
América Latina y el Caribe enfrentan una crisis climática. La región sufrió constantes desastres naturales y olas de calor extremas durante 2025. Sin embargo, los países carecen de la capacidad para contabilizar las muertes provocadas por las altas temperaturas. Así lo advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El informe titulado El estado del clima en América Latina y el Caribe 2025 se presentó el pasado lunes 18 de mayo en Brasilia. El documento registra récords históricos en múltiples frentes climáticos. Lluvias torrenciales causaron inundaciones y deslizamientos de tierra en naciones como Perú, Ecuador, Brasil, Colombia y Venezuela.
Otros fenómenos golpearon la economía y la naturaleza regional. El huracán Melissa devastó Jamaica y provocó pérdidas superiores al 40% de su Producto Interno Bruto (PIB). Por su parte, la sequía afectó al 85% del territorio de México. Además, los glaciares andinos aceleraron su proceso de deshielo.
Las intensas olas de calor asolaron gran parte de América del Norte, Central y del Sur. Los termómetros marcaron cifras superiores a los 45 °C en diversas localidades. Para la OMM, el calor extremo representa una carga creciente y peligrosa para la salud pública de los ciudadanos.
La mayoría de los gobiernos no publica datos sistemáticos sobre los fallecimientos por esta causa. Los impactos reales solo se deducen mediante análisis de exceso de mortalidad. El organismo calcula que unas 13.000 personas mueren al año por calor en la región. No obstante, la cifra es una subestimación evidente.
José Marengo es autor principal del informe y miembro del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales de Brasil. Él subrayó la necesidad de sistematizar la recolección de datos sobre mortalidad. La OMM señaló que la cooperación entre las áreas de clima y salud es vital para reducir muertes evitables.
Brasil sirve como ejemplo de la magnitud de este problema. El Instituto Nacional de Meteorología registró siete olas de calor en 2025. Rio de Janeiro alcanzó los 44 °C en febrero. Por su parte, Sao Paulo batió su récord histórico en diciembre con 37,2 °C. A pesar de estas cifras, las muertes directas son invisibles en las estadísticas.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, afirmó que la información climática trata sobre personas y no solo sobre datos. Ella instó a los países a invertir en servicios y fortalecer los sistemas de alerta temprana. La meta es garantizar que la información llegue a los sectores más vulnerables.
El Plan de Acción en Salud de Belém, aprobado en la COP30 de la ONU, establece una ruta crítica. Este plan busca adaptar los sistemas de salud a la crisis climática. La OMM solicitó en su informe la aplicación de estas medidas para proteger a la población regional.
