
Un grupo de monos que vive en Gibraltar desarrolla un comportamiento inusual: comen tierra con frecuencia. El fenómeno, conocido como geofagia, aparece vinculado al contacto con humanos y al consumo de alimentos provenientes de turistas, según un estudio publicado en la revista Scientific Reports.
La investigación describe por primera vez este comportamiento en la especie Macaca sylvanus. Los científicos observaron que los individuos ingieren suelo de forma deliberada y repetida, en tasas más altas que en otros monos y en otros lugares.
El fenómeno no ocurre de forma uniforme. Es más frecuente en verano, cuando aumenta la presencia de turistas, y también en los grupos que tienen mayor acceso a alimentos proporcionados por visitantes.
Comer tierra como respuesta al entorno
La geofagia consiste en ingerir materiales como suelo, arcilla o incluso alquitrán. En Gibraltar, los monos recogen pequeñas porciones con las manos y las llevan a la boca durante breves periodos, que en promedio duran poco más de 20 segundos por evento.
Los investigadores registraron 46 eventos en 98 días de observación. La mayoría ocurrió sobre un tipo específico de suelo rojo llamado terra rossa, lo que indica una preferencia por ciertas composiciones del terreno.
El estudio plantea que este comportamiento podría cumplir una función protectora. Cuando los monos consumen alimentos de turistas —ricos en azúcar, sal y productos procesados— aumenta la probabilidad de que ingieran tierra.
Una posible función digestiva
Los autores explican que la geofagia puede actuar como una forma de protección del sistema digestivo. El suelo podría ayudar a reducir el impacto de sustancias presentes en la dieta, al absorber toxinas o modificar condiciones internas del intestino.
También se menciona que la alimentación basada en productos humanos puede alterar la microbiota intestinal de los primates. En ese contexto, la ingestión de tierra aparecería como una respuesta para aliviar molestias digestivas.
Otra explicación considerada es la suplementación de nutrientes. Sin embargo, el estudio no encontró relación entre la geofagia y el estado reproductivo de las hembras, lo que limita el respaldo a esta hipótesis.
Un comportamiento aprendido
El trabajo identifica que la geofagia no solo depende del entorno, sino también del aprendizaje social. Diferentes grupos de monos muestran preferencias consistentes por tipos de suelo, lo que sugiere transmisión entre individuos.
Además, el comportamiento ocurre en presencia de otros miembros del grupo, lo que facilita la observación y repetición. Esto permite considerarlo como una tradición local dentro de la población.
El estudio también señala que no todos los grupos presentan esta conducta. En particular, aquellos que no tienen contacto con turistas no mostraron geofagia, lo que refuerza la relación con el entorno humano.
Metodología del estudio
Los investigadores realizaron observaciones de campo entre agosto de 2022 y abril de 2024. Registraron comportamientos individuales y grupales, analizaron la distribución espacial de los eventos y compararon la dieta de los monos.
También evaluaron preferencias por distintos tipos de suelo mediante experimentos controlados y recopilaron información de otras poblaciones de la misma especie.
