
Un nuevo estudio científico determinó que la segunda maternidad también transforma el cerebro femenino. La investigación concluyó que cada embarazo deja una huella distinta. Los cambios no se limitan al primer hijo.
El trabajo lo realizó la Universidad de Ámsterdam y se publicó el jueves 19 en la revista Nature Communications. Los resultados contradicen la creencia de que la mayor transformación cerebral ocurre solo en la primera gestación.
Según los investigadores, la primera y la segunda gravidez generan modificaciones únicas. La diferencia radica en las áreas cerebrales que se activan con mayor intensidad.
El estudio analizó a 110 mujeres. Las participantes se dividieron en tres grupos: madres primerizas, mujeres en su segunda gestación y mujeres sin hijos.
El equipo utilizó técnicas de neuroimagen. Repitieron los exámenes cerebrales durante un periodo determinado. Esto permitió observar con detalle los cambios asociados al embarazo.
La investigadora Elseline Hoekzema, jefa del Laboratorio de Estudios Cerebrales en el Embarazo del Amsterdam UMC, explicó que el cerebro cambia tanto en la primera como en la segunda gestación. Añadió que cada embarazo deja una marca específica en el cerebro femenino.
Diferencias entre el primer y el segundo embarazo
En la primera gestación, los mayores cambios se dieron en la Red de Modo Predeterminado (RMP). Esta red se activa cuando el cerebro está en reposo.
La RMP cumple funciones relacionadas con la autorreflexión, el procesamiento emocional y la percepción social. Durante este periodo, el cerebro se reorganiza para interpretar señales del bebé. Los investigadores asociaron estos cambios con el vínculo entre madre e hijo.
En la segunda gestación, esta red también presentó modificaciones. Sin embargo, los cambios resultaron menos notorios.
La segunda gravidez impactó con mayor fuerza las redes vinculadas a la atención y respuesta a estímulos. También afectó áreas relacionadas con el procesamiento sensorial y el control del comportamiento.
La autora Milou Straathof indicó que estos ajustes podrían favorecer el cuidado de varios hijos. Señaló que el cerebro muestra cambios más marcados en redes asociadas con la reacción a estímulos sensoriales y el control de la atención.

Relación con la depresión perinatal
El estudio también evaluó la conexión entre los cambios cerebrales y la depresión perinatal.
Los datos mostraron que las alteraciones en el córtex durante el embarazo se relacionan con la salud mental materna.
En madres primerizas, la relación fue más fuerte después del parto. En mujeres con un segundo hijo, el vínculo fue más evidente durante la gestación.
Los investigadores consideraron que comprender estas variaciones puede facilitar la identificación de problemas de salud mental. También puede contribuir a mejorar la prevención y el tratamiento de la depresión posparto.
El comunicado señaló que los estudios sobre el impacto del embarazo en el cerebro femenino son recientes. No obstante, aportan información relevante sobre la biología de la mujer.
Los resultados sugieren que el cerebro se remodela con cada hijo. Cada gestación genera un proceso de adaptación distinto.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
