
Después de más de 80 años sin registros confirmados, un satanelo septentrional (Dasyurus hallucatus), uno de los marsupiales más amenazados de Australia, reapareció en el Santuario de Vida Silvestre Piccaninny Plains, en Cape York. El hallazgo ocurrió en el norte del territorio Kaanju y marcó el primer avistamiento documentado de la especie en la zona desde la década de 1940.
La imagen se obtuvo mediante una cámara con sensor de movimiento instalada en el sector este del santuario. El área protegida abarca 164.850 hectáreas y se encuentra bajo administración conjunta de la Australian Wildlife Conservancy (AWC) y la Fundación Tony & Lisette Lewis. Durante casi dos décadas, especialistas consideraron que la especie había desaparecido localmente.
Desde 2008, equipos científicos realizaron levantamientos sistemáticos en Piccaninny Plains. Estos incluyeron campañas con trampas fotográficas en 2015, 2021 y 2023. Ninguna de esas búsquedas detectó rastros del marsupial, lo que reforzó el temor de una extinción regional.
El registro se produjo a finales del año pasado. El gerente del santuario, Nick Stock, identificó un afloramiento rocoso aislado durante un sobrevuelo en helicóptero. Decidió colocar una única cámara en el sitio. Días después, el dispositivo captó la imagen de un ejemplar adulto, con las manchas blancas características visibles con claridad.
Desde la AWC, la ecologista Helena Stokes explicó que la confirmación de la especie en el santuario representó un avance clave para la conservación. Señaló que el hallazgo validó años de trabajo científico y destacó la importancia del manejo sostenido de amenazas en paisajes extensos.
Un marsupial bajo presión constante
El satanelo septentrional es la más pequeña de las cuatro especies de quoll que habitan Australia. Mide entre 24 y 37 centímetros, pesa hasta 1,1 kilogramos y presenta pelaje marrón rojizo, vientre claro y manchas blancas en el lomo. Es un depredador nocturno que consume invertebrados, pequeños mamíferos, reptiles, aves, carroña y frutas.
Hasta inicios del siglo XX, la especie ocupó una amplia franja del norte y este del país. Su distribución se extendía desde Pilbara, en el oeste, hasta el sureste de Queensland. El declive comenzó en la década de 1930 con la introducción del sapo-cururú (Rhinella marina).
El anfibio, originario de América, se introdujo para controlar plagas agrícolas. La estrategia fracasó y generó un impacto severo en la fauna nativa. Los satanelos septentrionales, sin resistencia a las neurotoxinas del sapo, sufrieron colapsos poblacionales acelerados. A esta amenaza se sumaron gatos salvajes, incendios de gran escala, quemas inadecuadas, sobrepastoreo y pérdida de hábitat.
Un refugio inesperado
Las primeras evaluaciones del sitio donde apareció el animal sugieren condiciones favorables. El afloramiento rocoso permaneció prácticamente intacto por el fuego, gracias a décadas de manejo cuidadoso de incendios. Además, las cámaras no registraron presencia de gatos salvajes en el área inmediata.
Según la AWC, este contexto pudo permitir la supervivencia del satanelo septentrional en Piccaninny Plains. Stokes indicó que el registro ofrece una base concreta para nuevos estudios. También planteó la posibilidad de que la especie ajustara su comportamiento frente al sapo-cururú, un factor clave para su resiliencia.
Para los equipos involucrados, el hallazgo significó un alivio científico tras años de resultados negativos. La confirmación refuerza el valor de la conservación a largo plazo y del monitoreo constante en grandes extensiones naturales.
¿Qué sigue para la conservación?
Tras el registro, la AWC anunció la ampliación de los estudios en el santuario. El objetivo es determinar si existen más individuos y evaluar la viabilidad de la población local durante el año en curso.
Actualmente, la organización protege tres poblaciones conocidas de satanelo septentrional en distintos santuarios del norte australiano. Sus acciones incluyen control de gatos salvajes, manejo del fuego, restauración de la cobertura vegetal y monitoreo continuo de la especie.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
