
La Antártida enfrenta una situación que pone en riesgo la supervivencia de su fauna más representativa. Según un comunicado de prensa de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el pingüino emperador y el lobo marino antártico ingresaron a la categoría de especies “En peligro” dentro de su Lista Roja.
El pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) muestra un declive alarmante vinculado a la pérdida de hielo marino. El texto indica que la población de esta ave se reduce a la mitad para la década de 2080. Solo entre los años 2009 y 2018, las imágenes satelitales registraron la desaparición de más de 20.000 ejemplares adultos.
El comunicado señala que la ruptura prematura del hielo fijo impide que los polluelos sobrevivan, pues todavía no son impermeables. El doctor Philip Trathan, especialista de la UICN, explica que esta es una especie centinela que advierte sobre la falta de control en las emisiones de gases de efecto invernadero.
Por su parte, el lobo marino antártico sufrió una reducción poblacional superior al 50% desde el año 2000, según indica la nota de prensa de la UICN. En 1999 existían aproximadamente 2.187.000 adultos, pero la cifra cayó a 944.000 para este 2025. El aumento en la temperatura de los océanos desplaza al krill (pequeño crustáceo), su principal alimento, hacia aguas más profundas y frías.

La doctora Grethel Aguilar, directora general de la UICN, señala que estos hallazgos deben impulsar acciones en todos los sectores de la sociedad. Ella recalca que el papel de la Antártida como guardiana helada del planeta es insustituible para estabilizar el clima mundial.
Finalmente, el reporte indica que el elefante marino del sur también enfrenta una amenaza grave que lo sitúa en la categoría de “Vulnerable”. La propagación de la gripe aviar altamente patógena (HPAI) afecta a cuatro de sus cinco subpoblaciones principales. En algunas colonias, la enfermedad mató a más del 90% de las crías recién nacidas.
Martin Harper, representante de BirdLife International, advierte que la crisis de extinción se acelera ante nuestros ojos. El experto destaca que los gobiernos deben descarbonizar las economías para frenar la degradación de estos hábitats únicos.
