Irene Rodríguez. 18 septiembre
En ambos vuelos las personas que se contagiaron estuvieron muy cerca del caso índice. Aunque ambos brotes se dieron en marzo, esto permite a las aerolíneas saber cómo adaptarse para evitar contagios. Fotografía: Archivo
En ambos vuelos las personas que se contagiaron estuvieron muy cerca del caso índice. Aunque ambos brotes se dieron en marzo, esto permite a las aerolíneas saber cómo adaptarse para evitar contagios. Fotografía: Archivo

La mañana de este viernes, el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), difundió estudios de dos brotes que se dieron durante vuelos comerciales de larga duración.

Ambos se registraron en marzo, cuando la enfermedad aún comenzaba y eran poco conocidas las medidas que debían tomarse. Sin embargo, luego de meses de investigación y rastreo de contactos y análisis de datos, los documentos dan claves de la forma de transmisión del virus y cómo puede hacerse para bajar el riesgo de transmisión.

“Las guías para prevenir la transmisión del SARS-CoV-2 (virus causante de la covid-19) entre los pasajeros de un avión deben considerar el riesgo individual de cada persona, el número de pasajeros y la duración del viaje”, cita uno de los estudios publicados en el portal de Internet del CDC.

Diez horas de vuelo: 20 contagios

El 1.° de marzo, a las 11:10 a. m., el vuelo VN54 partió de Londres, Inglaterra, con destino a Hanoi, Vietnam.

Una ejecutiva de negocios vietnamita había estado en Londres por asuntos de trabajo desde febrero y regresaba a casa.

El 29 de febrero la mujer había comenzado a tener dolor de garganta mientras visitaba museos y restaurantes con unos amigos. Ningún otro síntoma en particular. Abordó el vuelo hacia su casa sin más complicaciones de salud y se sentó en clase ejecutiva.

Durante su vuelo, el dolor de garganta y la tos persistieron, pero los otros síntomas (fiebre, fatiga, dificultad para respirar) los presentó ya después de su llegada al aeropuerto.

Para ese entonces, a todos los pasajeros que volvían de áreas donde hubiera covid-19 (como Reino Unido) se les tomaba la temperatura antes de abandonar el aeropuerto y estaban obligados a declarar si tenían síntomas respiratorios. En aquel entonces no se pedía ni prueba PCR, ni uso de mascarillas.

A la mujer se le indicó hacer cuarentena en su hogar durante 14 días. A los dos días, su hermana, con quien había estado en Londres y en Italia en febrero, le dijo que era positiva por SARS-CoV-2. Ella se fue a hacer la prueba el 5 de marzo y dio positiva.

El 7 de marzo, tres de las personas de su servicio doméstico y dos de los amigos con los que estuvo en Londres el 29 de febrero dieron positivo.

La mujer avisó a la aerolínea y allí comenzaron las pesquisas para dar con los pasajeros. En dicho vuelo (con capacidad para 274 pasajeros) iban 217 personas: 201 pasajeros y 16 tripulantes.

Después de muchos esfuerzos, se confirmó el contagio de 15 personas: 14 pasajeros y un tripulante. Posteriormente se contagiaron cinco personas que tuvieron contacto con uno de ellos, para un total de 20 casos.

Los pacientes tenían edades entre los 30 y los 74 años, con una edad promedio de 63,5 años, 9 eran hombres.

De quienes viajaban en el avión, 12 (80%) iban en clase ejecutiva, otros dos pasajeros de clase turista y una tripulante.

“Entre las personas que viajaban en clase ejecutiva, el 62% fueron infectadas. Entre quienes tenían una proximidad de dos metros o menos con el caso índice, 11 fueron contagiados (92%), en comparación con un 13% de quienes estaban a mayor distancia”, cita el documento.

Las personas duraron un promedio de 8,8 días en desarrollar síntomas.

¿Cómo se dio el contagio? Según los investigadores, todo apunta a que se dio a través de gotículas de saliva o de aerosol (partículas más pequeñas que duran más tiempo suspendidas en el aire).

En el caso de las personas en clase turista, es posible que este contacto se diera en el aeropuerto a la hora de recoger el equipaje.

“Concluimos que el riesgo de transmisión de SARS-CoV-2 durante vuelos largos es real y tiene el potencial de causar clústeres de gran tamaño, aun en clase ejecutiva, donde los espacios entre los asientos son mayores. Mientras covid-19 sea una pandemia se necesita tener mejores medidas de prevención y de procedimientos de detección para que viajar sea seguro”, aseguran los investigadores.

Dos casos generaron otros dos en 15 horas

El segundo vuelo partió el 9 de marzo de Boston, Massachusetts, EE. UU. con destino a Hong Kong.

En este caso, fue una pareja, en la que tanto el hombre como la mujer estaban positivos al momento de abordar, pero ninguno tenía síntomas.

Ellos viajaron en clase ejecutiva y contagiaron a dos tripulantes con quienes tuvieron contacto directo.

El hombre, de 58 años, comenzó con síntomas dos días después de llegar al destino, pero fue con diarrea y dolor abdominal (síntomas raros de covid-19), su esposa sí registro fiebre, tos, dolor de garganta y dificultad respiratoria a los tres días del regreso, por lo que ambos fueron a hacerse la prueba.

Al dar positivo, llamaron a la aerolínea, quien mandó a hacer pruebas a quienes habían tenido contacto con la pareja.

Un hombre de 25 años dio positivo, pero nunca registró síntomas. Para cuando la llamada le llegó a una aeromoza de 51 años ella ya se había hecho la prueba por sentirse con fiebre, tos y dolor de garganta y estaba a la espera de resultado. Fue positivo.

Se dio seguimiento a pasajeros cercanos, pero dieron negativo en la prueba.

“Nuestros resultados demuestran que el SARS-CoV-2 puede transmitirse en aviones, para prevenir transmisión del virus durante un vuelo, las medidas de control de la infección deben continuar”, indica el estudio.

Las lecciones

El CDC indica que esto le deja lecciones e implicaciones para los vuelos internacionales, aún con más razón ahora, que muchos países han retomado la actividad aérea.

1- Las cámaras para medir la temperatura y el que las personas declaren sus síntomas tienen serias limitaciones. El documento pone de ejemplo que la mujer del caso 1 subió al avión y ya tenía los primeros síntomas.

2- Los viajes largos pueden no solo ser foco de contaminación sino también dar las condiciones para eventos de superdiseminación (en donde una sola persona puede infectar a muchas más del promedio y llega a decenas). Esto se ha visto en el estudio de otros virus anteriormente.

“La combinación de factores de los aviones como humedad, temperatura, flujo de aire, pueden prolongar la presencia del SARS-CoV-2 en las cabinas”, destaca el texto.

3- Las guías para los viajes internacionales de la industria aérea indican que el riesgo de transmisión en un aeronave es muy bajo y se recomienda solo el uso de mascarillas y no se hace énfasis en otras recomendaciones como bloquear los asientos del centro. Los hallazgos indican lo contrario.

“En el vuelo VN54 no solo había más distancia entre los asientos que en la clase turista, dado que la pasajera estaba en clase ejecutiva, también hubo contagio en personas que se sentaron a una distancia aún mayor de los dos metros”, indican los científicos.

4- Hacer pruebas diagnósticas, pedir cuarentena por unos días, o ambas, son recomendables en países con niveles bajos de transmisión comunitaria, pero el riesgo persiste cuando se mantienen altos niveles de viajes que impliquen casos importados y la capacidad de rastreo de contactos es limitada.