
El excremento de aves marinas conocido como guano fue clave para la prosperidad del Reino de Chincha, una de las sociedades más poderosas de la costa del actual Perú entre los siglos XI y XIV. Un estudio publicado en la revista científica PLOS One identificó este fertilizante natural como base del crecimiento agrícola, económico y político de esa población preincaica.
La investigación, liderada por especialistas australianos, analizó 35 muestras de maíz halladas en tumbas del valle de Chincha. Los resultados revelaron niveles de nitrógeno muy superiores a los habituales en la región. Ese hallazgo indicó el uso sistemático de excremento de aves marinas como fertilizante.
Este recurso es rico en nitrógeno debido a la dieta marina de las aves. Según explicó el arqueólogo digital Jacob Bongers, de la Universidad de Sídney e investigador visitante del Museo Australiano, este fertilizante aumentó de forma drástica la producción de maíz. Ese excedente sostuvo la economía chincha, fortaleció el comercio, elevó la población y consolidó su influencia regional.
El valle de Chincha albergó a una sociedad costera con una población estimada en 100.000 personas. La región enfrenta condiciones áridas. Incluso los suelos irrigados pierden nutrientes con rapidez. El traslado de excremento de aves marinas desde las islas cercanas ofreció un fertilizante renovable y eficaz.
Las islas Chincha, ubicadas frente a la costa peruana, poseían abundantes depósitos de excremento de aves marinas de alta calidad. Registros del periodo colonial describieron viajes en jangadas desde comunidades costeras del Perú y del norte de Chile hacia esas islas para recolectar excremento de aves destinado a la fertilización agrícola.
La fertilización con excremento de aves marinas pudo iniciar al menos hace 800 años en territorio peruano. Así lo sugirió la investigación, que combinó evidencia química, material e histórica para sustentar sus conclusiones.
Más que comercio de conchas
El maíz fue uno de los cultivos más importantes de América. El excedente agrícola permitió sostener a comerciantes, agricultores y pescadores. Esa dinámica convirtió a los chincha en una potencia comercial costera.
Estudios anteriores señalaron a las conchas de Spondylus, conocidas como ostras espinosas, como principal base de la riqueza del reino. Sin embargo, el nuevo análisis ubicó el excremento de aves marinas como un recurso igualmente determinante para su éxito.
Este fertilizante también influyó en la relación con otros pueblos. Los incas, asentados en las tierras altas andinas, valoraban el maíz para elaborar chicha, una bebida fermentada. No obstante, enfrentaban limitaciones para cultivarlo y para navegar hacia las islas con depósitos de excremento de aves marinas.

El equipo examinó representaciones de aves marinas, peces y mazorcas en textiles, cerámicas, relieves y pinturas. Estas imágenes reforzaron la relevancia cultural de las aves y del maíz en la sociedad chincha.
Según los investigadores, la evidencia química y material confirmó el uso deliberado de excremento de aves marinas como fertilizante. Además, sugirió un significado cultural profundo. La sociedad reconoció el valor excepcional del recurso y lo integró a sus prácticas simbólicas.
La coautora Emily Milton, de la Institución Smithsonian, destacó que los registros históricos sobre la aplicación de excremento de aves marinas en cultivos de maíz facilitaron la interpretación de los datos químicos y su importancia regional.
Otra coautora, Jo Osborn, de la Universidad Texas A&M, indicó que el poder chincha no radicó solo en el acceso al recurso. También se basó en el conocimiento ecológico que vinculó la vida marina con la agricultura terrestre.
La investigación reforzó la idea de que los recursos naturales, el comercio y la innovación agrícola fueron factores decisivos en el crecimiento de las comunidades costeras prehispánicas. En el caso del Reino de Chincha, incluso el excremento de aves marinas incidió en su desarrollo histórico.
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