Salud

Mayores de 50 años y gente con males inmunitarios podrán tener cuarta dosis contra covid-19 en EE. UU.

Esta vacuna se administraría cuatro meses después del primer refuerzo; FDA autorizó el uso de emergencia y CDC recomendó su uso

Los estadounidenses mayores de 50 años y los mayores de 12 años con ciertos problemas inmunitarios podrán recibir un segundo refuerzo de la vacuna contra covid-19 de Pfizer o de Moderna. La Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó la mañana de este martes el uso de emergencia de este segundo booster cuatro meses después del primero.

Horas después, el Centro de Control de Enfermedades de dicho país (CDC, por sus siglas en inglés) emitió una recomendación para que estas personas reciban esta vacuna adicional.

“Los boosters son seguros, y personas mayores de 50 años pueden tener uno adicional para aumentar su protección. Esto es especialmente importante para los mayores de 65, y también para los que tienen más de 50 años y tienen factores de riesgo que aumentan sus probabilidades de complicarse en caso de infectarse”, señaló en un comunicado de prensa Rochelle Walensky, directora del CDC.

Dentro de las personas inmunocomprometidas están quienes han recibido trasplantes de órganos ―y por ende deben recibir medicación que suprime su acción inmunitaria para evitar el rechazo del nuevo órgano― y quienes, por su enfermedad, consumen medicamentos con efecto inmunosupresor. También se incluyen quienes tienen enfermedades del sistema inmunitario y por ello las defensas no funcionan bien.

“La evidencia actual sugiere que con el tiempo se da una baja en la protección contra las complicaciones de la covid-19 en personas mayores e individuos inmunocomprometidos. Basados en el análisis de los datos que están surgiendo, un segundo refuerzo, ya sea de la vacuna de Pfizer & BioNTech o de Moderna, ayudaría a aumentar la protección de estos individuos que tienen riesgo mayor”, dijo en conferencia de prensa Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación de Biológicos de la FDA.

“Adicionalmente, los datos muestran que un refuerzo inicial es crítico para proteger a todos los adultos de los síntomas más graves. Entonces, recomendamos fuertemente este refuerzo a quienes no lo han recibido”, añadió.

Los mayores de 50 años y los inmuncomprometidos mayores de 18 podrán escoger la vacuna que prefieran, quienes tienen entre 12 y 17 años recibirán la de Pfizer.

La agencia reguladora fue enfática en que la autorización de un solo booster para el resto de los grupos de edad se mantiene y estas personas no son candidatas a una dosis adicional. Se seguirá evaluando la información y los datos para ver si en algún momento se aprueba un segundo refuerzo para otros grupos, pero de momento no será así.

Los datos del CDC señalan que durante la ola de ómicron los que tenían un refuerzo tenían 21 veces menos probabilidades de morir y siete veces menos riesgo de hospitalizarse que los que no tenían vacuna.

Adicional a esto, la CDC recomendó a los mayores de 18 años se pusieron una dosis inicial y un refuerzo de la vacuna de Johnson & Johnson que se pongan una dosis adicional de Moderna o de Pfizer. También se les recomienda a quienes tienen una dosis de Johnson & Johson con un refuerzo de Pfizer o de Moderna. En estos casos, el segundo refuerzo sería una tercer dosis, ya que el esquema inicial fue de una sola dosis.

Para llegar a esta decisión y determinar que los beneficios de una dosis adicional son superiores a los posibles riesgos, la FDA estudió información suministrada por las compañías proveniente de países donde ya se aplican cuatro dosis en algunas poblaciones.

Dentro de esa información estudiada están los datos suministrados por el Ministerio de Salud de Israel, donde 700.000 personas recibieron una cuarta dosis de Pfizer cuatro meses después de la tercera. De ellos, 600.000 eran mayores de 60 años. Este estudio está en una publicación preliminar preimpresa, cuyas conclusiones todavía deben ser sometidas a una revisión por pares (personas especialistas en el tema y ajenas a la investigación que hacen un escrutinio de la información).

Con base en esa publicación, la FDA indicó que no encontró preocupaciones sobre la seguridad del producto (es decir, sus eventos adversos eran menores que los beneficios).

También se analizaron datos de un ensayo clínico de Moderna, en el cual se aplicó un segundo refuerzo cuatro meses después del primero, a un grupo de 120 personas mayores de 18 años. No se observaron eventos adversos graves.

Para sopesar la eficacia, se estudió información de anticuerpos de un ensayo clínico realizado, también en Israel, con trabajadores de la salud que recibieron un segundo refuerzo tanto de Pfizer como de Moderna cuatro meses después del primer refuerzo. En estos individuos los niveles de anticuerpos neutralizantes, incluidos contra ómicron y delta, aumentaron dos semanas después de la inyección.

Especialistas consultados por diferentes medios estadounidenses señalan que los mayores de 65 años y los inmunocomprometidos son quienes más podrían verse beneficiados con esta cuarta dosis. No hay mucho consenso en el beneficio que recibirán las personas saludables entre 50 y 64 años. Las personas saludables de menor edad tienen suficiente protección contra las complicaciones del virus con tres dosis.

Este anuncio se da en momentos en los que cada vez es menor la cantidad de estadounidenses que buscan inocularse. Solo el 44,8% de la población ha optado por una tercera dosis.

La meta debe seguir siendo prevenir las complicaciones y la muerte. Si la meta es mantener protección contra infección vamos a necesitar refuerzos cada cierta cantidad de meses, le comentó Saad Omer, director del Instituto de Salud Global de la Universidad de Yale a The New York Times.

“Eso (vacunarse cada cuatro o cinco meses) no es una estrategia de salud pública, no es es una estrategia razonable”, resumió.

Marion Pepper, inmunóloga de la Universidad de Washington es de la misma opinión: “la subida de anticuerpos en cada booster tendrá una vida corta, entonces el momento en el que se quiera colocar es clave. No va a crear una respuesta inmunitaria contra la enfermedad leve, es algo que también debe ponerse en una balanza”.

También está el asunto de quienes se infectaron recientemente. Robert Watcher, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Francisco dijo a The New York Times que puede pensarse en una infeción como si fuera un booster, que quienes tuvieron una en los últimos tres meses pueden sentirse tan protegidos como con un segundo refuerzo y podrían esperar un poco más antes de vacunarse.

También hay que considerar cuál es el mejor momento para vacunarse, dado que las vacunas no pueden usarse como si fueran un refresco, dijo a CNN William Schaffner, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt.

“Si solo tienes una bala en tu pistola, preferiría aguantarla hasta el otoño, porque es cuando los casos podrían aumentar en mayor medida y ahí el riesgo sería mayor”, concluyó.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

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