
Un loro kea con una discapacidad física se convirtió en el primer animal documentado que alcanza el rango de alfa sin apoyo ni aliados. El caso lo confirmó un estudio científico reciente de la Universidad de Canterbury, que analizó su comportamiento en Nueva Zelanda.
Bruce tiene 13 años. Vive en la Reserva de Vida Silvestre de Willowbank. Perdió la parte superior de su pico cuando era pequeño. Los científicos sospechan que ocurrió tras quedar atrapado en una trampa para ratas mientras buscaba alimento, según The New York Times.
Esta condición suele ser crítica para su especie. Los keas dependen de su pico superior para tareas básicas como alimentarse y acicalarse. Expertos señalaron que esta pérdida dificulta de forma severa la supervivencia en la naturaleza.
A pesar de esa limitación, Bruce desarrolló conductas únicas. En el 2021, los investigadores Amalia PM Bastos, Kata Horváth, Jonathan L. Webb, Patrick M. Wood y Alex H. Taylor detectaron que utilizaba herramientas para el autocuidado. El ave recogía guijarros de tamaño específico y los empleaba para acicalar sus plumas.
El estudio presentado en la revista Scientific Reports indicó que en el 90% de las ocasiones en que tomaba una piedra, la usaba con ese fin. La sostenía con la lengua y la mandíbula inferior. Luego la deslizaba sobre su cuerpo. Los científicos concluyeron que el objeto sustituía la función del pico superior. Ningún otro kea del grupo mostró este comportamiento.
El hallazgo evidenció una innovación conductual impulsada por necesidad. Esta capacidad marcó un punto clave en su desarrollo dentro del grupo. Bruce alcanzó el rango de macho alfa mediante estrategias propias.
El loro creó una técnica de combate inédita llamada jousting. Consiste en embestir a sus rivales con la mandíbula inferior expuesta. Ejecuta ataques a corta distancia o con impulso tras correr o saltar.
Los datos mostraron que Bruce atacó más de cinco veces con mayor frecuencia que otros keas. Su método logró desplazar a sus oponentes en el 73% de los casos.
El análisis también midió el estrés. Bruce presentó los niveles más bajos de corticosterona del grupo. Esto sugiere una posición dominante estable sin desafíos constantes.
Además, obtuvo acceso prioritario a estaciones de alimentación. Otros machos de menor rango colaboraron con su cuidado. Estos individuos limpiaban zonas que él no podía atender por su condición.
Los investigadores concluyeron que su discapacidad actuó como motor de adaptación. Este caso replantea la comprensión de la discapacidad en especies con alta complejidad conductual.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA), la cual fue revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
