
Las altas temperaturas pueden reducir el rendimiento deportivo, aumentar la carga cardiovascular y acelerar la deshidratación durante la práctica de ejercicio físico. Así lo explicó Alejandro Maroto, entrenador de Blua de Sanitas, en el contexto del Mundial de Fútbol que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá.
El especialista señaló que los futbolistas podrían enfrentar escenarios con temperaturas elevadas, fuerte exposición solar y, en algunos casos, altos niveles de humedad. Estas condiciones convierten al calor en un factor relevante tanto para el desempeño deportivo como para la salud.
Según explicó, el organismo debe responder de forma simultánea al esfuerzo físico y a la necesidad de regular la temperatura corporal durante los 90 minutos de juego.
En el fútbol de élite, el rendimiento depende de acciones cortas e intensas como sprints, cambios de dirección, saltos, aceleraciones y períodos de recuperación limitados entre jugadas.
Cuando la temperatura ambiental aumenta, el cuerpo destina parte de sus recursos a eliminar calor. Para lograrlo, incrementa la sudoración y dirige una mayor cantidad de sangre hacia la piel.
Como consecuencia, los músculos disponen de menos capacidad para sostener esfuerzos intensos. Esta situación obliga al corazón a trabajar más.
Maroto indicó que el cansancio en un partido con calor no depende únicamente de la distancia recorrida. El organismo también debe enfrentar el impacto de la temperatura. En estas condiciones, la frecuencia cardíaca aumenta con mayor rapidez, la pérdida de líquidos es más acelerada y cada sprint genera un desgaste superior para la siguiente acción.
De acuerdo con el experto, esto puede provocar retrasos en la presión sobre el rival, una reducción de la velocidad máxima sostenida y mayores tiempos de recuperación tras esfuerzos exigentes.

El calor también afecta a quienes hacen ejercicio recreativo
El especialista advirtió que este fenómeno no afecta únicamente a los deportistas profesionales.
Durante el verano, muchas personas mantienen las mismas rutinas de ejercicio que realizan en otras épocas del año. Esto ocurre en actividades como el pádel, el ciclismo o las carreras al aire libre.
Sin embargo, un entrenamiento habitual puede transformarse en una exigencia excesiva cuando se realiza bajo condiciones de calor. El riesgo aumenta en deportes de alta intensidad, sesiones prolongadas y actividades expuestas al sol.
Ante este panorama, los expertos de Sanitas recomiendan reducir la intensidad desde el inicio del entrenamiento e hidratarse antes de sentir sed.
También aconsejan evitar las sesiones más exigentes durante las horas de mayor temperatura y seleccionar adecuadamente el terreno y el nivel de exposición al sol.
Otra recomendación consiste en revisar la ropa y el equipamiento. Las prendas oscuras, ajustadas o con poca ventilación dificultan la disipación del calor corporal.
Síntomas que obligan a detener la actividad
Los especialistas indicaron que algunos síntomas requieren suspender el ejercicio de inmediato.
Entre ellos figuran los mareos, escalofríos, náuseas, dolor de cabeza intenso, calambres persistentes, confusión y pérdida de coordinación.
Maroto señaló que entrenar en condiciones de calor exige adaptar la carga física. El objetivo es mantener los beneficios del ejercicio sin comprometer la salud.
El entrenador agregó que, durante el verano, una sesión adecuada puede incluir menor volumen de trabajo, más períodos de descanso y una intensidad ajustada a las condiciones ambientales.
Además, alertó de que forzar el organismo cuando ya no regula correctamente la temperatura incrementa el riesgo de agotamiento, lesiones y golpes de calor.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de una agencia de noticias y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
