
Durante más de tres décadas, científicos siguieron a grupos de monos capuchinos en los bosques secos de Guanacaste para entender cómo convivían, competían y sobrevivían. Lo que encontraron fue que las sequías y lluvias extremas están cambiando las reglas sociales de estos animales.
El estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, analizó 33 años de observaciones sobre 12 grupos de monos capuchinos cariblancos (Cebus imitator) en el proyecto Lomas Barbudal, en Costa Rica. Los investigadores combinaron registros de comportamiento con datos satelitales y variables climáticas para reconstruir cómo cambia la competencia por alimento y territorio cuando el ambiente se vuelve más extremo.
Los científicos descubrieron que los grupos grandes tienen ventajas importantes frente a grupos pequeños. Ocupan territorios más amplios y logran acceder a zonas del bosque con mejores recursos. Sin embargo, esa ventaja comienza a cambiar cuando llegan eventos climáticos severos asociados con fenómenos como El Niño y La Niña.
En condiciones normales, vivir en grupos numerosos ayuda a defender mejores espacios del bosque. Pero cuando las sequías se intensifican y el alimento escasea, también aumentan los costos de compartir recursos dentro del mismo grupo.
El estudio encontró que los monos de grupos grandes obtenían menos fruta por individuo. Aun así, no caminaban más cada día para compensar esa pérdida. En lugar de aumentar sus recorridos diarios, expandían lentamente sus territorios hacia zonas menos utilizadas del bosque. Esa expansión afectaba principalmente a grupos vecinos más pequeños.
La investigación mostró además que la estación seca modifica por completo la distribución de los recursos. Durante esos meses, gran parte del bosque tropical seco pierde hojas y el agua queda concentrada cerca de los ríos. Eso obliga a distintos grupos de capuchinos a encontrarse con más frecuencia y competir en espacios más reducidos.
En esos escenarios, los grupos grandes tendían a quedarse con las áreas de mejor calidad. Para medirlo, los investigadores utilizaron imágenes satelitales que permiten calcular qué tan verde y productiva es la vegetación.
Los datos también revelaron que los extremos climáticos intensifican algunos de los problemas de vivir en grupos numerosos. Durante sequías intensas relacionadas con El Niño, aumentaban los costos para encontrar alimento dentro de grupos grandes. En cambio, durante anomalías climáticas menos severas, las ventajas competitivas frente a otros grupos se mantenían o incluso crecían.
Los monos estudiados viven en grupos de entre cinco y 40 individuos y pueden mantener territorios superpuestos durante años. Los encuentros entre grupos son frecuentes y hostiles, con aproximadamente un enfrentamiento semanal por grupo.
Según los autores, el estudio muestra que las ventajas de vivir en grupos grandes no son permanentes. Cambian junto con el clima y con la disponibilidad de recursos dentro del bosque tropical seco.
