muchas las preguntas en torno a esta extraña enfermedad. La Nación agrupó algunas de ellas y las responde con la ayuda de documentos internacionales y especialistas tanto de Costa Rica como de otros países donde la enfermedad ya está presente.

La hepatitis es la inflamación en el hígado. Puede darse por varias causas, la principal son los cinco virus directamente relacionados con la enfermedad: Hepatitis A, B, C, D y E. Sin embargo, esta no es la única causa. Puede darse por infecciones con otros virus, con bacterias o por exposición a alimentos o sustancias contaminantes.

En la mayoría de los casos, la inflamación se resuelve sin ningún problema. En otros casos, sí requiere de vigilancia en el hospital. Los pacientes más graves necesitan un trasplante de hígado.

En Costa Rica, la mayor cantidad de los casos que se registran son de Hepatitis A, pues la Hepatitis B se protege con vacunación, la cual se aplica en el país a todos los bebés a los dos y a los seis meses de vida. La Hepatitis C es todavía más rara. Los casos de D y E han sido sumamente esporádicos.

La hepatitis A es de manejo ambulatorio en casa; la B y la C sí requieren hospitalización.

Porque no se ha determinado la causa. Ninguno de los casos identificados hasta ahora corresponde a uno de los cinco virus de la hepatitis; tampoco hay causas comunes que arrojen que todos los niños presentaron una infección con otro virus o bacteria ni que todos hayan estado expuestos a un mismo alimento o sustancia que los haya intoxicado. No hay relación entre los casos, salvo dos niños en Reino Unido que estuvieron conviviendo.

La OMS aclaró que es temprano para hablar del impacto de la enfermedad. “Todavía no está claro si se trata de un aumento de los casos de hepatitis o si más bien el aumento en la alerta haya hecho que se detecten casos que normalmente no se habrían detectado”, cita un reporte emitido el pasado 23 de abril.

Costa Rica investiga cinco casos sospechosos por este virus. El primero fue notificado el pasado 3 de mayo. Es una niña de dos años y ocho meses, previamente saludable que estuvo con hepatitis y fue internada en el Hospital Nacional de Niños (HNN), la semana antepasada. Allí estuvo cinco días y evolucionó muy favorablemente. Ya está recuperada en su casa.

“Lo interesante y lo que la convierte en un caso sospechoso es que al revisar todos los estudios que se le hicieron para identificar la causa de la hepatitis, hasta el momento, todos los estudios que tenemos están negativos. Es decir, no corresponde a una hepatitis A, no corresponde a una hepatitis B, ni a una hepatitis C. Esto la convierte en un caso sospechoso”, especificó Olga Arguedas Arguedas, directora del HNN.

En Costa Rica no hay posibilidades de diagnóstico de hepatitis D y E. Entonces, en este caso particular y con esta alerta internacional, lo que se hizo fue tomar muestras del suero de la niña; una parte la tienen en el HNN y otra, con ayuda del Ministerio de Salud, se envió a un laboratorio en el extranjero para completar el estudio serológico y determinar si se trató de una infección con estos otros dos tipos de virus o si, efectivamente, se trata de esta hepatitis de origen desconocido que se investiga en varios países.

Posteriormente se dio otro en una niña de cuatro años. Y luego en dos niños y una niña, con edades que oscilan entre el año y los 8 meses y los 9 años. Al 17 de mayo, dos permanecían hospitalizados en condición estable y bajo observación. El mayor de ellos es un niño y también se estudian otras causas de la enfermedad.

Desde hace varios años, todos los casos de hepatitis, por cualquier causa, son de declaratoria obligatoria ante el Ministerio de Salud y ante la subárea de Vigilancia Epidemiológica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), por lo que esto hace que sea más fácil una detección y atención temprana.

Para esta alerta internacional, el Ministerio de Salud conformó un equipo interinstitucional que está dando seguimiento al comportamiento del evento.

Además, el HNN estudia los diferentes reportes a nivel mundial y tiene un plan listo por si se confirmaran pacientes.

“Tenemos ya en alerta al personal de Gastroenterología, que son quienes atenderían un caso si se presentara, y al servicio de trasplante, porque es importante que ellos estén conscientes de esta alerta”, declaró la jerarca.

Si se diera un caso, definitivamente debe ser tratado en hospital, y, por las particularidades, ser trasladado al HNN.

“En primer lugar, porque desconocemos la causa. En segundo, porque desconocemos la contagiosidad; no queremos exponer a otras personas de su familia. Y en tercer lugar, por el riesgo de que tenga una evolución fulminante, tiene que estar bajo vigilancia hospitalaria”, subrayó.

A varios de los menores con esta enfermedad se les ha hecho una prueba y han dado positivos a un virus llamado adenovirus F41. Los adenovirus son de origen respiratorio y, en su mayoría, causan síntomas similares a un resfrío o gripe.

Sin embargo, el F41 sí se ha caracterizado por causar gastroenteritis. En casos muy excepcionales, los adenovirus pueden causar una hepatitis fulminante.

La OMS, no obstante, se mantiene cautelosa sobre esta hipótesis.

“Aunque el adenovirus actualmente es una hipótesis de la causa, no necesariamente explica la severidad de las manifestaciones clínicas. La infección con el tipo 41 no se ha vinculado anteriormente a esas presentaciones clínicas. (...). Sí se han tenido casos de hepatitis en niños inmunocomprometidos y con infección de adenovirus, pero el tipo 41 no se ha asociado con hepatitis en niños saludables”, subraya el informe.

Tres de los casos costarricenses dieron positivo para este virus. Sin embargo, muy probablemente no actúe solo, sino en combinación con otros virus.

Dentro de las pesquisas se estudia la posibilidad de que esta enfermedad sea causada por otro virus que podría ser desconocido hasta el momento, por una bacteria o que sea algún tipo de secuelas de covid-19.

Muy pocos niños mostraban una infección activa de SARS-CoV-2 en ese momento, pero varios sí la habían tenido anteriormente. Se investiga si tal vez es una secuela a más largo plazo vista incluso en asintomáticos, pero de momento las probabilidades son bajas.

También podría darse el escenario de diferentes causas ocasionando síntomas muy similares. También se estudia si la interacción de adenovirus con el SARS-CoV-2 podría ser la causante.

“Quizá las dos infecciones estén interactuando y provocando una respuesta más agresiva. Hay literatura científica que hablan de estos mecanismos. Se valora si una infección previa de covid-19 pueda interactuar con una infección posterior por adenovirus y esto dé este tipo de consecuencias en el hígado. Pero esto aún es solo una hipótesis y no se ha demostrado”, señaló Philippa Easterbrook, vocera del programa mundial de la OMS sobre la hepatitis..

Porque la gran mayoría de los menores ni siquiera tenían la edad para ser vacunados (indicada a partir de los cinco años). Otros, aun con la edad adecuada, no habían sido inoculados. Los casos donde sí había vacunación son muy pocos como para que se explique como la causa.

Una de las características de estos pacientes es que tienen un número elevado de transaminasas, unas hormonas del hígado.

Los síntomas de alerta, a los que pueden estar atentos las familias son:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Algunos tienen debilidad y somnolencia
  • En algunos casos hay un color más oscuro en la orina.
  • Casi ninguno ha presentado fiebre.

La principal preocupación se debe a los casos en donde se produce una falla hepática fulminante, que deja al hígado sin funcionar en cuestión de horas o días y por eso se requiere trasplante. Esto solo se ha visto en el 10% de los casos, pero sigue siendo una cifra preocupante para los especialistas, quienes subrayan que usualmente son muy aislados los casos en los que un niño previamente sano hace una falla de hígado tan agresiva como para requerir trasplante.

“Si un niño previamente sano tiene hepatitis y requiere trasplante es porque evolucionó a una hepatitis fulminante, a un fallo hepático agudo, así se llama. Eso es una indicación absoluta de trasplante. Cuando uno tiene un fallo hepático agudo ese chiquito se coloca de primero en la lista de prioridades. El hígado dejó de trabajar”, explicó Arguedas en entrevista con La Nación.

“Esa es una evolución rápida. La hepatitis fulminante se da en cuestión de horas o días, no es cuestión de semanas. Es una minoría, pero no un número despreciable, por eso debemos estar atentos. Lo bueno es que aquí tenemos toda la capacidad de realizar trasplantes de emergencia en niños”, agregó.

El hígado es un órgano sumamente importante en el funcionamiento del cuerpo, porque se encarga del manejo del metabolismo de una serie de “elementos tóxicos del cuerpo”, indicó Arguedas.

También se encarga de la síntesis de las proteínas y de algunos elementos que tienen que ver con la coagulación de la sangre. Parte trascendental de la síntesis de proteínas son las inmunoglobulinas, anticuerpos que son decisivos para la función de nuestro sistema inmunitario. Además, es el encargado de todo el procesamiento y producción de la bilis.

“Cuando una persona tiene hepatitis se afecta el hígado en todas su dimensiones. En su producción de proteínas, de factores de coagulación y las inmunoglobulinas. Una falla produce un universo muy amplio de manifestaciones clínicas muy graves”, evidenció la pediatra e inmunóloga.

Para Arguedas, las familias deben tener clara la importancia de la prevención. Las hepatitis virales, según dijo, se transmiten principalmente por las manos; por eso es trascendental no solo que estén atentas a los síntomas, sino también que se apliquen estas otras medidas:

  • Lavado riguroso de manos.
  • Lavado de alimentos antes de cocinar.
  • Si la causa fuera un virus respiratorio, las medidas contra la covid-19 también funcionan.

Si los síntomas persisten por más de uno o dos días y no pueden explicarse por otra causa es bueno que consulte con su pediatra o centro de salud.

Nota de la redactora: Esta información fue publicada originalmente el 3 de mayo de 2022 y actualizada el 18 de mayo con nueva información

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

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