
El bruxismo tiende a manifestarse con mayor frecuencia o a intensificarse durante enero, debido al aumento del estrés y la tensión emocional tras el cierre de la Navidad y el inicio de nuevos propósitos. Así lo advierten especialistas de Sanitas Dental, quienes alertan sobre un repunte de consultas en este periodo.
De acuerdo con el Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2025, el 17,4% de la población en España padeció bruxismo durante 2024. Los expertos señalan que esta cifra refleja la magnitud de una afección que suele pasar inadvertida y que, en muchos casos, carece de diagnóstico oportuno.
El bruxismo se define como el apretamiento o rechinamiento involuntario de los dientes. Este hábito aparece con mayor frecuencia durante el sueño. También surge durante el día en momentos de tensión o concentración. La presión constante sobre la mandíbula provoca desgaste del esmalte, sensibilidad dental, dolor facial y cefaleas recurrentes.
Con el inicio del año, muchas personas retoman rutinas exigentes. A esto se suma la reducción de horas de luz, un descanso de menor calidad y una mayor carga mental. Estos factores afectan el sueño y favorecen los microdespertares, episodios en los que el bruxismo suele intensificarse.
Los especialistas advierten que los síntomas iniciales suelen normalizarse. Entre ellos destacan la rigidez mandibular al despertar y las molestias cervicales. En muchos casos, estas señales se atribuyen al cansancio propio de la época.
El bruxismo también funciona como una manifestación física del estrés acumulado. La mandíbula actúa como un punto de descarga de la tensión emocional cuando la ansiedad o las preocupaciones no se gestionan de forma adecuada. Este patrón sostenido impacta la salud bucodental, el descanso y el bienestar general.
Limitar el consumo de cafeína
Ante este escenario, los expertos recomiendan medidas preventivas para reducir el impacto del bruxismo. Una de ellas consiste en disminuir la exposición a pantallas antes de dormir. La luz azul mantiene activa la actividad cerebral y retrasa la conciliación del sueño.
Otra recomendación apunta a limitar la cafeína a las primeras horas del día. Esta sustancia prolonga el estado de alerta durante varias horas. Aunque no siempre se perciba, interfiere con la calidad del descanso y favorece la tensión muscular nocturna.
La postura corporal también cumple un papel clave. Una mala ergonomía incrementa la carga sobre cuello, hombros y mandíbula. Esta sobrecarga persiste durante la noche y puede intensificar el bruxismo nocturno. Los especialistas sugieren revisar la postura y realizar ajustes durante la jornada laboral.
El entorno del dormitorio influye de forma directa en el descanso. Un espacio adecuado debe ser oscuro, silencioso y con temperatura estable, idealmente entre 16 °C y 20 °C. La presencia de luz artificial, ruidos constantes o dispositivos electrónicos interfiere en el sueño profundo y favorece los microdespertares.
Los expertos insisten en que el dolor mandibular, la rigidez al despertar o las cefaleas frecuentes no deben normalizarse. Estas señales pueden indicar un bruxismo sostenido en el tiempo. Ante estos síntomas, recomiendan consultar a un profesional para una valoración adecuada con el fin de evitar que la condición se cronifique.
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