
Un brote intrafamiliar en Uruguay encendió las alertas sanitarias en 2025 tras confirmarse por primera vez en el país la presencia del hongo Sporothrix brasiliensis, una especie que se transmite principalmente de gatos a humanos y que ya generó brotes en otros países de América Latina.
La detección ocurrió luego de que una ciudadana uruguaya adoptó un gato callejero en el sur de Brasil. El diagnóstico se confirmó mediante estudios de biología molecular realizados en el Instituto de Higiene de la Universidad de la República. El hallazgo se notificó al Ministerio de Salud Pública y a la Comisión de Zoonosis.
El medio uruguayo El Observador informó que la profesora adjunta de la unidad académica de Parasitología y Micología, Elisa Cabeza, explicó que el caso activó las alertas por la capacidad de esta especie para generar brotes y causar infecciones potencialmente graves. El riesgo aumenta en menores de dos años y en personas adultas mayores.
El caso índice y la cadena de contagios
La mujer adoptó un gato cachorro mientras permanecía en el sur de Brasil. Cumplió con controles veterinarios y fronterizos. Las autoridades no detectaron la infección en ese momento.
Días después del ingreso a Uruguay, el animal presentó úlceras en el hocico y las orejas. Luego, la dueña y sus dos hijos desarrollaron lesiones cutáneas compatibles con la infección. Otros dos gatos que convivían en la vivienda también enfermaron.
Los análisis confirmaron que el agente causal era Sporothrix brasiliensis, una variante del género Sporothrix descrita en la década de 1990 en Brasil. Investigadores identificaron entonces un patrón de transmisión distinto. El gato se convirtió en uno de los principales vectores.
Antecedentes en América Latina
El hongo Sporothrix se identificó en 1898. En Uruguay, la infección se conocía como “la enfermedad del jardinero”. Afectaba a personas en contacto con tierra, plantas o materia orgánica.
En la década de 1990, científicos en Brasil detectaron una nueva especie asociada a brotes urbanos transmitidos por gatos. En 2015, suburbios de Río de Janeiro registraron niveles elevados de contagio. La situación generó preocupación regional.
Con el paso de los años, la especie se reportó en Argentina, Paraguay y Chile. Hasta 2025, Uruguay no confirmaba su presencia.
Tras el primer diagnóstico, especialistas detectaron otros casos en gatos en los departamentos de Maldonado y Rocha. No existía nexo epidemiológico entre ellos. Este dato sugiere que el hongo pudo circular previamente en el país.
Cómo se transmite y cuáles son los riesgos
La transmisión ocurre por secreciones, estornudos, contacto con heridas o arañazos de gatos infectados. La infección provoca lesiones cutáneas. En casos poco frecuentes puede afectar el sistema linfático, la nariz, el aparato respiratorio o los ojos.
Se documentaron cuadros de conjuntivitis en veterinarios expuestos.
Las autoridades sanitarias recibieron la notificación por tratarse de un evento epidemiológico relevante. El estudio completo se publicará en una revista científica especializada en micología.
Tratamiento y desafíos
La infección es tratable con antifúngicos específicos, previo diagnóstico médico. Los integrantes humanos del brote evolucionaron de forma favorable.
De los tres gatos afectados en el hogar, uno se recuperó. Otro fue sacrificado por deterioro clínico. El tercero falleció tras un diagnóstico tardío.
Especialistas señalaron el costo del diagnóstico, que suele recaer en los propietarios. También advirtieron sobre el control de gatos callejeros como factor clave para evitar la propagación.
El último censo en Uruguay indicó que el 8% de los hogares tiene gatos. La cifra no incluye animales callejeros ni aquellos en asentamientos con omisión de respuesta censal.
Las autoridades evalúan medidas sanitarias para reforzar la vigilancia y el control de esta zoonosis emergente.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
