
Montar bicicleta no solo se relaciona con beneficios físicos. Una revisión científica publicada en la revista Frontiers in Sports and Active Living encontró que distintas intervenciones basadas en ciclismo también se asociaron con mejoras en el estado de ánimo, la memoria, la atención y las relaciones sociales.
El estudio analizó 87 investigaciones realizadas en 19 países sobre programas de ciclismo en exteriores, bicicletas estáticas y modalidades recreativas o de transporte. Los investigadores revisaron cómo estas actividades impactaron cuatro áreas del bienestar: la psicológica, la afectiva, la social y la cognitiva.
La revisión fue desarrollada por especialistas de Outride, la Universidad de Oklahoma y la Universidad de Loma Linda, en Estados Unidos. El trabajo incluyó estudios publicados entre 2004 y 2024.
Los investigadores encontraron que muchas intervenciones reportaron mejoras en el ánimo y una reducción de síntomas depresivos y de ansiedad. También observaron aumentos en la sensación de conexión social y en la participación comunitaria, especialmente en programas grupales y al aire libre.
En el área cognitiva, varios estudios analizaron funciones como la memoria, la atención y la velocidad para procesar información. Los resultados mostraron mejoras en tareas relacionadas con concentración, flexibilidad mental y funcionamiento ejecutivo, sobre todo después de sesiones repetidas de ejercicio.
La revisión señala que las intervenciones realizadas en exteriores mostraron efectos más consistentes en bienestar emocional y social. Los autores explican que factores como el contacto con espacios abiertos, la interacción con otras personas y la incorporación del ciclismo en rutinas cotidianas podrían influir en esos resultados.
Aunque la mayoría de investigaciones evaluó sesiones cortas y bicicletas estacionarias en laboratorio, el análisis también identificó programas comunitarios y recreativos de varias semanas o meses. En esos casos, los beneficios reportados fueron más amplios y abarcaron diferentes dimensiones del bienestar.
Para estudiar estos efectos, las investigaciones utilizaron pruebas de memoria, atención y velocidad de respuesta, además de cuestionarios sobre estado de ánimo, ansiedad, autoestima y percepción de apoyo social.
Los autores indican que todavía existe poca investigación sobre programas comunitarios inclusivos y actividades desarrolladas fuera de ambientes controlados. También destacan la necesidad de ampliar los estudios hacia diferentes edades y poblaciones clínicas.
