
La memoria y la claridad mental no dependen solo del paso del tiempo. Especialistas de la Universidad de Harvard identificaron una serie de hábitos cotidianos que influyen de forma directa en el desgaste cognitivo. Al repetirse durante años, estas conductas pueden acelerar el deterioro de la memoria antes de lo esperado.
El análisis se basó en patrones de vida y su relación con la función cerebral. A partir de estos hallazgos, los expertos señalaron siete hábitos que conviene revisar y modificar a cualquier edad para proteger la salud del cerebro y preservar la capacidad de retención de información.
Siete hábitos que conviene cambiar para cuidar la memoria
- Pensamientos negativos constantes
Las ideas negativas sostenidas en el tiempo incrementan el estrés y afectan el estado de ánimo. Este entorno mental reduce la motivación y puede interferir con los procesos cognitivos. Reemplazar pensamientos intrusivos por enfoques positivos ayuda a mejorar la percepción de las situaciones cotidianas.
- Permanecer en espacios sin luz natural
El tiempo prolongado en ambientes cerrados u oscuros altera la producción de serotonina, sustancia clave para regular el ánimo, el apetito y el sueño.
Los especialistas aconsejaron exponerse a la luz natural, salir al aire libre y mantener contacto con el entorno.
- Consumo excesivo de cafeína
La cafeína no solo está presente en el café. También aparece en bebidas como el té y el mate.
Un consumo elevado puede generar desequilibrios en la energía, afectar la concentración y alterar el descanso nocturno. Estos efectos influyen de forma negativa en el funcionamiento cerebral.
- Uso de pantallas al despertar o antes de dormir
La luz de teléfonos móviles, televisores y computadoras interfiere con los ritmos naturales del cuerpo. Esta alteración dificulta conciliar el sueño y afecta la calidad del descanso.
Los expertos recomendaron evitar el uso de dispositivos digitales en las primeras horas de la mañana y antes de dormir.
- Escuchar música a volumen muy alto
El cuidado del sistema auditivo resulta clave para la salud cerebral. La exposición frecuente a sonidos intensos puede dañar de forma permanente los órganos auditivos.
Esta afectación incide en la manera en que el cerebro procesa el sonido y la memoria auditiva.
- Falta de descanso adecuado
Dormir menos de las ocho horas recomendadas dificulta la consolidación de recuerdos y reduce la capacidad de atención. Estudios médicos señalaron que un descanso insuficiente aumenta el riesgo cardiovascular y limita el procesamiento de información y la memoria a largo plazo.
- Aislamiento social prolongado
La ausencia de contacto social favorece la aparición de depresión y angustia crónica. Mantener vínculos activos, compartir con familiares o amistades y realizar actividad física contribuye a un mejor estado de ánimo y a una función cognitiva más saludable.
Además, investigaciones divulgadas por Harvard Health indicaron que un estilo de vida con actividad física regular, alimentación rica en nutrientes y estimulación intelectual puede disminuir la velocidad del deterioro de la memoria.
Este efecto se observó incluso en personas con predisposición genética a enfermedades neurodegenerativas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
