
Una investigación liderada por la Universidad de Liège, en Bélgica, identificó el origen de las inusuales emisiones de rayos X de la estrella Gamma Cassiopeiae. El hallazgo resolvió un enigma científico que persistía desde 1976. Los datos del telescopio espacial japonés XRISM permitieron determinar que la radiación proviene de una enana blanca magnética que orbita la estrella.
El estudio se publicó en marzo en la revista Astronomy & Astrophysics. La evidencia también confirmó la existencia de una nueva clase de sistemas binarios estelares, prevista durante décadas solo en teoría.
La estrella Gamma Cassiopeiae, visible a simple vista, se ubica en la constelación de Cassiopeia. Desde el siglo XIX se clasifica como una estrella tipo Be. Estos cuerpos son masivos. Presentan rotación rápida. Expulsan materia y forman discos a su alrededor. Sin embargo, desde 1976 se detectó un comportamiento inusual. Emitía rayos X con una intensidad hasta 40 veces mayor que otras estrellas similares. Además, registraba plasma con temperaturas superiores a 100 millones de grados y variaciones rápidas.
Durante años surgieron varias hipótesis. Algunas apuntaban a procesos magnéticos en la propia estrella. Otras sugerían la presencia de una estrella compañera. Entre las opciones figuraban una estrella de neutrones o una enana blanca en acreción.
Observaciones precisas aclaran el origen
El avance llegó con el instrumento Resolve, un microcalorímetro de alta precisión instalado en XRISM. Este equipo permite analizar espectros de rayos X con gran detalle.
El equipo realizó tres campañas entre diciembre de 2024 y junio de 2025. Cubrió el periodo orbital completo del sistema binario, de cerca de 203 días. Los resultados mostraron una evidencia clave. Las señales del plasma caliente variaban en velocidad. Este cambio seguía el movimiento orbital de la estrella compañera.
Los datos indicaron que el plasma no pertenece a la estrella principal. Está asociado a la enana blanca compacta. La medición alcanzó alta confiabilidad estadística. Se trató de la primera evidencia directa sobre el origen de esta radiación extrema.
El análisis también evaluó la anchura de las líneas espectrales. Estas se ubican cerca de 200 km/s. Este resultado descartó la presencia de una enana blanca no magnética. En su lugar, confirmó un campo magnético relevante que canaliza el material en acreción.
Nueva clase de sistemas estelares
El modelo propuesto describe un sistema binario específico. La estrella Be expulsa material y forma un disco. Parte de ese material es capturado por la enana blanca. Se genera un segundo disco de acreción. El campo magnético dirige el flujo hacia los polos del objeto compacto. Allí se libera energía en forma de rayos X.
El hallazgo resuelve el caso de Gamma Cassiopeiae. También valida una población de sistemas binarios compuesta por estrellas Be y enanas blancas en acreción.
Los resultados plantean nuevos retos teóricos. Las observaciones indican que estos sistemas representan cerca del 10% de las estrellas Be. Además, se asocian a las más masivas. Este patrón difiere de modelos previos, que preveían una población más numerosa y de menor masa.
La discrepancia obliga a revisar los modelos de evolución binaria. En especial, los procesos de transferencia de masa entre estrellas. Este ajuste coincide con estudios recientes en el área.
La investigación también tiene implicaciones más amplias. El análisis de sistemas binarios resulta clave para comprender fenómenos como las ondas gravitacionales, generadas por sistemas masivos al final de su evolución.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
