Lucía Astorga. 29 diciembre, 2019
Sector manufacturero de plástico desechable se enfrenta al reto de transformar su negocio ante las cada vez mayores restricciones nacionales e internacionales, para desincentivar el consumo de estos materiales de un solo uso. Foto: Shutterstock
Sector manufacturero de plástico desechable se enfrenta al reto de transformar su negocio ante las cada vez mayores restricciones nacionales e internacionales, para desincentivar el consumo de estos materiales de un solo uso. Foto: Shutterstock

“Localmente, existen una gran cantidad de clientes que no tienen capacidad para pagar el sobreprecio del bioplástico, lo cual desincentiva la reconversión (de las empresas) y obliga a buscar mercados con capacidad de pagar su sobrecosto”.

Esa es una de las principales conclusiones de un estudio elaborado por la Promotora de Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer), y que recoge el sentir del sector manufacturero de plásticos desechables.

El reporte presentado el pasado 10 de diciembre, a representantes de la industria y medios de comunicación, recomienda considerar “la limitante de la capacidad financiera de las empresas, para generar esta reconversión (dado el alto costo de bioplásticos)” y sugiere una vinculación con iniciativas de financiamientos “verdes”.

Los bioplásticos son materiales bio-basados, ya que se elaboran con materiales orgánicos, de acuerdo con la ‘Estrategia nacional de sustitución de plástico de un solo uso (vigente desde el 5 de junio del 2017).

“Sin embargo, en algunos casos, el concepto de ‘bioplástico’ se le da a aquellos materiales que por síntesis a partir de derivados vegetales -como almidones, azúcares y alcohol- se pueden obtener polímeros como el polietileno31, el cual no es biodegradable en un principio”, añade.

Radiografía del sector

El informe permite llenar un vacío de información con respecto a las características del sector y las limitaciones que enfrentaría para su reconversión.

“A veces hay temas ligados con tecnología, maquinaria, resinas y demás, que pueden favorecer o impedir la reconversión (a productos más amigables con el ambiente).

"Queríamos conocer cuál era la capacidad de este parque empresarial costarricense para ir en línea con esas tendencias de sostenibilidad y poder mantenerse en el mercado a través de la exportación (...)”, explicó el autor del informe, Roberto Coto Argüello, de la Dirección de Inteligencia Comercial de Procomer.

Por ejemplo, se sabe que la principal resina utilizada es polietileno (tipo AD o BD), empleada por el 68% de las empresas, le siguen el sepolipropileno (45%), PVC (9%), poliestireno (9%) y PET (9%).

“Lo anterior indica que la mayoría de las empresas utilizan resinas cuyo reciclaje es factible, lo cual facilita la reconversión del sector hacia este tipo de productos”, de acuerdo con el estudio.

Procomer obtuvo la información a partir de una consulta a 22 de las 56 empresas que conforman el sector manufacturero de plásticos desechables (bolsas, envases, plástico para paletizar, entre otros).

Limitaciones

La oferta productiva se concentra en empaques y envases, ofrecidos por el 64% de las empresas. En orden de importancia, siguen las bolsas, plástico para paletizar, vajilla desechable y fleje.

Prácticamente, todas las empresas que brindan empaques y envases, ofrecen empaque primario, asociado a condiciones importantes de inocuidad y protección, lo que es una limitante, al no existir aún tecnología que cumpla con los parámetros de salubridad exigidos.

Otro elemento necesario y a tener en cuenta, es que la oferta de bioplásticos está condicionada a las capacidades financieras de las empresas, ya que únicamente las medianas y grandes los ofrecen.

Esto se debe al alto costo de los polímeros biodegradables (como el PLA). En la encuesta hecha por Procomer, las empresas indicaron tener un sobreprecio de entre un 60% y hasta cuatro veces, con respecto a las resinas tradicionales.

En cuanto la resina reciclada, el estudio señala que suele ser más barata que la virgen, lo que se traduciría que a futuro, los productos reciclados pueden generar potenciales ahorros para los compradores.

Respecto a la capacidad del sector de sustituir su producción tradicional de plásticos por opciones amigables, el 55% indicó estar en la posibilidad de hacer ese cambio, sin embargo, indicaron como limitantes la falta de capacidad financiera de los clientes de pagar bioplásticos y que la funcionalidad no siempre es la misma que la de los tradicionales.

El 45% que indicó no poder sustituir totalmente su producción, mencionó como principal limitante su capacidad financiera.

En cuanto a la posibilidad de migrar a la producción de plásticos menos relacionados con la generación de residuos (como pasar de producir bolsas a producir plástico para la industria eléctrica y electrónica), el 77% indicó no estar en capacidad, ya que implicaría un cambio total de instalaciones, maquinaria, recurso humano y entre otros; por lo que una transformación productiva en este sentido, no es posible.

Conciencia ambiental

Según el estudio, este sector productivo se encuentra sensibilizado con el tema de reducir su impacto ambiental, ya que el 95% dice realizar actividades de mitigación, como reciclaje, gestión de residuos, tratamiento de aguas residuales y entre otros.

Otro dato importante, es que el 77% de las empresas asegura ofrecer algún producto plástico amigable con el ambiente: plástico reciclado (productos elaborados a partir de resina reciclada), biodegradable (bioplásticos y aquellos con el aditivo oxo) y compostable (bioplásticos).

Para Jaime Cerdas, presidente de la Cámara Costarricense de la Industria del Plástico (Aciplast), los resultados del estudio sustentan “lo que ellos han venido diciendo”.

“El estudio hace ver que el camino son los bioplásticos, el reciclaje, la gestión correcta de residuos, que el plástico en algunos casos es insustituible todavía, que la producción de biopolímeros va en aumento en el mundo, pero todavía es limitada, o sea, nos termina de enmarcar lo que nosotros hemos venido conceptualizando dentro del país, que las iniciativas de gestión de residuos deben ser las principales vías de solución del problema de contaminación y no una sustitución, cuando la realidad es que todavía no es factible”, indicó.

Cerdas, también aseguró que desde la dirección del gremio que él lidera, se ha capacitado a los integrantes "de que el cambio debe venir, la era del plástico convencional -plástico de un solo uso-, evidentemente, va en un proceso de evolución hacia productos más amigables, y nosotros hemos ido liderando con nuestros socios en eso.

“Vienen iniciativas en el 2020 orientadas hacia capacitar a nuestra gente en las nuevas tecnologías que existen, en donde buscar esos nichos de mercado en los que ya pueden ir incursionando”, añadió.