
Pilates volvió a posicionarse como una de las prácticas más buscadas en gimnasios y estudios especializados. El método, creado por el alemán Joseph Pilates en la década de 1930, atrae a personas de distintas edades por su combinación de fortalecimiento muscular, flexibilidad y bienestar mental.
La disciplina se basa en ejercicios de bajo impacto. Los movimientos priorizan el control corporal, la respiración y la precisión. A diferencia de entrenamientos de alta intensidad, el Pilates no busca llevar los músculos al agotamiento.
Uno de los principales enfoques del método está en el fortalecimiento del core. Esta zona conecta la parte superior e inferior del cuerpo. Incluye músculos abdominales, lumbares y oblicuos.
Entre los cambios más frecuentes que reportan quienes practican Pilates destacan la mejora en la postura, el aumento de la flexibilidad y una mayor resistencia física. También se asocia con la tonificación muscular y con la reducción de dolores crónicos, sobre todo en la espalda.
La práctica además se relaciona con beneficios para la salud mental. Especialistas señalan efectos positivos en la reducción del estrés y la ansiedad. Algunas personas también reportan mejor calidad del sueño.
Aunque el Pilates no genera un gasto calórico tan alto como ejercicios aeróbicos intensos, sí puede contribuir al adelgazamiento cuando se combina con una alimentación equilibrada y otras actividades físicas. La modalidad también ayuda a desarrollar conciencia corporal y equilibrio. Estos factores colaboran en la prevención de lesiones.
El método suele compararse con el yoga, pero ambas prácticas tienen diferencias importantes. Las dos incluyen concentración, control respiratorio y postura. Sin embargo, el Pilates se enfoca más en el fortalecimiento muscular y la resistencia. El yoga prioriza la meditación, la permanencia en posturas y la conexión mental.
Otra característica distintiva del Pilates es el uso de aparatos específicos. Entre ellos destacan el reformer, el cadillac y la chair. Estos equipos son comunes en estudios especializados. También existen versiones adaptadas que se realizan en el suelo con colchonetas y accesorios.
La frecuencia recomendada depende del objetivo y de la condición física de cada persona. En términos generales, profesionales sugieren alrededor de tres sesiones por semana. Estudios sobre composición corporal indican que algunos cambios empiezan a notarse después de cuatro semanas de práctica constante.
En muchos casos, practicantes aseguran sentir mejoras en el acondicionamiento físico entre la tercera y sexta semana.
Joseph Pilates resumió los efectos de su método con una frase que se volvió popular entre instructores. Según el creador, después de 10 sesiones la persona se siente mejor, después de 20 sesiones luce mejor y después de 30 sesiones obtiene un cuerpo completamente nuevo.
Los horarios también influyen en la experiencia de entrenamiento. En la mañana, el cuerpo suele tener menos flexibilidad. Aun así, ejercitarse temprano puede ayudar a acelerar el metabolismo durante el día.
En cambio, durante la tarde y la noche los músculos están más calientes. En esas horas, la práctica suele requerir menos esfuerzo físico y puede favorecer la relajación después de la jornada laboral.
Los precios varían según el formato de las clases. Las sesiones individuales en estudios especializados suelen tener tarifas más elevadas. Las academias y plataformas digitales ofrecen opciones grupales y virtuales con costos más bajos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
